En el Teatre Gaudí han reestrenado uno de los espectáculos que más dieron que hablar la temporada pasada. Por fin hemos podido verlo y hemos comprobado que los rumores eran ciertos y el éxito merecido. ‘Limbo’, creación de L’ERA DE LES IMPUXIBLES, es un espectáculo de teatro, danza y música en directo que nos cuenta la historia del tránsito de Albert, que antes era Berta. Es una delicia y podéis disfrutarlo hasta el 28 de febrero.

Son varios los elementos que hacen de ‘Limbo’ toda una experiencia sensorial. Primero de todo, Clara Peya (Mares i Filles), creadora del espectáculo y de la música del mismo. Como ya os hemos contado en alguna otra ocasión, su música se clava como un puñal y su manera de interpretarla en el escenario (sobretodo cuando toca el piano) es emocionante. En este caso se atreve incluso a actuar como parte de la historia en ciertos momentos y al final nos regala un rap que es pura poesía. ¿Hay algo que no sepa hacer?
Si os gusta la danza os quedaréis maravillados con las coreografías de Ariadna Peya (mucho contemporáneo, jazz y hasta un poco de hip-hop). Tatiana Monells y la propia Ariadna expresan con sus cuerpos la lucha interna de Albert entre lo masculino y lo femenino, representan etiquetas y se dejan el alma en el escenario.
El espectáculo lo protagoniza Mariona Castillo (Mamma Mia, Cop de Rock, Mares i Filles). Somos muy fans de Mariona, ¿lo hemos dicho alguna vez? La generosidad de sus interpretaciones nos deja siempre boquiabiertas. En este caso interpreta a Albert (antes Berta), y nos regala las reflexiones de este personaje transgénero en un momento crucial de su vida en el que tiene que tomar una gran decisión. Nos cuenta sus vivencias, sus miedos, sus dudas, sus emociones… en una sociedad en que todo son etiquetas de las que somos esclavos y él siente que no encaja en ninguna. Siempre es un placer ver a Mariona actuar y si encima nos canta canciones de Clara Peya no hay defensa posible, se cuela en nuestro interior.
El espectáculo cuenta, además, con dramaturgia y letras de Marc Rosich y dirección escénica de Míriam Escurriola. 

En definitiva, se trata de un viaje emocional que no solo trata concienciar acerca de los retos y la lucha que supone ser transgénero(que de por sí ya es valiente y muy importante), sino que va más allá, rompe tabús y nos da una lección sobre identidad propia, personalidad, individualidad y aceptación de los demás y de nosotros mismos tal y como somos. 
Todos tenemos prejuicios pero espectáculos como ‘Limbo’ nos ayudan a deshacernos de ellos de la forma más bella que se me ocurre, a través del Arte.
Paola
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