Hemos sido testigos de cómo una película y obra de teatro es reconvertida con buen gusto a musical, gracias a la maestría de Begoña Salido, la directora. La última producción de Funky Angels nos trae una nueva visión del mítico Full Monty adaptado a nuestra sociedad actual, donde la burbuja inmobiliaria nos llevó a todos a una gran crisis, perdimos nuestros trabajos y terminamos en la oficina del paro. Una historia que podría ser real, situada en un barrio obrero donde cinco “machos” lucharán por mantenerse económicamente, aunque ello conlleve quitarse alguna que otra prenda de ropa.

Lo primero que llama la atención de este musical es la cantidad de gente que hay en el escenario: trece actores, tres bailarinas (más un actor), y seis músicos. Un total de veintidós personas. Un “milagro” en estos tiempos, y es que como dicen en producción, son un poco camicaces.

El elenco está compuesto por Vicente Ausina (Dani), Ana Burguet (Cris), Quique González (Álex), Mónica Zamora (Susana), Gil Zorrilla (Gerardo), María Albiña (Margarita), César Lechiguero (Ramón), Patri Martí (Carol), Óscar Bustos (Olga y “bailarina”), Daniel González (Óliver), Sergio Escribano (Poquito), Nacho Quiñonero (Víctor), y Juanki Fernández (Marcos). Unos pedazos de actores que narran esta  historia de cómo la falta de dinero llega a despertar la imaginación (y la necesidad) hasta tal punto de que la única opción de ganarlo es haciendo un striptease con tus amigos, tu antiguo jefe, un suicida, un “Coyote Dance” (no sé cómo definirlo exactamente, es un showman) y un yonki bien dotado (sí, me estoy refiriendo a eso).

Tanto actoral como vocalmente todos han estado de diez, aunque si me tengo que quedar con alguien, y sí, lo he hecho, es con Óscar Bustos, pues ha demostrado que tiene talento para dar y regalar, ya que aparte de hacer de mujer, no solo era una simple trabajadora de la oficina del paro, es que encima bailaba ¡y dios mío como bailaba! Creo que de mayor quiero ser él, o ella en este caso. Aunque los personajes de Marcos y Poquito le dan una vidilla a la historia impresionante, Juanki y Sergio, solo puedo decir una cosa: ¡olé! También destacar a Vicente Ausina y Quique González, los verdaderos protagonistas, habéis estado a la altura, ¡incluso más! Enhorabuena. El resto de personajes quizás no me han acabado tanto, aunque supongo que eso es personal, no me lo tengáis en cuenta. Por otra parte, he de decir que me ha faltado más participación femenina, quitando a una estupendísima y maravillosa Mónica Zamora, que lleva un poco la voz cantante, y Patri Martí, que al final de la obra acaba teniendo su protagonismo, el resto se quedan un poco flojas, que no las actrices, sino los personajes, creo que se podrían (y deberían) haberse explotado más.

El cuerpo de baile interpretado por Mª José Crespo, Adriana Biosca, Rosa Navarro y, el ya mencionado, Óscar Bustos, sirven de apoyo en las escenas (tanto bailando como de figurante) además de bailar en cambios de escena, bailes que quizá no eran necesarios, pero ahí están y no quedan mal del todo.

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Y la música… ¿qué decir de la música? Encontrar un musical con la orquesta en directo hoy en día es un regalo para los espectadores, y más si está la espectacular voz de Marta Company (mujer… ¡qué grande que eres!). Le acompañaban Daniel Tarrazó, Iván Moya, Pablo Gonzáles, Daniel Castillo y Alejandro Molina, buen trabajo chicos. Y encima con música original, con canciones de toda la vida de los 80 pero con la letra adaptada a la historia, un gran acierto sin duda.

Pero si bien he hablado maravillas de los actores (¡y más que se merecen!), en cuanto a la parte técnica me tengo que poner un poco dura. Quizá haya ido el día menos indicado pero hay que tener cuidado con esos micros, porque creo que han fallado en momentos clave que han impedido en ocasiones entender la historia pues se han perdido partes de diálogos, incluso canciones… ¡una verdadera pena! Y después están las luces que a veces no entraban a tiempo o no iluminaban lo que tenían que iluminar. En general pequeños fallos que se han de pulir, normales para el comienzo pero que deben mejorar cuanto antes mejor.

Aun así, no seáis tontos y aprovechad la ocasión de ver Full Monty al desnudo, porque merece la pena, sobre todo por el striptease (y hasta aquí puedo leer…). Estará hasta el domingo 22 de enero en el Teatro Talia de Valencia, ¡corred a por vuestras entradas que vuelan rápido!

L.J.

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