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crítica

GHOST, UN MUSICAL DEL MÁS ALLÁ

Llevábamos meses contando los días para la llegada a Valencia de uno de los musicales que más alboroto han generado esta temporada. Y es que no todos los días un cantante tan conocido de nuestro país como David Bustamante decide probar suerte sobre los escenarios.

Como todos conocéis, la película homónima se estrenó en 1990 protagonizado por  Patrick Swayze, Demi Moore y Whoopi Goldberg convirtiéndose en uno de los referentes de la época y haciendo que millones de personas en todo el planeta se apuntaran a clases de alfarería. Cuenta la historia de Sam y Molly, dos jóvenes enamorados que ven su historia truncada en un asalto callejero. Sam, incapaz de cruzar al más allá conoce a Oda Mae, una medium de pacotilla que acaba resultando tener poderes reales para hablar con fantasmas. Juntos conseguirán proteger al amor de su vida y vengar su muerte.

El musical se estrenó en nuestro país poco antes del inicio de la pandemia con nuestro querido Roger Berruezo en el papel de Sam, Ela Ruiz, Cristina Llorente y Christian Sánchez en los papeles de Oda Mae, Molly y Carl. A Valencia a llegado con David Bustamante y Ricky Merino alternando el personaje de Sam.

Hemos de reconocer que nos generaba, como a todos, especial curiosidad ver qué tal se defendía Bustamante en el teatro musical, así que asistimos a una de las funciones protagonizadas por él. A nivel vocal no teníamos ninguna duda de su capacidad para defender las canciones con solvencia, pero… ¿y qué tal le iría con la interpretación? Pues, ¡mejor de lo que esperábamos! A ver, se nota que es su primera producción y todavía le queda camino como a la hora de proyectar la voz hablada o en la fluidez para alternar el texto y las canciones… pero le da una frescura y una ternura al personaje muy divertida y, sobretodo, muy real.

En cuanto al resto de actores, son Cristina Llorente y Ela Ruiz quienes brillan con más luz, impecables a nivel vocal e interpretativo. Ambas son una firme muestra de que el teatro musical de nuestro país no tiene nada que envidiarle a Broadway. Del resto del elenco tenemos que destacar a Sergio Escribano como cover de Carl, un desconocido que para nosotras no lo es tanto. Nosotras ya lo habíamos visto interpretando a Robin Hood en 2016, y es que Sergio «juega en casa» aquí en el Olympia. Nos encantó como Carl y nos alegra muchísimo ver a actores de la torreta triunfando más allá del cap i casal.

Esta producción es tan fiel a la película que viéndola después del musical te da la sensación de que le faltan canciones a la película. Además, los efectos visuales te dejarán intentando adivinar dónde está el truco en esta magia.

No podéis perder la oportunidad de ver este musical que no visitará hasta el próximo 12 de junio. Podéis consultar qué funciones realiza Ricky Merino y cuáles David Bustamante en la web del teatro Olympia, pero no os encantéis ¡que las entradas vuelan!

M.

UN FULL MONTY POR FALLAS

Valencians… Valencianes… ja estem en Falles! Y bueno, los que no sois de aquí también, que para eso fueron declaradas patrimonio inmaterial de la humanidad.

El caso es que, como siempre, la época de Fallas es un reclamo para la llegada de musicales más conocidos a València, para aprovechar el aluvión de gente que recorre estos días la ciudad. Este año serán dos los musicales que nos acompañarán estos días, The Full Monty y Es Una Lata El Trabajar. Hoy os hablaré del primero de ellos, que pudimos disfrutar hace una semana en el Teatro Olympia.

El musical se basa en la película homónima de 1997 que nos cuenta la historia de cómo un grupo de trabajadores del acero deciden montar, tras quedarse en el paro, un espectáculo de strip-tease para recaudar dinero utilizando como reclamo que realizarán un desnudo integral, en inglés coloquial: un full monty.

