…Y POR ESO MERECE SER ESCUCHADO EN NUESTRA ENTREVISTA.

Aprovechando que durante un puñado de días tenemos la obra de teatro El Discurso Del Rey en el teatro Olympia de Valencia, hemos querido hablar con sus protagonistas para que nos contaran su visión de esta adaptación de la galardonada película. El pasado jueves tuve el placer de entrevistar a Roberto Álvarez, actor que interpreta al logopeda Lionel Logue (podéis leer la entrevista aquí). No obstante, no quería perder la oportunidad de hablar con el mismísimo Jorge VI, es decir, Adrián Lastra, al que conocemos de musicales como HNMPL, MD100M o 40 El Musical. Como Lastra ahora se encuentra inmerso en el rodaje de la nueva temporada de la serie Velvet, en la que interpreta al mozo de almacén, Pedro, era entre complicado, muy complicado y casi imposible que nos pudiera hacer un hueco a todos para entrevistarlo. Así que, ya que la unión hace la fuerza, decidimos juntarnos con Chica Sombra, que tiene una web cultural muy interesante. Entre las dos hicimos la entrevista y entre las dos nos dividimos las fotos de la tarde de ayer así que no dudéis en visitar su parte aquí.

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CS: Ya de por si veo difícil lo de actuar, salir al escenario y meterte dentro del personaje, ¿pero como haces para tartamudear y que quede natural?

AL: Con mucha paciencia. El confiar en uno mismo, también tener miedos, inseguridades, porque sino no eres actor, no te conviertes en niño pequeño. Pero sobretodo tener mucho respeto a la gente que tiene ese problema de elocuencia, para no llevarlo a una parodia. Está claro que inevitablemente hay una parte del público que al principio se ríe…. Y eso no se puede evitar porque también están viendo la figura del que sale en la televisión, del personaje que es gracioso, tartamudeando la primera frase, sin que sepan ni lo que está pasando, entonces. Luego ya, cuando va pasando por lo menos la primera escena, se dan cuenta que una comedia no es.

Pero sobretodo con mucho respeto.

BiS: Hemos leído que Colin Firth, que interpretó tú mismo personaje en la película, en entrevistas contaba que durante el rodaje de la película le costaba luego desprenderse del tartamudeo en su día a día. ¿Te ha ocurrido a ti algo parecido?

AL: Sí sí, yo la primera etapa de los ensayos me quedé tartamudeando las 4 horas que duró el ensayo para ver como evolucionaba. A parte de que esa técnica la tienes que incorporar para que te salga natural… Y me acuerdo que terminó el ensayo y no conseguía hablar, estaba hablando por teléfono con mi madre y me dijo: “¡Adrián, estás tarta-tartamudeando!”. ¡Fíjate! lo digo y se me va, ¡¿eh?!. Al fin y al cabo, cuando hablas del tartamudeo, todo el mundo se traba, pero cuando te trabas, ya te empiezas a…

BiS: Ya te “emparanoias”

AL: Sí, sí, es una cosa psicológica. Pero sí, me pasó, me quedé como 20 minutos que no era capaz ¡y me entró un agobio…!. Claro, la gente que sufre esto: no eres capaz de expresar lo que sientes y es muy frustrante, ya sea por tema fonológico o psicológico.

BiS: Tú tienes una larga carrera en el teatro musical. ¿Qué es más exigente para la voz, cantar o hacer el tartamudeo? ¿En qué lo diferenciarías de cuando has estado haciendo teatro musical?

AL: Ambas cosas. Aquí hay mucha técnica, de hecho me tiro calentando como 50 minutos, como si fuese a hacer un musical. Realmente, caliento tonos muy agudos, caliento mucho el diafragma, porque trabajas con un bloqueo diafragmático. Ahora llevo como tres días sólo sin hacerlo, pero cuando llevamos dos semanas sin hacer función me cuesta muchísimo. No lo llevo como una canción porque es otra técnica, pese a que también estás trabajando con aire, pero es diferente, porque esto es un bloqueo completo del diafragma y lo otro es estar un poco más relajado.

CS: Si tuvieras que definir la obra con una sola palabra, ¿cuál sería?

AL: Excepcional.IMG_5906_web

BiS: ¿Qué es lo que te atrajo de este personaje a la hora de aceptar este papel o presentarte para este papel?

AL: Todo. Yo ya había visto la película dos veces y me parecía un reto muy grande hacer un personaje así.

BiS: ¿Suponía un peso extra que ya Colin Firth hubiera obtenido un galardón por esto? Bueno, tú has obtenido también recientemente el premio Ercilla, enhorabuena.

AL: Gracias. No, no… De hecho me quité toda esa presión. Al principio la prensa preguntaba mucho las comparaciones. Y yo decía “a ver, es comparar a Dios con un gitano”, yo no tengo su oficio, no tengo su edad, no tengo su talento, somos completamente diferentes… No me puedo comparar con Colin Firth, o sea, sería un suicidio llegar a compararte porque nosotros estamos haciendo otra visión de esa historia. Y mira que la he visto durante el periodo de ensayos, no para copiar, sino porque le analicé todo, ¡pero todo, todo! Cómo movía las manos, por qué las movía así… pero ya no por el tartamudeo, sino cómo anda una persona con esa sangre, la sangre azul, la sangre real, que para mi eso era lo más complicado, que la gente se lo creyese. Yo soy esto, yo soy de hombro caído, soy otra cosa de lo que supuestamente hacemos ahí dentro.

