Could it be? Yes, it could! Something’s coming… something good!

¿Sabéis ya de que estoy hablando? Probablemente, por algo es la banda sonora que más tiempo ha permanecido en el número 1 de la lista Billboard de la historia y la película musical con más premios Oscar hasta la fecha. Para los que no hayáis acertado, se trata de West Side Story, aquella adaptación de Romeo y Julieta al NY de los años 50 con partitura de Leonard Bernstein y Stephen Sondheim, y coreografías de Jerome Robbins (el maestro de Bob Fosse).

West Side Story cuenta la historia de la lucha por el dominio del barrio de dos bandas juveniles enfrentadas y una historia de amor imposible, como os dije, muy “Shakespeare” todo. En una ciudad en la que todo el mundo fue inmigrante en algún momento, la llegada de puertorriqueños desata el discurso racista de los ya nacidos sobre suelo americano. Uy, ¡si parece que este argumento lo haya oído en el telediario hace poco!… Y es que este es un claro caso de que da igual cuántos años pasen, hay temas que nunca dejan de estar de actualidad.

Parte del éxito de este musical radica en la maravillosa mezcla de estilos musicales que sirven para acompañar (e impulsar) el hilo argumental junto con enérgicas coreografías que van desde el chachachá al ballet clásico y el jazz. Si pensamos que este musical se estrenó en los años 50s podremos apreciar mejor la genialidad e innovación de Robbins. No obstante, toda genialidad tiene un precio y dicen que era tan exigente que los actores quemaron sus rodilleras ensangrentadas en la puerta de la oficina de Robbins cuando por fin se dio por satisfecho con el resultado de la coreografía de “cool”.

West Side Story - Cool

En cuanto a esta producción, cuatro actores alternan los papeles de los dos protagonistas, Tony y María. Todos ellos actores de tan alto nivel, que a todos ellos los hemos visto protagonizando diferentes musicales en nuestro país en los últimos años. Nosotras tuvimos la suerte de poder ver a los dos titulares, Javier Arianoy Talía del Val, pero reconozco que me genera mucha curiosidad la combinación “Marius-Cossette” que provocaría la unión de Talía con Guido Balzaretti. Hay que admitir que el papel de María parece hecho a medida para Talía, que en otras producciones nos había chocado como demasiado lírica, aquí desata todo su potencial entre expresiones de admiración del público. La química que tienen Javier y ella es innegable y, aunque él técnicamente está impecable, si hay que sacarle un “pero” es que quizás en ocasiones lo perdíamos entre la música u otras voces (¿podemos subirle el micro un punto, por favor?). No podemos dejar de mencionar a Oriol Anglada y Víctor González como Bernardo y Riff, porque no sólo cantan, sino que es hipnótico cómo se mueven. Finalmente, Silvia Álvarez interpreta magistralmente al personaje que más nos gusta de este musical, Anita. No sólo nos parece el personaje más interesante desde el punto de vista interpretativo, sino que, además, es el único que reacciona de una forma normal y sana de toda la historia.

West Side Story - Tonight 2

Porque, -spoiler alert- parémonos por un momento a analizar esta historia (y antes de que saquéis antorchas y afiléis guadañas, calma, es uno de mis favoritos). En mitad de este subidón de testosterona para ver quién es el menos inmigrante de todos, dos se conocen y se enamoran a primera vista en una fiesta. Como a ella se la llevan de la fiesta, él decide seguirla a casa (muy sano todo). Entonces ella tiene la idea del siglo y decide que él solito tiene que ir a impedir la pelea que había resultado de su baile prohibido y esos altos niveles de testosterona. Obviamente acaba mal. Cuando él vuelve a contarle lo que ha hecho, la reacción de ella no es llamar a la policía o cruzarle la cara, sino meterlo en la cama. Y como lo de mandar a alguien de “recadero” le funcionó tan bien la primera vez, vuelve a hacerlo y… ¡Oh sorpresa! ¡Acaba mal! De verdad, ¿nadie le puede decir a esta muchacha que deje de mandar a gente a hacer cosas?

En fin, un dramón de esos que tanto nos gustan condimentado con grandes coreografías y un mensaje para hacernos recapacitar. Dos horas que se pasarán volando y una de nuestras formas favoritas de pasar las (ya no tan) frías noches de invierno. Pero corred si queréis verlos en Barcelona, llevan vendidas 40.000 entradas ya sólo en la preventa y pinta a que será uno de los hits de la temporada en la ciudad condal.

M.

 

PD: Por cierto, si al salir del teatro os habéis quedado con ganas de más, os recomiendo muy mucho que le echéis una oída al cast recording de la producción de 2009 en Broadway, adaptada por Lin Manuel Miranda mezclando los idiomas de español e inglés para los jets y sharks.

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