¡¡Buenas Bwayanos!!

Soy el nuevo colaborador de Bway in Spain, podéis llamarme Icen y me estreno con esta opinión personal de “Viva Broadway El Musical”

SINOPSIS
Viva Broadway es un musical que recorre 25 de los musicales que más éxitos han cosechado en Broadway, Nueva York. Thomas Baker, el compositor, nos introducirá en la historia de Broadway a través de cada uno de los números musicales, contándonos parte de su historia y época. Viva Broadway nos guía a través de musicales como Aplausos, Grease, Chicago, Cabaret, Chorus Line, Mamma Mia, Hairspray, El fantasma de la Ópera, Evita, Fama, Cats, Flashdance entre otros, cada una con su vestuario y sus coreografías.

En Viva Broadway un elenco de cantantes, bailarines, actores y acróbatas darán vida a los números musicales y representarán los personajes protagonistas de cada uno de ellos. 150 años de historia musical que viaja por la nostalgia de un visionario llamado Thomas Baker.

OPINIÓN PERSONAL
Llevaba mucho tiempo (unos meses pero para mí han sido como años) sin ir al teatro a ver una obra de más de 15 minutos, así que cuando recibí la oportunidad de ir a ver esta obra, que además se presenta como un gran musical, me emocioné.  Preparé mis mejores galas dignas del teatro donde acudía, el Teatro Olympia, y al llegar me acomodé en el asiento lo más cómodo posible para disfrutar y dejarme llevar de un espectáculo fabuloso.

A priori un musical sobre broadway que recorre 25 números musicales debería emocionarme pero si hay algo que adoro de las obras musicales, por encima de todo, es su historia. El problema es que en Viva Broadway el desarrollo de la historia es imperceptible. Empezaremos por el inicio, ¿qué es lo que engancha de una obra de teatro, una ópera o una obra musical? La historia. Puedes olvidarte de todo lo demás, los actores son reemplazables, está claro que habrá quienes lo hacen mejor y quienes lo hacen pero si la historia no es buena y está bien desarrollada no hay nada que hacer.

En los primeros cinco minutos aparecen los tres actores-cantantes que te acompañarán, de un modo u otro, a lo largo de todo el espectáculo. Roberto Sáiz como Thomas Baker, Idaira Fernández como Paris y José Miralles como Romeo representando una parodia de Romeo y Julieta sobreactuada que parecía darnos a conocer el nivel de comedia que nos encontraríamos a lo largo de la historia.  Lo bueno de esos 5 primeros minutos es que me hicieron pensar que el género de la obra era una comedia semi-clown musical. Algo disparatado que nos haría reír sin parar. Fue una desilusión lo que descubrí tras la apertura de cortinas posterior; un escenario compuesto por varias pantallas donde se proyectaban las imágenes y un pequeño podium central que servía para darle algo más de profundidad al escenario. El personaje de Thomas Baker pasará a acompañarnos como maestro de ceremonias, presentando los números y representándolos en ocasiones. Luego José Miralles e Idaira Fernández se irán turnando para representar el número musical que se nos muestre a continuación. Dependiendo del número se encontrarán como acompañantes, co-protagonistas o protagonistas.

Entiendo que al realizar 25 números musicales de distintas épocas no puedas hacer una escenografía para cada uno de ellos pero considero que el uso de pantallas es una pantomima que ya pudimos ver su desastre en “El último jinete” y en la nueva versión de “Hoy no me puedo levantar”. Los escenarios quedan vacíos y las proyecciones resultan sosas e insulsas. Como espectador me quedo frío, muy frío. Roberto Saiz con su potente voz y enérgica actuación llenaba lo que podía un escenario tan vacío que era imposible conseguirlo.

La historia y esa comedia divertida desaparecen para dar paso a una consecución de números musicales. Me hubiera encantado ver cómo el personaje de Thomas Baker (Roberto Saiz) se relacionaba con los otros dos y les ovacionaba o les alentaba en sus números, pero no sucedió así. El texto quedaba reducido a la mínima expresión posible y los diálogos entre personajes sólo volvieron en la parte final del espectáculo. En la escuela lo enseñaron muy bien; introducción, nudo y desenlace. Si no creamos el nudo el desenlace no concluye ninguna historia.

¿Es “Viva Broadway un mal espectáculo? Personalmente opino que es un espectáculo musical que se queda corto en cuanto al desarrollo de la historia y los personajes que intervienen. En ningún caso le daría el adjetivo de “obra” musical. Algunos números tenían buen gancho, otros se quedaban cortos en número de bailarines y en unas coreografías que no arriesgaban en nada. Quizá por eso tanto cuerpo semi-desnudo por el escenario, intentando compensar que se habían quedado cortos. Una lástima porque los vestuarios estaban bien conseguidos en general, eran creíbles y dignos de sus números aunque no así la ambientación que debería acompañarles. Me hace preguntarme si con unos vestuarios más todo-terreno podrían haber centrado su energía en otras cosas. La parte de vestuario es algo muy complejo y laborioso para los musicales, en cuestión de minutos los intérpretes y bailarines deben cambiarse de ropa varias veces seguidas.  Algunos “solos” musicales fueron brutales pero en conjunto se quedaban vacíos de contenido y no llegaban a transmitirnos todo lo que debieran. Destacó Idaira Fernández quien nos deslumbró con sus solos: Soñé una vida, de Los Miserables, y No llores por mí Argentina, de Evita. Así, estos números hubieran tenido un mayor impacto respaldados por una historia mejor desarrollada.

Los números musicales enganchan realmente por la historia que hay detrás, al no haber historia es como un corta y pega en nuestras emociones, forzándonos a sentir algo en vez de guiándonos para ello. 

Quizá si no me hubieran vendido una obra musical no me habría decepcionado tanto. Si me hubieran vendido un espectáculo musical con números independientes a lo mejor no hubiera pensado que eran muy pretenciosos con su título “Viva Broadway”. Opino que si hubieran querido hacer un buen tributo a Broadway se hubieran centrado más en una historia que el corta y pega de números musicales al azar que vi representándose en el insulso escenario.

Habrá gente que lo habrá disfrutado y espero que si los productores y el director de “Viva Broadway” leen esta crítica no la consideren destructiva sino constructiva, un mensaje de opinión de un espectador que no pudo disfrutar de lo que podría haber sido un buen musical basado en el mundo de Broadway.

Atentamente, Icen

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