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crítica

CRUZ DE NAVAJAS EN LA CÚPULA DE LAS ARENAS

El pasado martes nos fuimos de estreno por partida doble. El espectáculo Cruz de Navajas ha aterrizado en Barcelona y el nuevo y espectacular espacio de la cúpula de las Arenas, convertido en teatro, se ha inaugurado. Se habla mucho de la increible temporada teatral de Madrid, pero Barcelona también tiene una oferta de espectáculos y musicales considerable que hay que aprovechar. A los teatros clásicos de la ciudad (muchos de ellos con musicales en cartel) se une este nuevo (y gran) espacio para las artes escénicas que esperamos que se llene durante mucho tiempo y nos traiga grandes espectáculos.

Inaugurar esta cúpula con Cruz de Navajas es todo un acierto. Este concierto escenificado es un tributo a Mecano y hará las delicias de todos los fans del emblemático grupo de música pop de la movida madrileña. No faltan los grandes éxitos de la banda e incluso hay alguna sorpresilla más (solo os diremos que el la gente se levantó de sus butacas para darlo todo en varias ocasiones). El espectáculo invita al público a bailar, cantar y emocionarse sin límites durante toda la función. Aunque no es un musical y carece de hilo conductor, Cruz de Navajas tiene que vivirse y es toda una experiencia.

Voces espectaculares (destacando a Laura Alcoba y Mikel Herzog, cuyos numerazos nos quitaron el hipo), artistas invitados (Joan Liaño y Scorpio del Talent Show Eufòria), bailarines y coreografías sorprendentes, música en directo, proyecciones visual y técnicamente espectaculares y hasta acrobacias… Cruz de Navajas tiene de todo y no hay ni un segundo de tregua o aburrimiento.

Hay números para todos los gustos. A nosotras nos encantaron «Hijo de la Luna» o «Aire«, de una sensibilidad exquisita, la elegante «No hay marcha en Nueva York» y los medleys del musical «Hoy no me puedo levantar«, que son nuestra debilidad. No faltaron himnos como «Mujer contra Mujer«, «La fuerza del destino» o «Un año más«, pero también tuvieron su espacio canciones de Mecano «menos conocidas» como «Heroes de la Antártida» o «El Blues del Esclavo«.

El elenco lo completan Lieta Molinet, Mireia Orrit, Lucía Bentabol, Tania Simón, Aser León y Sofía Rangone (os reiteramos que todas las voces son realmente impresionantes) y el cuerpo de baile lo componen Sergio Melantuche, Sara Garijo, Carlos Vela, Cristina Burgos, Ender Bonilla, Cristian Giraldo, Alba Rubira y Vicky Gómez (como swing). El espectáculo cuenta con nueve músicos en directo (dirigidos por Dani HDZ) y tenemos que reconocer que el solo de saxo nos puso le piel de gallina…

Gonzalo Pérez Pastor, productor y director del espectáculo, ha puesto toda la carne en el asador para crear este SHOW con mayúsculas. Si te gusta Mecano, ¡no puedes perdértelo!

Paola Marín

TODOS SOMOS UN POCO REBELDES EN MATILDA, EL MUSICAL

Cuando hablamos de esos musicales que se ganan un huequito en nuestros corazones y en nuestras playlists, aquellos que por mucho que pase el tiempo no podemos dejar de escuchar, de tararear o de cantar todas las voces de la canción, en seguida nos vienen a la mente grandes nombres como Les Misérables. Pero, en ocasiones, llega ese musical que nos sorprende, que nos enamora y que aún no hemos salido del teatro y ya estamos deseando repetir. Matilda fue uno de esos musicales para mi. Cuando lo vi por primera vez en el Cambridge Theatre de Londres, allá por 2015, ya iba sobre aviso, tenía unas críticas espectaculares y ya se había trasladado también a Broadway, así que no fue ninguna sorpresa, conocía las canciones de Tim Minchin y estaba totalmente predispuesta a dejarme conquistar.

