La semana pasada tuvimos la oportunidad de ver, por fin, uno de los espectáculos más esperados de la temporada. Cantando bajo la Lluvia, el nuevo musical del tándem Àngel Llàcer-Manu Guix, nos ha traído a Barcelona, a la vez, el Hollywood dorado y el Broadway más auténtico para subir el ánimo del público cuando más se necesita.

No es tarea fácil adaptar una de las mejores películas musicales (para muchos incluso la mejor) de la historia, ganadora de 7 premios Oscar. Romántica, divertida, elegante y de una calidad de las que ya no se ven hoy en día… y con una emblemática escena que todos tenemos gravada en nuestra retina. ¿Quién no se ha colgado de una farola mientras llovía y ha cantado eso de “I’m singing in the rain”? Cuenta la historia de Don Lockwood, un actor de cine mudo con mucho éxito que suele compartir pantalla con la actriz Lina Lamont. Un día conoce a Kathy Seldon, una chica que sueña con ser actriz y cantante y se queda prendado de ella. El paso y del cine mudo al cine sonoro y la incapacidad de su partenaire, Lina Lamont, de adaptarse a los nuevos tiempos cinematográficos, cambiarán la vida de los dos protagonistas.

Llàcer y Guix han creado un gran montaje que visualmente transporta al espectador a los escenarios de la película y que impresiona muchísimo a nivel técnico (para ser Barcelona). La escenografía, las luces, el agua… son una maravilla.

Además, han querido contar con un equipo de confianza y entre los protagonistas encontramos varios de los actores y actrices con los que ya han trabajado (Ivan Labanda, Diana Roig, Ricky Mata…).

La tarea más difícil la tiene Iván Labanda al dar vida a Don Lockwood. No es bailarín y tiene que interpretar un personaje al que dio vida uno de los mejores bailarines de todos los tiempos. Aun así, sus dotes interpretativas son excelentes y su voz al cantar, enamora. Bailando, lógicamente, no es Gene Kelly, pero hay que reconocer el increíble esfuerzo que debe haber hecho para estar a la altura de esas preciosas coreografías, que acaba realizando de forma muy digna. Tiene estudiadísimos los movimientos de Gene Kelly y su elegancia al moverse, y ha sabido plasmarlo. En ‘Singing in the Rain’ le acompaña el maravilloso elenco de bailarines y hay que reconocer que el número es espectacular.

Diana Roig resulta tan encantadora como siempre como Kathy Selden. Su voz es de las más bonitas del panorama musical catalán y siempre es una delicia escucharla. Bailando, como Iván, se defiende de una forma muy elegante y cuando están juntos, la dulzura con la que se miran es una clara prueba del cariño que se tienen y llega, sin duda, al espectador.

El elenco de bailarines y bailarinas es maravilloso y hace que las coreografías de Myriam Benedited brillen en su máximo esplendor. Tenemos que destacar a Diana Girbau, encargada de dar vida con una clase increíble (al menos en la función que vimos nosotras) a la bailarina que en la película interpretó memorablemente Cyd Charisse (y su icónico vestido verde). Ojalá bailar así…

Nuestro personaje favorito fue sin duda el Cosmo Brown de Ricky Mata. En la Jaula de las Locas ya descubrimos que Ricky es el rey de la comedia, pero con Cosmo se consagra como uno de los actores más versátiles y entregados al personaje que hemos visto. Somos fans absolutas y no olvidaremos su “Haz Reír”.

No pudimos ver a Mireia Portas, pero su cover, la maravillosa Clara Altarriba, estuvo a la altura del que para muchos es el mejor personaje de la obra y, sin duda, el más divertido, la histriónica Lina Lamont y su peculiar voz. En cualquier caso, ¡ya tenemos excusa para volver!

El elenco lo completan nombres como Sylvia Parejo, Julia Bonjoch, Bittor Fernández, Bernat Cot, Oriol Burés o José Luís Mosquera y el espectáculo cuenta con una banda en directo de 9 músicos con mucho swing (oírles tocar la obertura y el interludio ya es un placer).

En definitiva, está producción grita que los grandes musicales vuelven a estar aquí y vienen para quedarse. Si queréis sentiros cerca de Broadway sin moveros de la Ciudad Condal, no lo dudéis y acercaros al Teatre Tívoli. Os aseguramos que saldréis más felices de lo que entrasteis.

Paola Marín