Los Glee Clubs son grupos de cantantes o coros a capella existentes en los institutos y universidades americanas desde el siglo XIX. La serie Glee relanzó su popularidad hará unos 10 años (¡dios mío, como pasa el tiempo!) y la moda no ha decaído desde entonces. En Cataluña, el concurso de TV3 Oh Happy Day fue entre 2013 y 2015 el escaparate mediante el cual varios coros catalanes se dieron a conocer y algunas de sus voces más impresionantes, entre otros, así como el Director Musical del coro ganador de la primera edición (“DeuDeVeu“), son las que encontramos en este Broadway a Capella que ayer por fin pudimos disfrutar y que nos dejó sin aliento.

Como ya os contamos, cuando Daniel Anglés asumió la dirección artística del Teatre Condal, nació ONYRIC, con el fin de convertirlo en “la casa de los musicales”. Lo ha conseguido. Desde el pasado septiembre no han dejado de darnos buenos espectáculos y conciertos relacionados con el teatro musical y este Broadway a Capella no podía ser menos. Como de costumbre, no es un espectáculo al uso y es una apuesta arriesgada, pero funciona y la buena respuesta del público lo está demostrando.

Se trata de una increíble fusión de música a cappella y teatro musical. Trece voces en el escenario, sin ningún instrumento, que deleitan al público con un recital de showtunes para todos los gustos. Desde clásicos como West Side Story, Sonrisas y Lágrimas o Los Miserables, hasta éxitos recientes como Hamilton, el Gran Showman o Dear Evan Hansen.

Todas y cada una de esas trece voces (y sus dos swings) merecen ser mencionados: Víctor Arbelo, Juli Algar, Helena Clusellas, Paula Costas, Raimon Ferrer, Noelia Gómez, Mikel Herzog, Raquel Jezequel, Edgar Martinez, Xavi Navarro, Sara Pi, Nerea Royo, Davebat Box, Joan Mas y Laura G. Ballbé. Algunos han protagonizado varios musicales, otros han formado parte de varios coros… pero todos tienen voces espectaculares. En el espectáculo, hay momentos en que brillan individualmente, pero es cuando cantan en coro cuando la emoción traspasa los cuerpos de cada persona que hay en el público. Van en chándal, como si estuviesen ensayando, pero a los dos minutos de actuación te das cuenta de que eso no tiene nada de ensayo y de que el chándal es un reflejo de su juventud, energía y desenfado.

Los arreglos de Gerard Ibáñez son una maravilla y potencian las canciones de forma que, aun sin instrumentos, consiguen una fuerza arrolladora.

Por si cantar a trece voces durante setenta minutos no resultase suficientemente difícil, estos trece artistas acompañan las actuaciones con coreografías (de Zuhaitz San Buenaventura) perfectamente integradas en las canciones, que consiguen embellecer cada número visualmente, gracias también a una muy buena iluminación. Aunque hacen que parezca fácil, el trabajazo que debe haber detrás es indudable.

Hemos intentado elegir nuestro  número favorito del espectáculo pero no nos ponemos de acuerdo. Las voces de Víctor Arbelo y Xavi Navarro en “The Superstar Phantom of the Opera” nos pararon el corazón; el final con Dear Evan Hansen puso a todo el público en pie; el medley de “Defying Gravity” y “Somewhere Over the Rainbow” nos emocionó… imposible escoger sólo uno.

Si queréis haceros una idea de cómo suenan, podéis escucharlos aquí:

¡Pero no os los perdáis en directo! Acaban de prorrogar y estarán hasta el 10 de marzo. Corred a por vuestra entrada porque cuando fuimos nosotras no quedaba ni una butaca libre.

Paola Marín

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