El musical se estrenó en UK en el 2000 a la estela del gran éxito de la película, adaptándose posteriormente como obra de teatro (de la que ya os hablamos una vez debido a un fallo técnico de lo más llamativo). Esta gira nos llega bajo la dirección de David Ottone (Yllana) y Silvia Villaú, y de la mano de las productoras Theatre Properties y Planeta Fama Producciones. Protagonizado por Sam Gómez, Falco Cabo, José Navar, Gustavo Rodríguez, Carlos Salgado, Piñaki Gómez, Marta Malone, Noelia Pardo, Marta Arteta y Begoña Álvarez entre otros. Siendo un reparto tan coral nos cuesta destacar uno por encima de los demás, aunque fueron los personajes de Potro (P.Gómez) y Álex (Salgado) los que arrancaron un mayor número de carcajadas al público. Lástima que las mujeres en el espectáculo tienen un papel que más que secundario parece casi anecdótico

Finalmente, tengo que confesaros que con este musical he tenido un dilema (y de ahí que me haya costado casi una semana publicar esta crítica). Hacía tiempo que no veía la película original y me ha parecido que no ha envejecido bien. Las películas, los libros… son víctimas de la época en la que se crearon y puede que cosas que en su momento no te llamaban la atención o incluso te hacían gracia, ahora mismo te chirríen. Me costó empatizar con el protagonista, por no decir que me cayó bastante mal, con sus aires de «machito» y mucho decir que haría cualquier cosa por recuperar a su hijo pero rechazando los trabajos que le ofrecen porque ninguno le parece lo suficientemente bueno. Tampoco me parece que se redima demasiado al final del musical, pero eso dejaré que opinéis vosotros cuando lo veáis. Con otros personajes sí puedes si no empatizar, al menos simpatizar.

Con todo esto, no quiero desanimaros, sino invitaros a que vayáis a este musical y analicéis si ha cambiado vuestra opinión desde que visteis la película en los 90s. Lo tenéis en el teatro Olympia de Valencia hasta el 27 de marzo y podéis consultar el resto de fechas aquí.

P.D.: Si queréis saber si aquí también cumplen la promesa del famoso desnudo tendréis que ver el espectáculo.

M.

CANCIONES ENTRE COSTURAS: EL TIEMPO ENTRE COSTURAS, EL MUSICAL

Hace ya 10 años que nos encontramos por primera vez a Sira Quiroga entre las páginas de un libro, 8 desde que le pusimos cara y voz gracias a la serie de televisión.. y, por fin, ha llegado el momento de oírla cantar.

Los que nos seguís ya sabéis la aversión que me generan las adaptaciones de mis libros favoritos. Esa lucha entre las ganas de llenar el vacío que te dejó el final del libro frente al temor de no reconocer en la pantalla o el escenario a esos personajes que, durante unas semanas, se convirtieron en alguien más de la familia. Pues bien, El Tiempo Entre Costuras de María Dueñas es uno de mis libros favoritos. No obstante, este musical partía con una ventaja en dicha lucha: ya se había adaptado una vez en una de las mejores adaptaciones a televisión que he visto. La serie me enamoró, apenas se distanció de mi recuerdo del libro, y algo me decía que en el caso del musical sucedería lo mismo. Quizás María Dueñas es de esas autoras que se involucran en los proyectos para salvaguardar su esencia… si es así, gracias.

Volviendo al tema que nos centra, el miércoles pudimos disfrutar del estreno en Valencia de El Tiempo Entre Costuras, El Musical. En una época como la que nos ha tocado vivir, con producciones suspendiendo funciones debido a los contagios y otras echando el cierre directamente, el hecho de que podamos vivir el estreno de una producción original es todo un regalo.

El musical cuenta la historia de Sira, una aprendiz de costurera de la Madrid republicana, a quien el amor hace que acabe en Tetuan debiendo reinventarse a si misma una y otra vez para sobrevivir en una época convulsa. Pero el destino guardará más que patrones en la vida de Sira y acabará involucrándose en un mundo de espías, en el que nadie es lo que parece, donde tendrá que echar mano de valor, ingenio y amigos para sobrevivir.

De la mano de BeOn Entertainment y con la propia autora del libro entre el equipo creativo, son Iván Macías (compositor) y Félix Amador (escritor), los encargados de darle forma nuevamente a esta historia. Bajo la dirección de Federico Barrios (quien también coreografía el espectáculo) vuelven a cobrar vida personajes como Sira, Dolores, Candelaria la Matutera o Marcus sin perder un ápice de autenticidad.

