Defiende tu sombrero por ridículo que parezca.


Normalmente cuando vas al teatro sabes a lo que vas, una obra de texto, un musical, comedia, drama… Pero son pocas las veces que vas a la aventura, a que te sorprendan, y esas veces, ésas son las mejores.

Anoche vivimos una de esas experiencias, fuimos a ver El Intérprete de Asier Etxeandia en el Teatro Olympia de Valencia. Del espectáculo yo solo sabía dos cosas: primero, que  tenía una crítica fantástica y segundo, que había una canción que la gente bailaba con coreografía y todo. Nada más.

Nos encontramos a un Asier que se desnuda, metafóricamente hablando (aunque por como lo vivían algunas de las primeras filas, ya les hubiera gustado que lo hiciera de verdad), y nos lleva de viaje por sus recuerdos de su infancia, nos abre a su habitación y descubrimos qué hay detrás de este actor, este cantante, este intérprete.

Toda la función desborda energía, que derrocha Asier a raudales y contagia al público, que no puede evitar acabar aplaudiendo al ritmo de las canciones, cantando y bailando. Hacia tiempo que no veía un espectáculo en un teatro con el público dándolo todo… Tanto. 
Y claro, con semejante flujo de energía, es normal que anoche Asier sudase como sí estuviera en una sauna, bueno, eso igual también es un poco cosa del bochornazo que hacía anoche en Valencia, porque ¡¿cuantas calorías quemaría?! Si no paró!! Muestra de ello fueron sus pantalones, que no aguantaron semejante esfuerzo… No sé si romperá los pantalones en todas las funciones, pero desde luego, unos pantalones que aguanten tanto movimiento son dignos de acabar en la NASA… Para revestimiento de sus naves espaciales!  :p

Al final nosotras salimos del teatro Olympia anoche con un subidón de energía como sí nos hubiéramos ido de concierto y… Si le tengo que sacar una pega es que LA BOTELLA DE TEQUILA NOS LLEGÓ YA VACÍA!!

M.
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