Por todo esto, quienes me conocéis imaginaréis la aprensión con la que entraba al Nuevo Teatro Alcalá de Madrid hace unas semanas. Matilda, por fin en España después de años de rumores y de preparación, de la mano de SOM Produce, traducido por primera vez al castellano. Emoción y terror a partes iguales. Y es que Matilda probablemente sea de los musicales más complicados de traer a nuestros escenarios. Por un lado, necesitas una caterva de niños que canten, bailen y actúen, no de fondo sino con solvencia como para llevar el hilo de un musical (¡¡esta producción tiene nada menos que 58 chiquillos!!). Por el otro, quien haya escuchado el álbum se habrá dado cuenta de la maestría de las letras de Tim Minchin, llenas de juegos de palabras y tesoros escondidos… sencillito de adaptar a un nuevo idioma…

Pues bien, Matilda aprobó con nota mi muy exigente examen. La adaptación de las canciones por Alejandro y David Serrano superó mis expectativas y sólo acabé echando de menos aquel abecedario escondido de The School Song (que reconozco es prácticamente intraducible literalmente). En cuanto a los niños, parece que lleven toda la vida sobre las tablas, se nota calidad de su formación.

No voy a entrar en detalle en la historia, ya que es de sobra conocida, basada en el clásico de Roald Dahl y llevado al cine en 1996, cuenta la historia de Matilda Wormwood una niña excepcional que desarrolla poderes telequinéticos que le ayudan a lidiar con su «especial» familia y la malvada directora de su colegio.

Si bien es cierto que con canciones tan pegadizas, una historia tan dulce y una escenografía tan lograda (firmada por Ricardo Sánchez-cuerda) tenían gran parte ganado, acaba de redondear el espectáculo un elenco soberbio. Absolutamente todos los niños están brillantes, incluida nuestra Matilda, que llevó la función con una solvencia que ya querrían muchos adultos. Pero no voy a nombrar específicamente a ninguno de ellos ya que estoy convencida de que todos los diferentes elencos infantiles tienen la misma calidad. En cuanto a los adultos sí merecen mención especial Allende Blanco como la dulcísima Miss Honey y Mary Capel como la exuberante Mrs. Wormwood. No obstante, nuestro corazón se lo llevó Oriol Burés desde su primer segundo en escena como la malvadísima Trunchbull. No sólo es un actorazo de una calidad vocal sobresaliente, sino que se nota cuánto disfruta su papel de diva malvada (porque hay que reconocer que la señorita Trunchbull es toda una diva a su manera) y con cada «¡gusanos!» nos conquistaba un poquito más hasta convertir al público en los fans nº1 de la campeona de lanzamiento de martillo de 1969 ;).

Matilda es un musical para toda la familia, lo disfrutarán los niños que conozcan por primera vez la historia y los no tan niños que redescubran de nuevo una de las películas más icónicas de nuestra infancia. Un must en el Nuevo Teatro Alcalá de Madrid, que bien merece una excursión a la capital.

Porque, de vez en cuando todos necesitamos que nos recuerden que «cada día empieza con el tic del reloj, todas las fugas empiezan con el click del cerrojo. Si estás atascado en tu historia y quieres escapar, no debes llorar, no debes gritar. Porque incluso si eres pequeño puedes hacer cosas grandes. Si te quedas plantado y dejas que se te suban a la chepa, no cambiarás nada«*.

M.

*Every day starts with the tick of a clock.
All escapes start with the click of a lock.
If you’re stuck in your story and want to get out,
You don’t have to cry; you don’t have to shout.

‘Cause even if you’re little, you can do a lot, you
Mustn’t let a little thing like ‘little’ stop you.
If you sit around and let them get on top, you
Won’t change a thing.

– Naughty (Matilda, The Musical)

VIAJA A FANTASIA DE LA MANO DE LA HISTORIA INTERMINABLE, EL MUSICAL.

El reino de Fantasia está en peligro, la nada está haciendo desaparecer a sus personajes y solo Atreyu, el joven enviado por la Emperatriz Infantil podrá hallar la solución… os suena, ¿verdad?

El famoso libro de Michael Ende, publicado por primera vez en alemán en 1979 y desde entonces traducido a más de 36 idiomas y adaptado posteriormente al cine (Wolfgang Petersen, 1984), se ha trasladado a los escenarios de la mano de BeOn Entertainment.