Laura Enrech es la encargada de dar vida a Sira, una enorme responsabilidad teniendo en cuenta lo grabada a fuego que nos dejó su personaje Adriana Ugarte. Sin embargo, Laura aprueba con nota, presentándonos a una Sira inocente a la vez que valiente y con una voz maravillosa (que ya hemos alabado en esta web en más de una ocasión). Noemí Mazoy da vida a Remedios, serena y templada, Ricardo Soler al seductor Manuel Da Silva, uno de nuestros favoritos de la noche y con una de las canciones que más disfrutamos. Otro de los favoritos del público fue Nil Carbonell interpretando a Félix con ese toque de humor canalla que recordaba tantísimo al personaje de Carlos Santos que solo podemos quitarnos el sombrero. El personaje de Rosalinda Fox lo interpreta Silvia Álvarez, estupendamente glamurosa pero a quien nos costaba un poco entender cuando cantaba (y no solo por la mezcla de idiomas del personaje que defendía a la perfección). Me estoy dejando dos personajes para el final y es que, gajes de los tiempos que corren, no pudimos ver a dos de los titulares: Joselu López y María Gago. Sus personajes, Marcus y Candelaria, los interpretaron Alberto Scarlatta y Amparo Saizar. He de reconocer que no soy demasiado fan de los acentos andaluces demasiado forzados, esos que suavizan todas las «c» y exageran las «s», sonándome demasiado impostados y por eso quizás me defraudó un poco el personaje de Candelaria, no obstante, tiene la canción que más nos gustó del primer acto y que Amparo defendió con soltura. Respecto a la interpretación de Alberto del personaje de Marcus, sólo puedo decir que nos volvimos a enamorar de aquel periodista inglés hasta las trancas. No sólo tiene Alberto un timbre de voz hablando que nos recordaba muchísimo al de Peter Vives (ya hemos analizado aquí nuestro crush muchas veces) sino que cantando sacaba una potencia vocal y un color de voz que nos dejó fascinadas.

Antes de acabar, no puedo dejar de mencionar otro de los elementos que más nos impresionaron, que fue la calidad y el volumen de la producción. Estamos acostumbrados a que las producciones en gira sean versiones reducidas de aquellas que hacen temporada en Madrid y Barcelona, pero no es así en este caso. Es impresionante la escenografía, el detalle del vestuario y el tamaño de la compañía: ¡más de 20 actores componen este elenco!

Así que, no lo dudéis, corred a La Rambleta a por vuestra entrada porque sólo están hasta el día 28 de diciembre y os arrepentiréis si os quedáis sin verlo. Un regalo perfecto de Papá Noel para cualquier fan del libro.

M.

LA EXTRAORDINARIA, EXTRAORDINARIA PLAYLIST DE ZOEY

No es habitual que os hablemos de series de TV más allá de para enseñaros el «pasado oculto sobre los escenarios» de alguno de sus protagonistas, pero es que pocas veces encontramos una serie musical que nos apasiones a los theaternerds de esta manera. Ocurrió con Glee, ocurrió con Smash (breve pero intensa) y ha ocurrido con LA EXTRAORDINARIA PLAYLIST DE ZOEY.

La serie producida por Lionsgate y emitida en USA por NBC está disponible en España gracias a HBO. Se trata de una tragicomedia musical que consta de dos temporadas (desde aquí cruzamos los dedos para el anuncio de una tercera) pero hoy solo os hablaré de la primera.

Os presento a Zoey (Jane Levy), una joven programadora de una gran empresa tecnológica de San Francisco, brillante, apasionada por su trabajo, con habilidades sociales regulinchis… y con un padre en un estadio terminal de una enfermedad neurodegenerativa llamada Parálisis Supranuclear Progresiva. Para quienes no la conozcáis (la mayoría, por suerte), la PSP es una enfermedad rara similar al Parkinson o la ELA, que afecta a las células del cerebro que controlan el movimiento del cuerpo produciendo desde alteraciones del equilibrio, problemas en la marcha hasta dificultad para hablar o tragar. Pues bien, ante el miedo de Zoey de verse afectada por algo similar a su padre, decide hacerse una resonancia magnética pero durante la prueba hay un terremoto que, cual picadura de araña mutante, transformará su vida. Desde ese momento Zoey empieza a poder oír los pensamientos de los que la rodean… pero no tipo Edward Cullen en Crepúsculo sino en forma de grandes números musicales, con cuerpo de baile y grandes coreografías incluidas.