CS: A la hora de crear tu personaje, ¿Te lo han marcado mucho o has tenido, digamos, libertad absoluta?

AL: Libertad absoluta no, al fin y al cabo tú tienes una pauta y tienes un personaje que está muy compuesto. Está claro que tú te puedes salir, pero estás haciendo un rey de Inglaterra con un problema así. Lo que pasa es que al final tú le das tu persona y tu corazón. Magüi sí fue valiente, porque yo soy de los actores que me lanzo y no fijo, de hecho, la tartamudez cada día es una cosa… nunca tartamudeo en el mismo sitio.. En consonantes muy oclusivas pues sí, porque es cierto que se tartamudea más, pero formas, emociones, energías, sentimientos… para mí cada día es una función diferente. Con lo cual, lo que decidimos es crear un personaje lleno de órganos pero que cada día sufriese de una forma. Un día estuviese contento, otros estuviese más triste. ¡Como la vida! Es “repetir el no repetir”, que para mi es la primera ley del teatro, pero a parte, está claro que tienes que repetir… sabes que va a entrar por ahí luego Roberto, pero no vas a mirar antes de que entre.

“Repetir el no repetir, para mi, es la primera ley del teatro”.

BiS: Tu personaje es una persona totalmente reprimida en todos los aspectos y eso se veía favorecido en la película por la forma de rodar de Tom Hooper, en cambio, en el teatro tú tienes que ser capaz de proyectar para que les llegue hasta a la última fila sin perder esa sensación de represión. ¿Cómo se hace eso?

AL: Hay veces que soy consciente de lo que hago, pero hay cosas que salen que no sé realmente de donde vienen, a lo mejor una cosa lleva a la otra. La represión que yo utilizo, es toda la psicología traumática que ha podido tener este personaje a lo largo de su infancia y su madurez porque, al fin y al cabo, es una persona adulta con 31 años cuando se enfrenta a Wembley. Tanto como mira, como habla, los estudios que él tiene: es un oficial de la marina, con lo cual el protocolo que tiene es otra cosa absolutamente diferente. Todo está reprimido, era una persona zurda y lo obligaron a ser diestro “por c*jones”, entonces, hay represión hasta en la mirada. ¿Cómo se hace aquí? Yo no sé si lo consigo o no lo consigo realmente, yo lo intento hacer. Con muchos c*jones sin que se vea. La represión en la película se ve porque está lleno de primeros planos, pero aquí es otra energía… y la energía se ve y se siente. Tú sientes cuando una persona tiene miedo aunque no la estés viendo y eso es el teatro.

“Una lágrima en teatro no se ve pero sí se siente”.

BiS: Ahora mismo estás rodando también Velvet, tu personaje es además muy querido por todo el mundo… -CS: Sí, yo quiero mucho a Pedro- Es verdad, es la parejita más adorable. ¿Cómo se compagina el rodaje de Velvet con estar en gira?

AL: Muchas gracias. Sí, es un personaje súper querido, yo le tengo mucho cariño. A parte rodar con Cecilia [Freire] que es el mayor regalo que te puede dar la vida como compañera y como amiga. Pero aquí lo compaginas… Pues hoy es miércoles. Miércoles, jueves aquí en Valencia… Hoy hemos rodado desde las 7 a.m. hasta las 2 p.m. y el viernes cojo un tren, me voy a Madrid, ruedo por la mañana hasta medio día y luego me vengo aquí a la función.

CS: ¿Y cómo haces para no volverte loco?

AL: H*stia, pues… ¡tengo mis golpes, eh! Jajaja. Sí, sí, cada uno tenemos un golpe esquinero en la cabeza. Yo creo que entre la familia, tu pareja, tus amigos… te dan esa cosa de estabilidad.

BiS: ¿Y qué es lo que más te gusta de tu personaje de Velvet?

AL: ¡Jo! ¡Es que me parece un personaje tan blanco! Fíjate que yo esperaba… Es que esta cuarta temporada va a haber un montón de sorpresas y yo pensaba que era un personaje que no podía variar, que tenía esa cosa (que lo sigue teniendo) de esa bondad, pero se le va a ver un carácter a Pedro, se le van a ver cosas interesantes. Por sufrimiento, al fin y al cabo, tú matas por alguien que quieres, seas bueno o seas malo por naturaleza.

BiS: ¿Tienes algún ritual, a parte del calentamiento vocal, que hagas antes de los shows? ¿Alguna manía?

AL: Cuatro Padres Nuestros, tres Ave Marías, el Credo… jajajaja. No, no, creo que no. Cosas que haga siempre… En este personaje siempre me gusta estar.. ¡Qué va! No tengo ninguno, me encantaría poder decir “pues entro con el pie izquierdo”… pero lo que sí que hago antes de que baje el telón, es besar el suelo y mirar al cielo pero para la gente que no está. Llevo 11 años haciéndolo ya, para dedicar la función a la gente que no está a tu lado y se ha tenido que ir por desgracia, pues dices: “¡para ellos!”.

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Muchas gracias, Adrián, por tu amabilidad contestando nuestras preguntas y a Chica Sombra por esta gran colaboración!!

Todas estas bonitas fotos y las que podéis encontrar en la web de Chica Sombra son de Vicente Aparicio, así que si os habéis quedado con ganas, podéis visitar su flickr.

M.

 

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