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Parece que fue ayer cuando me escribió Paola emocionadísima preguntándome si había entrado en Twitter ya, que acababan de anunciar un concierto del compositor Scott Alan en Barcelona. En cuestión de minutos ya teníamos las entradas y mis billetes de tren. Debimos de ser de las primeras en comprar las entradas, porque los otros únicos asientos que se veían ya bloqueados eran los de los intérpretes que acompañarían a Alan durante el concierto… pero… ¿cómo íbamos a esperarnos si yo misma le había preguntado-pedido a Scott en la entrevista que le hicimos que cuándo vendría a España?

Dicho esto, voy a hacer un inciso. Aviso a navegantes: la entrada de hoy va a tener un nivel elevado de sensiblería y empalagosidad, lo siento mucho, pero la música, la experiencia, todo anoche fue tan emotivo que no puedo evitarlo así que os aguantáis! 😛


En el mundillo musicalero, el sr. Alan es bastante conocido, pero como entiendo que no todos los que leéis este blog sois tan frikis (en el mejor sentido de la palabra y a falta de encontrar otra mejor, que ya sabéis lo poco que me gusta) como nosotras, os voy a poner un poco en contexto. Este estadounidense es un compositor que se hizo conocido a raíz de sacar unos discos con sus canciones cantadas por las principales voces de Broadway y del West End. Sus conciertos, de los cuales siempre suele desvelar el mínimo de información estrictamente necesaria, generalmente ni siquiera quiénes serán los intérpretes que lo acompañen, venden siempre todas las localidades. Lo más curioso sobre este compositor es cómo pasa a conocerlo la gente, ya que no tiene ni grandes campañas de prensa detrás, sus hits no suenan en la radio (al menos no en la nuestra)… La música de Scott Alan, la mayoría de gente la conoce a partir de algún vídeo en YouTube (en mi caso Hadley Fraser cantando Again) y cae rendida de tal forma ante la música que va enlazando vídeos hasta acabar poniendo su discografía en Spotify o comprando el álbum en iTunes. 
Estos días, cuando explicaba de quién era el concierto que me llevaba a Barcelona me encontraba un escollo a la hora de definir qué es lo que me atraía tanto de su música. Las canciones que escribe Scott son generalmente tristes o salen de lugares oscuros y mientras que muchos compositores pueden crear canciones bonitas, las de este hombre transmiten algo más… una sinceridad… un “algo” que cuesta identificar con palabras y que yo creo que es porque Scott deja un pedacito de su alma en cada canción y es eso lo te llega cada vez que escuchas una canción suya. Estoy convencida de que eso mismo es lo que hace que sus canciones se las rifen las voces más importantes del teatro musical mundial.

Anoche oímos canciones que hablaban de rupturas (Now), pérdidas (Always/Ja pots dormir), miedo a abrir de nuevo el corazón (There it is), dejar marchar a una persona que queremos (Kiss The Air) o luchar por ella cuando ya no queda nada que perder (Again). Pero también oímos canciones defendiendo que el amor es amor independientemente de la orientación sexual (Blessing), liberarse y echar a volar (Watch me soar), cómo hemos avanzado hasta llegar donde estamos (The distance you have come) o la entrega de amor incondicional a otra persona (Home), auténticas declaraciones de amor (The journey) o declaraciones de intenciones (I’m a star). Me estoy dejando canciones pero, claro, con tres horas de concierto, nos presentaron una señora lista. Con esto, lo que espero es poder hacer un esbozo en vuestras mentes del ambiente que se palpaba anoche en l’Auditori de Barcelona, con los sentimientos a flor de piel no sólo entre el público sino también entre los intérpretes. Hay una expresión anglosajona que me gusta mucho porque me parece muy visual para describir lo que sucedió anoche “sing your heart out”, vendría a ser cantar hasta que se te salga el corazón (o algo así), que es exactamente lo que hicieron anoche todos y cada uno de los más de 20 artistas que subieron al escenario con Scott Alan para cantar su música. Lo dieron todo. Todos. Brillaron a cuál más que el anterior, hasta que llegó un punto que ellos mismos reconocían lo que imponía subir a cantar. 