Esta habilidad trastocará la forma que tiene Zoey de relacionarse con todo su entorno, desde su familia (interpretados magistralmente por Peter Gallagher, Mary Steenburgen, Andrew Leeds y Alice Lee), su casero Mo (Alex Newell), su mejor amigo Max (Skylar Astin), sus compañeros de trabajo (John Clarence Steward, Thomas Michael Grant, Kapil Talwalkar) y hasta su propia jefa (Lauren Graham)… y recordemos que se trataba de alguien con unas habilidades sociales más que mejorables, con lo que las situaciones incómodas están aseguradas.

De verdad, no solo esta gente es talentosa a nivel interpretativo (Gallagher está soberbio en un papel que, personalmente, me parece dificilísimo defender con credibilidad), sino que no podemos dejar de destacar el poderío vocal de Alex Newell, la limpieza y técnica de Skylar Astin o la elegancia sexy que desprende John Clarence Steward bailando. Dejo para la última a la propia Jane Levy, que carga con todo el peso de la serie en esta temporada, participando activa o pasivamente de todos los números musicales, sacándonos por igual una lágrima o una sonrisa y defendiendo el papel de empollona adorable.

Durante esta primera temporada acompañaremos a Zoey mientras intenta asimilar la enfermedad de su padre, progresar a nivel laboral y lidiar con sus sentimientos tanto con su crush del trabajo Simon (Steward) como con su mejor amigo Max (Astin). Por suerte, no estará sola sino que contará con la ayuda de su polifacético y melómano casero Mo (Newell).

Sin embargo, no son solamente sus números musicales lo que nos ha ganado y convierte esta serie en algo tan especial; es el buen gusto y la elegancia con la que trata temas durísimos, sin caer en el morbo gratuito pero sin obviar tampoco ninguno de los malos tragos por los que tiene que pasar una familia lidiando con este tipo de situación: desde las esperanzas hasta momentos como tener que tomar la decisión de contratar una ayuda externa porque no puedes hacerte cargo solo de tu ser querido o ir a contratar los servicios funerarios. Todo mostrado con clase, intentando buscar el lado más humano de la situación y en ocasiones rozando el humor negro.

Esta forma de plantear el argumento de la serie se entiende mucho mejor cuando descubres que Austin Winsberg, el creador de la serie pasó por ese mismo trance al perder a su padre afecto de PSP.

Una serie aparentemente ligera, con coloridos episodios de 40 minutos, pero que te hace reflexionar sobre las fachadas que presentamos al mundo, la importancia de quienes realmente están ahí para nosotros y, sobretodo, de no olvidarnos de disfrutar cada momento sea cual sea la situación.

Si tuviera que sacarle alguna pega sería el «típico tópico» de la ingenua que, obviamente conquista a todos los hombres que se cruza a su paso se lo proponga o no… pero como este tema se profundiza más y mejor en la segunda temporada, lo dejaré ahí.

Por último, en cuanto a números musicales se refiere, me parece soberbio «American Pie» rodada en forma de plano-secuencia con hasta el más mínimo detalle cuidado al milímetro. Pero no os contaré más, prefiero que lo comprobéis por vosotros mismos y me contéis vuestras opiniones a @bwayinspain.

M.

CAPERUCITA ROJA, MÁS MUSICAL QUE NUNCA

Aunque no solemos visitar mucho el género infantil, ocasionalmente nos encontramos algún musical que llama lo suficiente nuestra atención como para invitarnos a redescubrirlo. Este fue el caso de Caperucita Roja, El Musical, que pudimos disfrutar el pasado domingo y aún tenéis oportunidad de ver el próximo fin de semana en el Teatro Flumen de Valencia. Como ya digo que no soy una experta en el género, decidí llevarme a mi sobrina de 9 años para complementar mi visión.

Cuando pensamos en Caperucita Roja todos damos por hecho que conocemos el cuento a la perfección pero… ¿es así? El origen de Caperucita lo encontramos en la cultura popular europea del siglo XVII, siendo las versiones de los hermanos Grimm y Charles Perrault las más conocidas y quienes ayudaron a convertirlo en el clásico que es hoy en día. Precisamente, con este detalle juega el musical, rompiendo constantemente la cuarta pared para interpelar al espectador y hacerle ver que no existe una versión universal de esta historia ya que incluso los personajes podrían tener su propia versión de los hechos si les dejáramos contárnosla.