Como os adelantaba al principio de la entrada, el musical nos cuenta la historia de Bastian, un niño que, huyendo de unos matones del cole, se encuentra un libro que cuenta como está desapareciendo el reino de Fantasia y un joven llamado Atreyu debe encontrar la solución. No obstante, todo se complica cuando Bastian descubre que él puede tener un papel muy importante en esa salvación.

Con música de Iván Macías, libreto de Félix Amador y dirección de Federico Barrios, este musical nos trae un espectáculo de primerísima calidad tanto técnica como artística que no desentonaría en un escenario londinense o en el mismísimo Broadway. Nombres de sobra conocidos de los escenarios españoles como Josean Moreno (Fúyur), Álex Forriols (Gmork) o Teresa Ferrer (Xayide) están impecables una vez más, pero debemos destacar a nuestro Atreyu de la noche, Pablo Castiñeira, que en su juventud supo llevar la función con unas tablas que ya les gustarían a muchos.

No obstante, el punto fuerte del espectáculo (y que nos dejó boquiabiertas en más de una ocasión) es la animatrónica. Con la firma de Fito Dellidarla y Alejandra Varela (Kreat FX), personajes como Fúyur, el Comerrocas o la Vetusta Morla cobran vida de la forma más creíble posible. Otro de los personajes más impresionantes es el caballo Artax, que te hace mirar dos veces para asegurarte que no es un caballo real cuando sale a escena y se acerca mucho al nivel de maestría que pudimos disfrutar cuando vimos War Horse en UK.

El punto más flojo del musical lo encontramos en la narración en sí, que ocasionalmente te lleva a preguntarte quién está en escena, cómo se ha llegado allí o por qué está sucediendo qué cosa si no eres muy fan de la historia o tienes reciente la película o el libro. Un sentimiento que queda reflejado a la perfección cuando Bastian le cuenta a su padre: «y cantamos la canción favorita de mamá… en inglés«. Porque efectivamente, ese momento en el que se canta «The Neverending Story», la canción compuesta para la película de 1984, en inglés tiene poco sentido en un musical repleto de canciones originales en español.

Con todo, La Historia Interminable, el musical, es un nuevo #MUST de la temporada teatral madrileña que no os podéis perder en el Teatro Calderón de Madrid.

M.

Golfus de Roma ya está en Barcelona

Después de una exitosa temporada en Madrid, estábamos deseosos de tener este musical en Barcelona y este miércoles, por fin, pudimos disfrutar del estreno oficial de esta joya en el Teatre Condal.

Se podría decir que Golfus de Roma (cuyo título original es ‘A funny thing happened on the way to the Forum‘) es ya un clásico de la comedia musical. Con canciones de Stephen Sondheim y libreto de Burt Shevelove y Larry Gelbart, su estreno en Broadway en 1962 fue una revolución (adaptándose incluso al cine en 1966) y desde entonces se han hecho reposiciones por todo el mundo. Aquí no lo habíamos vuelto a ver desde la versión dirigida por Mario Gas en 1993 y Daniel Anglés se ha encargado de devolverle la vida de una forma distinta y renovada, asegurando las risas de siempre.

Golfus de Roma no pretende ser más que puro divertimento. Quiere hacer feliz al público y lo consigue. Con el elenco más versátil y dinámico que hemos visto en mucho tiempo (algunos cantan, actúan, bailan, hacen acrobacias, hacen de pallasos e incluso son miembros de la banda tocando instrumentos…) consiguen meterse al público en el bolsillo e integrarlo en un mundo de pura diversión. Incluso los técnicos del teatro parecían entregados a la causa…

Pese a transcurrir en la antigua Roma, esta versión está llena de guiños de rabiosa actualidad y goza de una escenografía y vestuario (de Montse Amenós) llenos de color y originalidad. Y qué vamos a decir de la música del Maestro Sondheim… Escucharla en directo (con dirección musical de Xavier Mestres) es un placer, sobre todo cuando los músicos muestran un compromiso tan fuerte con la obra, siendo algunos de ellos elenco de baile (las coreografías son de Oscar Reyes) e incluso protagonistas. Al salir del teatro oímos a varias personas, tararear o silbar el «Comedy Tonight» de camino al metro, prueba del poder que tienen los musicales de hacer feliz al público.

