El musical “¡Ay, Carmela!” nos transporta a la terrible realidad de nuestra Guerra Civil.


Dice la canción que le da nombre que “El furor de los traidores lo descarga su aviación. Pero nada pueden bombas cuando sobra corazón”, y si hay algo que a este musical le sobra es, precisamente, corazón

Con unos medios técnicos más bien modestos, esta nueva producción de Andrés Vicente Gómez consigue, a través de maravillosas proyecciones y una iluminación impecable, envolver al espectador en la atmósfera de pobreza e incertidumbre de la guerra. 
Este no es un musical cualquiera. La mayoría de los musicales que estamos acostumbrados a ver cuentan historias amables que culminan con final feliz y dejan un sabor de boca dulce pero, a menudo, irreal y poco intenso. Son historias totalmente ajenas a nuestra realidad, que ocurren en lugares lejanos, a personas que nada tienen que ver con nosotros. No es este el caso de “¡Ay, Carmela!”. Enfrentarnos a esta obra significa enfrentarnos a nuestra historia reciente, y eso la convierte en una especie de autobiografía, pues nosotros somos los protagonistas de este relato. Como dicen en la propia representación, “todos somos Carmela“. 

 Su banda sonora, que mezcla géneros de nuestra música tradicional, como el flamenco, con melodías más inspiradas en el music hall, está llena de canciones que conectan en seguida con los sentimientos del espectador y permanecen en su cabeza mucho tiempo después de salir del espectáculo.
No podemos olvidar mencionar el trabajo actoral, que resulta verdaderamente brillante. La complicidad y compenetración entre los miembros del equipo, especialmente en el caso de la pareja protagonista, Inma Cuesta y Javier Gutiérrez, impregna la obra de una naturalidad y una frescura que consiguen redondear, aun más, el resultado de un proyecto excepcional.

En “¡Ay, Carmela!” se combinan el humor, la ternura, la pasión y la tragedia en un emocionante espectáculo que nos hace conectar con nosotros mismos y con nuestro pasado.
Estará en cartel hasta el 26 de mayo, así que, si no quieres perderte esta más que recomendable tragicomedia de sabor español y corazón tricolor, acércate al teatro Reina Victoria y contágiate de su valentía y su pasión.



Lucía Ríos González








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