Cuando venía en el tren de vuelta a casa, en plena resaca emocional del concierto, iba pensando qué os podía contar en esta entrada, qué actuaciones destacaron más y me encontraba repitiendo por completo el repertorio que oímos así que, con todo el dolor de mi corazón voy a intentar reducirlo todo lo posible: de las chicas me quedaría con Elena Medina- Di Adiós (Say Goodbye), Julia Möller- There It Is, Madalena Alberto- Watch Me Soar y Eva Mª Cortés- Vuelvo Donde Estás Tú (I’m Coming Home To You). De los chicos, con Daniel Angles- Again, Miquel Fernández- Take Me Away y Scott Alan- Anything Worth Holding On To. Scott sólo cantó dos canciones él mismo: esta última y una canción inédita hasta ahora llamada Sail, ambas cantadas en el contexto de su lucha con la depresión, para decirle a quien pudiera estar en la misma situación que había razones para seguir luchando. He de deciros que te partía el corazón oírlo cantar AWHOT con lágrimas en los ojos y la voz quebrada. Ya os había adelantado que las emociones estuvieron totalmente a flor de piel toda la noche.

No obstante, no todo fueron lágrimas anoche, porque la verdad es que lo pasamos muy bien y nos reímos muchísimo con Scott. Durante todo el concierto nos estuvo contando pequeñas anécdotas entre las canciones y a la hora de presentar a los intérpretes, todo esto acompañado de una botella de vino blanco que se abrió al principio del concierto y que tuvo tanto éxito que sólo le faltó rularla entre el público, ya que cada vez que alguien acababa una canción le pegaba un trago a la copa (unos tragos mayores que otros, por cierto). Uno de los momentos más divertidos de la noche, al menos para el público, fue cuando Carlos Solano subió al escenario junto con Sara Pi a interpretar The Journey. El pobre Carlos, que no lo debió pasar tan bien, no habla casi inglés y Scott, que empezó alabando sus ojos, al ver que no le entendía se vino arriba (cual anuncio de Aquarius) y empezó a tirarle la caña descaradamente hasta acabar divagando sobre el tamaño de cierta parte de la anatomía masculina. Todo esto mientras Carlos, que es un trozo de pan, sonreía y asentía con la cabeza (mientras probablemente se acordaba de toda la familia del compositor) haciendo que todos nosotros aún estuviéramos más por los suelos de la risa. La historia acabó con Scott lanzándose a darle un morreo a Carlos y éste último saliendo casi huyendo del escenario. La jugada de enredar a quienes subían a cantar no sólo se la hizo a Carlos… a la mínima que veía que quien subía estaba un poco nervioso, el sr. Alan se ponía a hablar y divagar hasta que el otro empezaba a sudar y podías ver que, claramente, estaba rezando por que empezase su canción de una vez, que se lo digan a Victor Arbelo. Aunque podemos comprender perfectamente los nervios de los cantantes. Si ya debe imponer cantar una canción delante de quien la ha creado, que por cierto ya se la ha oído cantar a gente muy importante del mundo de los musicales, más todavía hacerlo en un auditorio delante de un montón de gente entendida del género y en el mismo escenario en el que estaban viendo a sus compañeros darlo todo. ¡Qué presión!. Hasta el mismísimo Daniel Anglès resoplaba de alivio mientras bajaba las escaleras tras cantar su canción.

Y es que, realmente, anoche en l’Auditori de Barcelona estaba TODO EL MUNDO. El ambiente que rodeaba a todo el concierto era mágico. Todo el mundo se conocía y se saludaba. Encuentros y reencuentros que reforzaban esa idea de gran familia que da el teatro musical de nuestro país. Desde este blog esperamos que se repitan más noches como la de anoche, no solo porque nos encantaría que Scott Alan volviera a nuestro país, sino que nos encantaría volver a vivir ese espíritu de camaradería y emoción al ver tanto talento junto. Porque si algo nos ha quedado claro después de la noche de ayer es que no hace falta cruzar los más de 6000 km que nos separan de Nueva York para ver brillar estrellas.


M.



