Hola gente! Desde la recta final del verano más atípico de la historia y en plena sequía musicalera a nivel mundial, cualquier noticia o referencia a un musical hace que saquemos nuestras antenas. Precisamente, fue una de estas casualidades hace unos días la que sembró la semilla de este post.

La revista satírica El Jueves publicaba un artículo sobre el tipo de contenidos de la plataforma Disney+ haciendo especial referencia al musical Hamilton de la siguiente forma:

Independientemente de si estás de acuerdo con las formas de la revista, hay que reconocer que Hamilton es un musical que exige un nivel de ingles alto para poder apreciar al 100% la inteligencia de las letras de Lin-Manuel Miranda. Sin embargo, no es el único musical (ni mucho menos) que supone un reto para nuestros oídos y esto nos hizo plantearnos la siguiente pregunta: ¿cuáles son los musicales que nos pueden resultar más difíciles de comprender?

He intentado responder a esta pregunta clasificando los musicales en dos grupos con algún ejemplo de cada uno: Ritmo y dialecto (vocabulario y acento).

RITMO

El arquetipo de este tipo de musicales es, obviamente, Hamilton, que llega hasta la mareante cifra de 200 palabras por minuto en algunas canciones. De hecho, se dice que si el musical se cantara a un ritmo normal podría llegar a durar hasta 6 horas. Así que, si encontráis difícil este musical, tranquilos, no estáis solos, pero no dejéis que esto os impida disfrutar de esta obra de arte.

Otro musical en esta línea y no por casualidad, ya que también lo firma Miranda, es su ópera prima In The Heights, que con un poquito de suerte pronto podremos disfrutar en nuestros cines. Cuenta la vida de un inmigrante en el barrio de Washington Heights de NYC y también se basa fuertemente en el hip-hop.

DIALECTO

El otro gran bloque de musicales que nos mencionasteis respondería a este grupo. Generalmente son los musicales británicos los que nos suponen un mayor reto a los españoles porque, pese a que el inglés británico es el que nos enseñan en los colegios desde pequeños, nos encontramos dos problemas: en primer lugar, la pronunciación estándar que nos enseñan sólo la encuentras al sur de Inglaterra (y en adultos con un nivel educativo medio-alto, sinceramente) y en segundo lugar, por la entonación. De hecho, es la entonación la que hace que entendamos más fácilmente a un americano hablando que a un inglés.

Permitidme que os de un poco la chapa porque esto siempre me ha parecido muy curioso. Yo tenía una profesora que lo explicaba de una forma muy gráfica: los ingleses sólo dan fuerza a las palabras clave en la oración, pasando de refilón por las demás palabras. Por ejemplo, para decir “Cows eat grass” (las vacas comen hierba) incidirían en todas las palabras porque todas son importantes, pero para decir “the cows would have eaten the grass” (las vacas habrían comido la hierba) solamente articularían al completo las palabras subrayadas, acortando y casi aspirando las demás palabras. Los americanos, por el contrario, no enfatizan ninguna palabra de la frase, todas las palabras carecen de fuerza por igual. ¿Y nosotros? Pues en el español resulta que enfatizamos todas las palabras, todas tienen fuerza. Es por esto que a nuestro oído suena más familiar el acento americano.

Una vez ya os he soltado la chapa sobre la entonación sólo queda decir que como estamos hechos al acento del sur, esa en la que “much” suena a “mach“, cuanto más al norte nos vamos más nos cuesta comprender ese “moch“. Ejemplos clásicos de este problema serían Everybody’s Talking About Jamie y Billy Elliot. Ambos se ambientan en pueblos de clase trabajadora del norte de Inglaterra (Sheffield, cerca de Manchester, y Easington, cerca de Durham) convirtiendo los acentos en una auténtica locura.

Mención de honor en esta categoría os dejo uno de mis favoritos personales, con un inglés absolutamente terrible, incorrecto gramaticalmente y con un argot que arrastraría al suicidio a la mitad de los académicos de Oxford, pero totalmente adecuado al contexto de la historia: Newsies. Este musical cuenta la historia de la lucha por sus derechos de los repartidores de periódicos de NY, la mayoría de ellos chicos de la calle, huérfanos y analfabetos. Aunque las canciones no tienen un tempo especialmente duro, puede suponer todo un reto seguir a Jack Kelly en sus discursos al resto de newsies.

¿Y a vosotros qué os resulta más difícil a la hora de entender un musical? ¿Echáis en falta alguno en esta lista?

M.