El espectáculo es una producción original de La Coja Producciones firmada por Sara Pérez y Felipe Forastiere y está protagonizado por Alice Pertuz (Caperucita), Óscar Bustos (Lobo) y Natan Segado (Todos Los Demás). En cuanto a los actores hacen un gran trabajo coral, pero no puedo evitar destacar a Segado, divertidísimo en los papeles de madre de Caperucita y de Cazador (entre murciano y almeriense).

Desde el punto de vista de mi sobrina, no paró de reírse, le encantaron todas las canciones y especialmente el personaje de la gallina Apolonia y de las mellizas del pueblo. El acertijo del granjero con lobo, la cabra y la col se lo tuve que explicar con calma en el coche pero aún suena la cancioncilla en mi cabeza dos días después. Tampoco tuvo problemas en comprender la dualidad con la que acaba el musical, aunque se le escaparan las referencias a los Grimm o a Perrault (probablemente más destinadas a los padres).

Para los más amantes de los musicales, se puede intuir en la música influencias que recuerdan a otro musical que también habla de Caperucita: Into The Woods, firmado por Steven Sondheim y cuya adaptación cinematográfica más reciente llegó en 2014 con actrices de la talla de Meryl Streep o Emily Blunt.

Caperucita Roja es de esos musicales infantiles que también pueden disfrutar los padres (o las tías molonas). La única matización que me gustaría hacer es una recomendación: no os dejéis llevar por el título pensando que es un espectáculo para preescolares, ya que la función es ágil y trata temas complejos (incluido un final abierto), de forma que quizás quienes más lo puedan disfrutar sean los niños y niñas en torno a los 7-10 años. Un plan cultural para toda la familia que todavía podréis disfrutar los próximos 13 y 14 de marzo en el Teatro Flumen de Valencia.

Porque la cultura no tiene por qué ser aburrida y, sobretodo, porque la cultura es SEGURA.

Todas las fotos son de Laura Enrech, cortesía de La Coja Producciones

UN DÍA CUALQUIERA NO ES UN MUSICAL CUALQUIERA

Ayer tuvimos la suerte de poder asistir a la función de «Un Día Cualquiera, El Musical«; y digo suerte porque placer nos lo aporta muchas de las producciones que podemos ver sobre los escenarios pero son contadas las veces que sentadas en una platea tenemos esa sensación de sentirnos completamente afortunadas por presenciar algo mágico. Suerte de que en plena pandemia del Covid-19 una productora pequeña (La Coja Producciones) haya decidido apostar por sacar en gira un musical de pequeño formato que llevaba en nuestro radar desde que oímos que se estrenaría en Madrid. Suerte porque cuatro actores de primer nivel en nuestro país decidieran regalarnos un poco de su talento también en petit comité.

(¡Madre mía Marta, sí que te ha dado fuerte hoy!¡Vaya subidón de azúcar! -diréis)

Pues sí, qué queréis que os diga, me habéis pillado con el día sensible pero no por ello tengo menos razón y os diré por qué. Ya en 2015 pudimos asistir a la producción que se representó en Barcelona llamada entonces Dies Normals en catalán y nos llevamos una gran sorpresa al dejarnos llevar por las vidas de estos cuatro neoyorquinos. Porque Un Día Cualquiera es la adaptación al castellano del musical Ordinary Days, de Adam Gwon. Un musical contemporáneo que sigue las vidas de cuatro jóvenes en NYC, con sus problemas de la vida diaria, sus miedos y sus ambiciones. Problemas en los que cada uno de los espectadores puede sentirse totalmente identificado: decidir mudarse con tu pareja, dudar de si has elegido bien tu carrera o pensar si estás haciendo lo que realmente imaginaste que harías cuando fueras mayor.

Hay un fragmento de una novela de Elisabet Benavent que resuena especialmente con esto último: «Es inevitable hacerse preguntas. Es inevitable establecer un dialogo interior con la niña que fuiste y consultarle si está decepcionada, si cree que hiciste todo lo posible para cumplir sus sueños. La respuesta no suele ser positiva, ¿sabéis? (…) Pero en ese diálogo interior hay un momento mágico. Te abres y a pecho descubierto le dices la verdad: que lo hiciste lo mejor que pudiste y que harías lo mismo si volvieras atrás. La retas, la miras a los ojos y con una sonrisa le propones que lo haga mejor, si puede.»

