El Circo de los Horrores vuelve a Valencia, esta vez con un espectáculo más canalla que nunca: el Cabaret Maldito. Con este nuevo show, se cierra la trilogía de este circo que engloba los dos primeros: El Circo de los Horrores y Manicomio. En ellos se nos presentan historias de terror, psicosis y humor, con personajes pintorescos como payasos travestidos, enanos viciosos, madames depravadas, demonios, góticos o transformistas, encabezados por el mismísimo diablo.

En esta ocasión, Suso Silva, el director artístico y artífice del circo, traslada la acción a una especie de catedral gótica, residencia de Lucifer, convertida en un cabaret donde no existen reglas, ni prohibiciones, y se da rienda suelta a los instintos más básicos (y oscuros) de los seres humanos.

Este cabaret es un espectáculo tanto visual como sentimental. La escenografía y el diseño del vestuario, a cargo de Miguel Brayda, son sencillamente perfectos, consiguen introducir al espectador en un ambiente tétrico y a la vez alegre con un solo golpe de vista, hecho que también ayuda el magnífico diseño de luces del doblemente galardonado con los premios Max, Juanjo Llorens. Al mismo tiempo, el show busca despertar los sentidos del espectador, por eso juega con ellos a través de la simbiosis de teatro, circo y cabaret, con actuaciones delirantes, acrobacias imposibles y bailes sensuales.

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Lucifer nos abre las puertas del infierno a través de este cabaret, nos invita a conocer a sus artistas, aquellos que han vendido su alma a cambio de actuar una vez más, de subirse al escenario, de ser juzgados por el público, y, sobre todo, de hacer disfrutar al espectador. Y es que él mismo nos da la bienvenida: Ínfimos y lujuriosos mortales, bienvenidos seáis a este maldecido y perverso lugar de pecado…, el Cabaret Maldito.

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Así que ya sabéis mortales, no podéis ignorar la llamada del Diablo, de la bestia, del príncipe de los muertos, pues él nos ha convocado en el Puente de las Flores, de miércoles a domingo, hasta el 13 de noviembre, para que disfrutemos de un espectáculo sin igual, lleno de terror, sexo y lujuria, aunque para ello debamos de pagar con nuestro bien más preciado, nuestra alma… al fin y al cabo, ¿ya estamos malditos no?

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L.J.

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