He ido a ver ‘Iba en Serio’. Sí, sí, el musical de Jorge Javier Vázquez. No veo Sálvame y la vida y memorias de JJ me importan más bien poco, pero ahora el hombre ha hecho un musical y, como sabéis, de esos nosotras vemos muchos, así que me planté en el Tívoli con buenas intenciones y (casi) libre de de prejuicios con la esperanza de entender un poco mejor porqué a tanta gente sí le parece interesante este personaje.

Lo que me encontré fue un musical bien hecho, con mucho trabajo detrás por parte de buenos profesionales, pero dirigido a un público muy concreto, que lamentablemente no era yo.

Nada más salir Jorge Javier al escenario, el público, que llenaba hasta la última butaca del teatro, le aclamó como a una estrella de rock.

Empezó la función. A través de una sesión de terapia mediante la que JJ pretendía encontrar respuestas a su presente angustia, iríamos conociendo eventos que marcaron la infancia, adolescencia y juventud del presentador, relacionados sobretodo con su relación con su madre La Mari (Kiti Mánver) y su homosexualidad. Hasta ahí nada extraordinario. Podía ser la historia de mi vecino, de mi mejor amigo de la uni o del frutero de mi barrio. Yo tenía la típica sensación de “ahora va a pasar algo importante, ahora se centrará en cómo se lanzó su carrera, ahora conoceremos el gran secreto de Jorge Javier…” pero no. Porque el espectáculo es simplemente eso, un sueño cumplido de una persona con mucho dinero y que tiene la suerte de tener un público fiel que quiere verlo y conocer más de él. ¿Pero no nos gustaría a todos a veces que nuestra vida, por muy ordinaria que sea, fuese un musical? Desde luego a mi sí, aunque probablemente al resto de la gente le pareciese un tostón.

En cuanto a su actuación, aunque el musical no sea lo suyo, se nota que le gusta, que disfruta en el escenario y que se ha preparado para ello y eso tiene mérito, pero no dejaba de recordarme a un actor, cantante e intento de bailarín amateur en comparación con sus compañeros. Me quedo con su sincera interpretación de “Todo A Pulmón” que, sin llegar a emocionarme, me enterneció.

Por otro lado, a Kiti Mánver es un placer verla en directo y Víctor González, Edu Morlans y Alejandro Vera son una delicia cantando y bailando (atreviéndose incluso con el claqué), aunque las canciones no den para mucho. Porque en un musical, la música es muy importante y a mí la selección de canciones de El Puma, Enrique y Ana, Betty Missiego… no me decía nada de nada, pese a que a gran parte del público parecía entusiasmarle. Igual es el gap generacional o que simplemente no son mi estilo pero si esas son las canciones que han marcado la vida de JJ ahora valoro mucho más las que están marcando la mía. Hubo un par de menciones (a Liza Minelli y Michael Jackson) que despertaron mi interés pero se quedaron en eso, menciones. Por suerte, la versión final de “Les Comédiens” es encantadora y es la que te llevas en la cabeza cuando sales del teatro.

El texto es ágil y está bien escrito por Juan Carlos Rubio, que también ha ejercido de director de la obra, sacando mucho de poco. Escenografía y, sobretodo, iluminación, resultan acertadas.

Al final, el público, su público, enloqueció y se puso en pie. Yo aplaudí, incluso con énfasis cuando salieron a saludar Kiti Mánver y los tres bailarines/vocalistas, pero sigue importándome más bien poco la vida de Jorge Javier Vázquez y sigo sin entender tanto interés… así que, theatre nerds, si no os interesa este señor, no hace falta que vayáis al teatro (no os preocupéis que falta poco para que Priscilla ocupe el Tívoli!!!). Ahora bien, si os gusta, seguramente lo pasaréis fenomenal adorando a JJ.

Paola Marín

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