Esta sensación, esta lucha interior la podemos ver prácticamente en todos los personajes, especialmente en los de Deb y Warren, interpretados magistralmente por Laura Enrech y Oriol Burés, que llevan el peso cómico del espectáculo sin por ello perder ni un ápice de profundidad en su trama, además de clavar cada una de las canciones. Sin embargo son los personajes de Jason y Claire, interpretados por Lydia Fairén y Víctor Gómez los que consiguieron arrancarnos la lagrimilla y ponernos la piel de gallina en la función. Porque qué voy a decir de Lydia que no hayamos dicho ya a estas alturas si con cada musical que hace le dedicamos un panegírico y Victor, si no salís enamoradas (y enamorados) de su personaje al final de la función es que tenéis un corazón más frío que una vacuna de Pfizer.

Con todo esto sólo me queda deciros, si estáis en Valencia no dudéis en visitarlos el próximo sábado 13 a las 19:30 o el domingo 14 a las 18 en el Teatro Flumen, que será vuestra última oportunidad. No es frecuente que este tipo de producciones lleguen a Valencia (y mucho menos con la que tenemos liada) y sería una auténtica pena que dejarais pasar la oportunidad de disfrutarlos en directo. Y si no vivís en Valencia, no temáis, se huelen más fechas en esta gira, así que estad atentos a sus rrss (@Undíacualquier7 y @undiacualquieramusical).

BWAYREADS: WEST END STREET

Feliz San Valentín familia!!

En pleno día del amor nosotras queremos hablaros de dos de nuestras pasiones: el teatro musical y la lectura. Como buenas theatrenerds cada vez que se cruza en nuestro camino un libro relacionado con el teatro musical no podemos resistir la tentación de leerlo. Desgraciadamente, pocas veces dichos libros están en castellano como para poder comentarlos entre todos.

Hoy, en cambio, os traigo un libro que podréis encontrar en la estantería de vuestra librería más cercana. Se llama WestEnd Street y lo ha escrito otra theatrenerd, Lorena Toda. Cuenta la historia de Elisabeth, la típica mujer de negocios de la City londinense que, de repente, un día se ve transportada a un mundo mágico donde conviven todos los personajes de los musicales londinenses. No obstante ese mundo se ve amenazado y solamente Elisabeth puede salvarlos.

El libro es ligerito (menos de 200 páginas) y cualquier theatrenerd irá reconociendo los personajes de musicales como El Fantasma de la Ópera, Miss Saigon o Waitress. Si tuviera que sacarle algún fallo, sería que el argumento tiene algunos giros un poco cogidos con alfileres (¿desde cuándo es su sueño protagonizar un musical?) y no acaba de quedar claro si está tratando con el personaje o el actor (reconocemos fácilmente a Alistair Brammer como Chris, pasado en Les Mis incluido, y se menciona también a los swings, que no acaba de cuadrar con que sea los personajes con quienes interactúa).

De cualquier modo, se trata de un concepto interesante y el libro se deja leer. Si os animáis, no dudéis en dejarnos un comentario por aquí para saber qué os ha parecido ¡y para que lo podamos comentar!

M.