La mencionada versatilidad de los actores, músicos y bailarines hace que el musical tenga un elenco de lujo de nada más y nada menos que 24 artistas polifacéticos, capitaneados por Jordi Bosch como Pseudolus, el esclavo que ansía su libertad y narrador de la historia. Interpretando a los personajes principales, le acompañan grandes nombres del panorama teatral como Roger Julià, Mercè Martínez, Eloi Gómez, Frank Capdet, Meritxell Duró, Ana San Martín o Víctor Arbelo, algunos de ellos demostrando una vis cómica que no conocíamos y que nos ha encantado. Hace falta tener mucho sentido del humor y poco sentido del ridículo para dar vida a algunas de las situaciones tan absurdas como desternillantes que suceden en este musical y cada uno de ellos se entrega al máximo al personaje.

No podemos dejar de mencionar la adaptación al catalán, que nos pareció acertadísima, y corre a cargo del ya consolidado tandem formado por Marc Gómez y el propio Daniel Anglés.

Este Golfus de Roma es una fiesta en la que las carcajadas y la buena música (y hasta un poco de magia) están aseguradas. ¿Te lo vas a perder?

Paola Marín

GHOST, UN MUSICAL DEL MÁS ALLÁ

Llevábamos meses contando los días para la llegada a Valencia de uno de los musicales que más alboroto han generado esta temporada. Y es que no todos los días un cantante tan conocido de nuestro país como David Bustamante decide probar suerte sobre los escenarios.

Como todos conocéis, la película homónima se estrenó en 1990 protagonizado por  Patrick Swayze, Demi Moore y Whoopi Goldberg convirtiéndose en uno de los referentes de la época y haciendo que millones de personas en todo el planeta se apuntaran a clases de alfarería. Cuenta la historia de Sam y Molly, dos jóvenes enamorados que ven su historia truncada en un asalto callejero. Sam, incapaz de cruzar al más allá conoce a Oda Mae, una medium de pacotilla que acaba resultando tener poderes reales para hablar con fantasmas. Juntos conseguirán proteger al amor de su vida y vengar su muerte.

El musical se estrenó en nuestro país poco antes del inicio de la pandemia con nuestro querido Roger Berruezo en el papel de Sam, Ela Ruiz, Cristina Llorente y Christian Sánchez en los papeles de Oda Mae, Molly y Carl. A Valencia a llegado con David Bustamante y Ricky Merino alternando el personaje de Sam.

Hemos de reconocer que nos generaba, como a todos, especial curiosidad ver qué tal se defendía Bustamante en el teatro musical, así que asistimos a una de las funciones protagonizadas por él. A nivel vocal no teníamos ninguna duda de su capacidad para defender las canciones con solvencia, pero… ¿y qué tal le iría con la interpretación? Pues, ¡mejor de lo que esperábamos! A ver, se nota que es su primera producción y todavía le queda camino como a la hora de proyectar la voz hablada o en la fluidez para alternar el texto y las canciones… pero le da una frescura y una ternura al personaje muy divertida y, sobretodo, muy real.

En cuanto al resto de actores, son Cristina Llorente y Ela Ruiz quienes brillan con más luz, impecables a nivel vocal e interpretativo. Ambas son una firme muestra de que el teatro musical de nuestro país no tiene nada que envidiarle a Broadway. Del resto del elenco tenemos que destacar a Sergio Escribano como cover de Carl, un desconocido que para nosotras no lo es tanto. Nosotras ya lo habíamos visto interpretando a Robin Hood en 2016, y es que Sergio «juega en casa» aquí en el Olympia. Nos encantó como Carl y nos alegra muchísimo ver a actores de la torreta triunfando más allá del cap i casal.

Esta producción es tan fiel a la película que viéndola después del musical te da la sensación de que le faltan canciones a la película. Además, los efectos visuales te dejarán intentando adivinar dónde está el truco en esta magia.

