El Teatre del Raval está de estreno. Puede que esta obra de William Gibson basada en una historia real os suene, ya que fue llevada al cine en 1962 con gran éxito (consiguió dos Óscars).

Una profesora con una infancia traumática intenta educar a una niña sorda, ciega y muda, cuya familia la ha criado en unas condiciones de protección extrema, dando por imposible su capacidad de aprendizaje y comunicación. Su nueva institutriz, con mucha paciencia y mano dura, tratará de imponer un poco de disciplina en la vida de la niña y de enseñarle a comunicarse.

Su directora, Empar López, ha querido sensibilizar al público sobre el tema de la discapacidad a través de esta historia de superación personal y perseverancia. ¿Uno de sus mayores retos?  Encontrar  a las dos actrices protagonistas, capaces de crear entre ellas la tensión necesaria para la historia. Por suerte, la joven Mar Ferrer, pese a ser este su primer papel profesional, está sobresaliente como Helen, dando al personaje la sensibilidad y el respeto que requiere. Por su parte, Miriam Escurriola resulta totalmente creíble como una Anne Sullivan, entregada a la causa de educar a la pequeña Helen. Lo mejor es la química entre ellas, por lo que el reto de Empar López está más que conseguido.

El elenco lo completan Jep Barceló, Andrea Portella, Carles Garcia, Rosa Serra, Tai Fati y Màrius Hernández.

Una de las cosas que más nos llamó la atención fue la estupenda escenografía y cómo se ha aprovechado un espacio tan pequeño para recrear hasta 5 escenarios distintos, sin paredes y con la ayuda de la iluminación.

No queremos desvelaros mucho más de esta historia pero sí os diremos que impacta y conmueve a partes iguales, sin caer nunca en la sensiblería. Será una de las sorpresas de la temporada seguro.

Paola Marín

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