It seems to me it was yesterday when Paola wrote to me, terribly excited, asking me whether I has already opened my twitter since it had just been announced that Scott Alan was to come to Barcelona to do a concert. In minutes, we already had our tickets for the show (and my train tickets to get to Barcelona from Valencia). We may have been the very first ones to buy tickets for the show but.. how could we not if I  myself had asked him a little over a year ago if  he would ever come to our country?!

Before I say anything else I have to warn you all. Today’s post is going to be oversweet and extremely sentimental, I’m sorry, but cannot be helped… the music, the experience, everything was so intense and emotional… so suck it up! 😛
In showbiz, Scott Alan is pretty well known, but, since I gather not everyone who reads this blog is as nerdy as we are, here goes a little introduction. He’s an American composer, who got more widely know after releasing a couple of albums sang by some of the best performers from Broadway and the West End. It is interesting how most of the people who follow his music stumbled upon it almost casually… usually upon some random Youtube video. The evolution from watching just one video to watching every concert you can find on YouTube and then searching the full discography on Spotify is almost natural. For me it was a video of Hadley Fraser singing Again. These past days, trying to explain whose concert I was going to watch in Barcelona I found some difficulties trying to explain what was that appealed me most about his music. His songs are usually sad or they come from some dark places and, although many songwriters can create beautiful songs, these carry something more… some truth… a little “something” that is hard to put in words and that I believe is because Scott leaves a small part of his very soul in every song and that part speaks directly to you every time you listen to one of his songs. I’m sure that is what makes all those wonderful broadway performers want to sing his songs.
Last night we could  hear songs talking about breakups (Now), loss (Always/Goodnight), fear to open your heart again (There it is), letting go someone we love (kiss the air) or fighting for them when there is nothing left to lose (Again). But there were also songs defending love no matter what gender it is bestowed upon (Blessing), freeing yourself and letting go (Watch me soar), how far we’ve come (the distance you have come) and giving your love unconditionally (home), authentic love letters (The journey) o reaffirming yourself and your place in the world (I’m a star). I know I’m leaving some songs out but I just can’t mention them all, I just wanted to draw in your minds what we found on l’Auditori of Barcelona. All the performers (over 20 Spanish singers) sang their hearts out (gosh! I just love that expression! It’s so visual!). Everyone shone so much you could see even they were terrified of going onstage.
I spent more than half of my train ride back thinking of what to write here and, specially, which performances were worth highlighting and ended up making the same setlist they had sang. So, with a heavy heart I’m going to pick just a few: from the girls, Elena Medina (Say Goodbye), Julia Möller (There It Is), Madalena Alberto (Watch Me Soar). From the guys Daniel Angles (Again), Miquel Fernández (Take Me Away) and the very Scott Alan (Anything worth Holding On To). Scott sang only that one and a new one called Sail, both in the context of his fight with clinical depression, in hopes that anybody in that auditorium suffering from the same disease could draw strength from them. With the words “if you live one day longer I will too” Scott made this vow to us, just before singing AWHOT. It was heartbreaking listening to him sing, with tears in his eyes and his voice cracking over the words. Yes, the feelings were that raw last night.
However it wasn’t everything sad last night. We had a good laugh with Scott trying to pronounce the Spanish names and sharing a bottle of wine with all the performers. We wouldn’t have said no to that in the audience either‼ One of the craziest moments was when Scott started praising Carlos Solano’s eyes (which are indeed gorgeous) and seeing that he didn’t understand a thing he was saying, started really hitting on him, getting bolder and bolder by the minute, with poor Carlos standing tall and smiling back to Scott (which, of course, only made us laugh harder).  He also teased the performers who seemed nervous like Victor Arbelo by delaying the beginning of the song until Victor started visibly sweating. Actually everyone was so nervous that even Daniel Angles let his breath out the moment he stepped down the stairs after singing his song.
This is because everyone who is supposed to be somebody in musical theatre in Spain was there. Even the atmosphere in the auditorium was magical. You could see that in Spain, showbiz is just one big family, with everybody greeting everybody and congratulating them on their wonderful performances. In this blog we hope we can live through another night like last night, not only because we would love to have Mr.Alan back in our country but also because  we would love to see that comradeship and excitementfor having so much talent under the same roof.
If one thing was clear after last night it’s that there’s no need of traveling the over 6000 km separating us from NY to see stars shine.





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