No podéis perder la oportunidad de ver este musical que no visitará hasta el próximo 12 de junio. Podéis consultar qué funciones realiza Ricky Merino y cuáles David Bustamante en la web del teatro Olympia, pero no os encantéis ¡que las entradas vuelan!

M.

UN FULL MONTY POR FALLAS

Valencians… Valencianes… ja estem en Falles! Y bueno, los que no sois de aquí también, que para eso fueron declaradas patrimonio inmaterial de la humanidad.

El caso es que, como siempre, la época de Fallas es un reclamo para la llegada de musicales más conocidos a València, para aprovechar el aluvión de gente que recorre estos días la ciudad. Este año serán dos los musicales que nos acompañarán estos días, The Full Monty y Es Una Lata El Trabajar. Hoy os hablaré del primero de ellos, que pudimos disfrutar hace una semana en el Teatro Olympia.

El musical se basa en la película homónima de 1997 que nos cuenta la historia de cómo un grupo de trabajadores del acero deciden montar, tras quedarse en el paro, un espectáculo de strip-tease para recaudar dinero utilizando como reclamo que realizarán un desnudo integral, en inglés coloquial: un full monty.

El musical se estrenó en UK en el 2000 a la estela del gran éxito de la película, adaptándose posteriormente como obra de teatro (de la que ya os hablamos una vez debido a un fallo técnico de lo más llamativo). Esta gira nos llega bajo la dirección de David Ottone (Yllana) y Silvia Villaú, y de la mano de las productoras Theatre Properties y Planeta Fama Producciones. Protagonizado por Sam Gómez, Falco Cabo, José Navar, Gustavo Rodríguez, Carlos Salgado, Piñaki Gómez, Marta Malone, Noelia Pardo, Marta Arteta y Begoña Álvarez entre otros. Siendo un reparto tan coral nos cuesta destacar uno por encima de los demás, aunque fueron los personajes de Potro (P.Gómez) y Álex (Salgado) los que arrancaron un mayor número de carcajadas al público. Lástima que las mujeres en el espectáculo tienen un papel que más que secundario parece casi anecdótico

Finalmente, tengo que confesaros que con este musical he tenido un dilema (y de ahí que me haya costado casi una semana publicar esta crítica). Hacía tiempo que no veía la película original y me ha parecido que no ha envejecido bien. Las películas, los libros… son víctimas de la época en la que se crearon y puede que cosas que en su momento no te llamaban la atención o incluso te hacían gracia, ahora mismo te chirríen. Me costó empatizar con el protagonista, por no decir que me cayó bastante mal, con sus aires de «machito» y mucho decir que haría cualquier cosa por recuperar a su hijo pero rechazando los trabajos que le ofrecen porque ninguno le parece lo suficientemente bueno. Tampoco me parece que se redima demasiado al final del musical, pero eso dejaré que opinéis vosotros cuando lo veáis. Con otros personajes sí puedes si no empatizar, al menos simpatizar.

Con todo esto, no quiero desanimaros, sino invitaros a que vayáis a este musical y analicéis si ha cambiado vuestra opinión desde que visteis la película en los 90s. Lo tenéis en el teatro Olympia de Valencia hasta el 27 de marzo y podéis consultar el resto de fechas aquí.

P.D.: Si queréis saber si aquí también cumplen la promesa del famoso desnudo tendréis que ver el espectáculo.

M.

CANCIONES ENTRE COSTURAS: EL TIEMPO ENTRE COSTURAS, EL MUSICAL

Hace ya 10 años que nos encontramos por primera vez a Sira Quiroga entre las páginas de un libro, 8 desde que le pusimos cara y voz gracias a la serie de televisión.. y, por fin, ha llegado el momento de oírla cantar.

Los que nos seguís ya sabéis la aversión que me generan las adaptaciones de mis libros favoritos. Esa lucha entre las ganas de llenar el vacío que te dejó el final del libro frente al temor de no reconocer en la pantalla o el escenario a esos personajes que, durante unas semanas, se convirtieron en alguien más de la familia. Pues bien, El Tiempo Entre Costuras de María Dueñas es uno de mis libros favoritos. No obstante, este musical partía con una ventaja en dicha lucha: ya se había adaptado una vez en una de las mejores adaptaciones a televisión que he visto. La serie me enamoró, apenas se distanció de mi recuerdo del libro, y algo me decía que en el caso del musical sucedería lo mismo. Quizás María Dueñas es de esas autoras que se involucran en los proyectos para salvaguardar su esencia… si es así, gracias.

