…”No hay palabras que describan lo que siento en mi interior”…
Esta frase, cantada por Guido Balzaretti en “La canción del café (Sillas y mesas vacías)”, ilustra perfectamente cómo te quedas cuando sales de ver este musical por primera vez (y en mi caso, última, ya que esta producción afronta su recta final).

Aquí somos relativamente nuevas en esto de escribir sobre un espectáculo, y como ni siquiera se si esto lo va a leer alguien, simplemente voy a poner lo que le contaría a mis amigos tras una serie de exclamaciones sin sentido del tipo “oooh!!”, “uff!!”, “buah!!”, “woow!!”, etc.

Últimamente he visto casi todos los musicales que han pasado cerca mío, y alguno que otro a unos cuantos Km, muchas de ellas producciones espectaculares, de gran escenografía, vestuario que quita el sentido, canciones preciosas.. e incluso hippies desnudos… Con lo cual, sabía que Los Miserables era uno de esos clásicos atemporales de gran renombre que había triunfado allá donde se hubiera representado, pero en ningún momento me esperaba esto.

En esta producción hay tanta calidad junta, que cada nueva canción que suena te pone la piel de gallina, cada nueva voz te da ganas de oir más de ese cantante y cada interpretación te encoge el estómago… no obstante, hay una voz que desde el primer momento te pone la piel de gallina y hace que se te acelere el corazón… claro, luego piensas, lógico que se lo lleven a Londres.. y es que cuando en el principio de la obra Gerónimo Rauch suelta todo su chorro de voz, las primeras filas vibran (literalmente).


Otro que nos sorprendió gratamente fue Enjolras.. es decir.. ya sabíamos que cantaba bien.. pero… mmm… no me extraña que hubiera también mujeres en las barricadas… Porque a nosotras nos viene alguien con esa “presencia” y lo seguimos a donde haga falta. He dicho.

Y las chicas qué, eh? Quien le encuentre alguna pega a Lydia Fairen, Talia del Val, Virginia Carmona o cualquiera de las chicas del ensemble, que venga y nos lo diga a la cara.

La única pega que puedo encontrar, y es una sugerencia de cara a otras producciones de este tipo, en las que te pillas semejante sofocón que sales con los ojos como dos pimientos, ¿¿¿PARA CUANDO LO DE REGALAR PAQUETES DE PAÑUELOS EN EL TEATRO???
No podéis esperar que veamos semejante derroche de amor y desgracias (en esta obra casi a partes iguales) sin derramar una lagrimita.. o en mi caso, unas cuantas.

Hasta aquí lo que espero no os parezca una entrada empalagosa y sensiblera sobre un gran musical… y si os lo parece, me da igual!! ME ENCANTÓ, así que os aguantáis!!
=)
M.
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