Volviendo al tema que nos centra, el miércoles pudimos disfrutar del estreno en Valencia de El Tiempo Entre Costuras, El Musical. En una época como la que nos ha tocado vivir, con producciones suspendiendo funciones debido a los contagios y otras echando el cierre directamente, el hecho de que podamos vivir el estreno de una producción original es todo un regalo.

El musical cuenta la historia de Sira, una aprendiz de costurera de la Madrid republicana, a quien el amor hace que acabe en Tetuan debiendo reinventarse a si misma una y otra vez para sobrevivir en una época convulsa. Pero el destino guardará más que patrones en la vida de Sira y acabará involucrándose en un mundo de espías, en el que nadie es lo que parece, donde tendrá que echar mano de valor, ingenio y amigos para sobrevivir.

De la mano de BeOn Entertainment y con la propia autora del libro entre el equipo creativo, son Iván Macías (compositor) y Félix Amador (escritor), los encargados de darle forma nuevamente a esta historia. Bajo la dirección de Federico Barrios (quien también coreografía el espectáculo) vuelven a cobrar vida personajes como Sira, Dolores, Candelaria la Matutera o Marcus sin perder un ápice de autenticidad.

Laura Enrech es la encargada de dar vida a Sira, una enorme responsabilidad teniendo en cuenta lo grabada a fuego que nos dejó su personaje Adriana Ugarte. Sin embargo, Laura aprueba con nota, presentándonos a una Sira inocente a la vez que valiente y con una voz maravillosa (que ya hemos alabado en esta web en más de una ocasión). Noemí Mazoy da vida a Remedios, serena y templada, Ricardo Soler al seductor Manuel Da Silva, uno de nuestros favoritos de la noche y con una de las canciones que más disfrutamos. Otro de los favoritos del público fue Nil Carbonell interpretando a Félix con ese toque de humor canalla que recordaba tantísimo al personaje de Carlos Santos que solo podemos quitarnos el sombrero. El personaje de Rosalinda Fox lo interpreta Silvia Álvarez, estupendamente glamurosa pero a quien nos costaba un poco entender cuando cantaba (y no solo por la mezcla de idiomas del personaje que defendía a la perfección). Me estoy dejando dos personajes para el final y es que, gajes de los tiempos que corren, no pudimos ver a dos de los titulares: Joselu López y María Gago. Sus personajes, Marcus y Candelaria, los interpretaron Alberto Scarlatta y Amparo Saizar. He de reconocer que no soy demasiado fan de los acentos andaluces demasiado forzados, esos que suavizan todas las «c» y exageran las «s», sonándome demasiado impostados y por eso quizás me defraudó un poco el personaje de Candelaria, no obstante, tiene la canción que más nos gustó del primer acto y que Amparo defendió con soltura. Respecto a la interpretación de Alberto del personaje de Marcus, sólo puedo decir que nos volvimos a enamorar de aquel periodista inglés hasta las trancas. No sólo tiene Alberto un timbre de voz hablando que nos recordaba muchísimo al de Peter Vives (ya hemos analizado aquí nuestro crush muchas veces) sino que cantando sacaba una potencia vocal y un color de voz que nos dejó fascinadas.

Antes de acabar, no puedo dejar de mencionar otro de los elementos que más nos impresionaron, que fue la calidad y el volumen de la producción. Estamos acostumbrados a que las producciones en gira sean versiones reducidas de aquellas que hacen temporada en Madrid y Barcelona, pero no es así en este caso. Es impresionante la escenografía, el detalle del vestuario y el tamaño de la compañía: ¡más de 20 actores componen este elenco!

Así que, no lo dudéis, corred a La Rambleta a por vuestra entrada porque sólo están hasta el día 28 de diciembre y os arrepentiréis si os quedáis sin verlo. Un regalo perfecto de Papá Noel para cualquier fan del libro.

M.

LA EXTRAORDINARIA, EXTRAORDINARIA PLAYLIST DE ZOEY

No es habitual que os hablemos de series de TV más allá de para enseñaros el «pasado oculto sobre los escenarios» de alguno de sus protagonistas, pero es que pocas veces encontramos una serie musical que nos apasiones a los theaternerds de esta manera. Ocurrió con Glee, ocurrió con Smash (breve pero intensa) y ha ocurrido con LA EXTRAORDINARIA PLAYLIST DE ZOEY.

La serie producida por Lionsgate y emitida en USA por NBC está disponible en España gracias a HBO. Se trata de una tragicomedia musical que consta de dos temporadas (desde aquí cruzamos los dedos para el anuncio de una tercera) pero hoy solo os hablaré de la primera.

Os presento a Zoey (Jane Levy), una joven programadora de una gran empresa tecnológica de San Francisco, brillante, apasionada por su trabajo, con habilidades sociales regulinchis… y con un padre en un estadio terminal de una enfermedad neurodegenerativa llamada Parálisis Supranuclear Progresiva. Para quienes no la conozcáis (la mayoría, por suerte), la PSP es una enfermedad rara similar al Parkinson o la ELA, que afecta a las células del cerebro que controlan el movimiento del cuerpo produciendo desde alteraciones del equilibrio, problemas en la marcha hasta dificultad para hablar o tragar. Pues bien, ante el miedo de Zoey de verse afectada por algo similar a su padre, decide hacerse una resonancia magnética pero durante la prueba hay un terremoto que, cual picadura de araña mutante, transformará su vida. Desde ese momento Zoey empieza a poder oír los pensamientos de los que la rodean… pero no tipo Edward Cullen en Crepúsculo sino en forma de grandes números musicales, con cuerpo de baile y grandes coreografías incluidas.

Esta habilidad trastocará la forma que tiene Zoey de relacionarse con todo su entorno, desde su familia (interpretados magistralmente por Peter Gallagher, Mary Steenburgen, Andrew Leeds y Alice Lee), su casero Mo (Alex Newell), su mejor amigo Max (Skylar Astin), sus compañeros de trabajo (John Clarence Steward, Thomas Michael Grant, Kapil Talwalkar) y hasta su propia jefa (Lauren Graham)… y recordemos que se trataba de alguien con unas habilidades sociales más que mejorables, con lo que las situaciones incómodas están aseguradas.

De verdad, no solo esta gente es talentosa a nivel interpretativo (Gallagher está soberbio en un papel que, personalmente, me parece dificilísimo defender con credibilidad), sino que no podemos dejar de destacar el poderío vocal de Alex Newell, la limpieza y técnica de Skylar Astin o la elegancia sexy que desprende John Clarence Steward bailando. Dejo para la última a la propia Jane Levy, que carga con todo el peso de la serie en esta temporada, participando activa o pasivamente de todos los números musicales, sacándonos por igual una lágrima o una sonrisa y defendiendo el papel de empollona adorable.

Durante esta primera temporada acompañaremos a Zoey mientras intenta asimilar la enfermedad de su padre, progresar a nivel laboral y lidiar con sus sentimientos tanto con su crush del trabajo Simon (Steward) como con su mejor amigo Max (Astin). Por suerte, no estará sola sino que contará con la ayuda de su polifacético y melómano casero Mo (Newell).

Sin embargo, no son solamente sus números musicales lo que nos ha ganado y convierte esta serie en algo tan especial; es el buen gusto y la elegancia con la que trata temas durísimos, sin caer en el morbo gratuito pero sin obviar tampoco ninguno de los malos tragos por los que tiene que pasar una familia lidiando con este tipo de situación: desde las esperanzas hasta momentos como tener que tomar la decisión de contratar una ayuda externa porque no puedes hacerte cargo solo de tu ser querido o ir a contratar los servicios funerarios. Todo mostrado con clase, intentando buscar el lado más humano de la situación y en ocasiones rozando el humor negro.

Esta forma de plantear el argumento de la serie se entiende mucho mejor cuando descubres que Austin Winsberg, el creador de la serie pasó por ese mismo trance al perder a su padre afecto de PSP.

Una serie aparentemente ligera, con coloridos episodios de 40 minutos, pero que te hace reflexionar sobre las fachadas que presentamos al mundo, la importancia de quienes realmente están ahí para nosotros y, sobretodo, de no olvidarnos de disfrutar cada momento sea cual sea la situación.

Si tuviera que sacarle alguna pega sería el «típico tópico» de la ingenua que, obviamente conquista a todos los hombres que se cruza a su paso se lo proponga o no… pero como este tema se profundiza más y mejor en la segunda temporada, lo dejaré ahí.

Por último, en cuanto a números musicales se refiere, me parece soberbio «American Pie» rodada en forma de plano-secuencia con hasta el más mínimo detalle cuidado al milímetro. Pero no os contaré más, prefiero que lo comprobéis por vosotros mismos y me contéis vuestras opiniones a @bwayinspain.

M.

CAPERUCITA ROJA, MÁS MUSICAL QUE NUNCA

Aunque no solemos visitar mucho el género infantil, ocasionalmente nos encontramos algún musical que llama lo suficiente nuestra atención como para invitarnos a redescubrirlo. Este fue el caso de Caperucita Roja, El Musical, que pudimos disfrutar el pasado domingo y aún tenéis oportunidad de ver el próximo fin de semana en el Teatro Flumen de Valencia. Como ya digo que no soy una experta en el género, decidí llevarme a mi sobrina de 9 años para complementar mi visión.

Cuando pensamos en Caperucita Roja todos damos por hecho que conocemos el cuento a la perfección pero… ¿es así? El origen de Caperucita lo encontramos en la cultura popular europea del siglo XVII, siendo las versiones de los hermanos Grimm y Charles Perrault las más conocidas y quienes ayudaron a convertirlo en el clásico que es hoy en día. Precisamente, con este detalle juega el musical, rompiendo constantemente la cuarta pared para interpelar al espectador y hacerle ver que no existe una versión universal de esta historia ya que incluso los personajes podrían tener su propia versión de los hechos si les dejáramos contárnosla.

El espectáculo es una producción original de La Coja Producciones firmada por Sara Pérez y Felipe Forastiere y está protagonizado por Alice Pertuz (Caperucita), Óscar Bustos (Lobo) y Natan Segado (Todos Los Demás). En cuanto a los actores hacen un gran trabajo coral, pero no puedo evitar destacar a Segado, divertidísimo en los papeles de madre de Caperucita y de Cazador (entre murciano y almeriense).

Desde el punto de vista de mi sobrina, no paró de reírse, le encantaron todas las canciones y especialmente el personaje de la gallina Apolonia y de las mellizas del pueblo. El acertijo del granjero con lobo, la cabra y la col se lo tuve que explicar con calma en el coche pero aún suena la cancioncilla en mi cabeza dos días después. Tampoco tuvo problemas en comprender la dualidad con la que acaba el musical, aunque se le escaparan las referencias a los Grimm o a Perrault (probablemente más destinadas a los padres).

Para los más amantes de los musicales, se puede intuir en la música influencias que recuerdan a otro musical que también habla de Caperucita: Into The Woods, firmado por Steven Sondheim y cuya adaptación cinematográfica más reciente llegó en 2014 con actrices de la talla de Meryl Streep o Emily Blunt.

Caperucita Roja es de esos musicales infantiles que también pueden disfrutar los padres (o las tías molonas). La única matización que me gustaría hacer es una recomendación: no os dejéis llevar por el título pensando que es un espectáculo para preescolares, ya que la función es ágil y trata temas complejos (incluido un final abierto), de forma que quizás quienes más lo puedan disfrutar sean los niños y niñas en torno a los 7-10 años. Un plan cultural para toda la familia que todavía podréis disfrutar los próximos 13 y 14 de marzo en el Teatro Flumen de Valencia.

Porque la cultura no tiene por qué ser aburrida y, sobretodo, porque la cultura es SEGURA.

Todas las fotos son de Laura Enrech, cortesía de La Coja Producciones

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