VIVE EL PRESENTE EN LA JAULA DE LAS LOCAS

La entrada que vais a leer a continuación lleva un mes guardada en un cajón, cogiendo polvo, deseando salir a la superficie. Hace un mes os iba a contar lo maravilloso que era volver a vibrar en un teatro, a llorar de emoción y de risa, a pasarte el día siguiente recitando fragmentos y riéndote sola… pero, de nuevo, 2020 tenía otros planes. De repente, se volvía a cerrar todo, tocaba echar el freno y no sólo dejaba de tener sentido contaros lo seguras que nos habíamos sentido en el teatro Tívoli sino que, además, dolía un poquito. Dolía por lo emocionante que había sido vivir aquella primera función en La Jaula De Las Locas, función que la propia compañía dedicaba a los productores que se habían atrevido a sacar adelante una producción como aquella en mitad de toda la incertidumbre. Dolía porque se trata de un sector muy castigado, con muchos empleos, que parecía estaba empezando a despertar de su letargo. Sin embargo, si algo hemos aprendido este año es que no nos podemos confiar y si lo hacemos, ya se encarga la pandemia de despertarnos a golpes. Como sanitaria vivo con constante temor a una vuelta a la situación de marzo, se me revuelve el estómago cada vez que tengo que ponerme un EPI y sigo con aprensión los datos que facilitan los hospitales mientras veo a gente fingiendo una vida normal que ya no existe. Esa parte de mi es la que acepta con más facilidad las medidas más agresivas, medidas que mal que nos pesen están salvando vidas. Esa parte de mi no quiere todavía cantar victoria pero hay que ser optimista y por fin parece que podemos desempolvar esta entrada… porque no hay nada más optimista que La Jaula De Las Locas: ¡La vida empieza hoy!

Hace dos años entramos a La Cage Aux Folles por primera vez y quedamos prendadas de su plumetti, su purpurina, su energía y sobretodo sus ganas de vivir. Tras una exitosa temporada en Barcelona, La Cage se mudó a Madrid donde siguió extendiendo sus buenas vibraciones y cosechando buenas críticas. Ahora ha vuelto a la ciudad que la vio nacer (vale, técnicamente no es cierto porque esta producción es un revival, pero ya me entendéis) para devolvernos un poquito la ilusión y traer un poco más de luz en estos tiempos tan oscuros.

Llevamos repitiendo que LA CULTURA ES SEGURA desde verano y nunca habíamos estado tan convencidas de ello como en el reestreno de La Jaula De Las Locas en Barcelona. Geles hidroalcohólicos, mascarillas personalizadas y baños con limpieza después de cada usuario son solo algunas de las medidas más llamativas que nos encontramos. A todo esto hay que sumar que se ha adaptado el espectáculo, eliminando el entreacto para evitar corrillos y contactos innecesarios y condensando el espectáculo en más de dos intensas horas de entretenimiento.

Respecto al espectáculo, qué os voy a contar que no os haya contado ya. Aún me dan arrebatos de «Jean Baptiiiiiiiiiiste, Jean Baptiiiiiiiiiiste» y que se me escape una sonrisa a mi sola. Porque Àngel Llàcer es como le llaman por ahí un «tour de force«, una auténtica fuerza de la naturaleza que arrasa allá por donde pasa con este personaje que parece cosido a su medida como un guante. Ivan Labanda le acompañaba de nuevo complementándole a la perfección. Y es que se nota que son una maquinaria más que engrasada. Un 10. No os voy a cantar las alabanzas de todo el elenco para no aburriros y porque ya os las contamos en el post anterior, pero no puedo dejar de mencionar de nuevo a Ricky Mata, grandísimo como Jacob. Fans, superfans, megafans nos declaramos del personaje y cómo lo interpreta Ricky. Sólo diré una cosa: el momento de los -no-tacones. Otro detalle que desató las carcajadas del público está en relación con otro personaje que no os quiero desvelar pero desde aquí nos quitamos el sombrero, ¡brava! ¡tenéis una mala leche maravillosa!

Con todo esto solo puedo hacer que animaros. No dudéis en comprar vuestra entrada en cuanto reabran de nuevo. Entrad a La Cage y dejaros llevar porque si en algún momento necesitábamos que nos recordaran eso de que LA VIDA EMPIEZA HOY, MAÑANA SÓLO ES UN QUIZÁS.

PD. Dos recomendaciones: llegad con tiempo al teatro, ya que abren las puertas más pronto y aprovechad para visitar el wc, que luego no podréis escaparos a media función.

M.

‘PEGADOS’ VUELVE PARA HACERNOS REIR CUANDO MÁS LO NECESITAMOS

Hace diez años Pegados se estrenó en el Almería Teatre. Lo que empezó siendo un pequeño musical muy original fue poco a poco fue comiéndose medio mundo. Sus creadores, Ferrán González y Alicia Serrat, no daban crédito. El musical se ha estrenado en Alemania, Puerto Rico, Colombia, México, Argentina, Brasil… y estamos seguras de que va a seguir conquistando territorios. ¿El secreto de su éxito? Seguramente, mucha dulzura y sentido del humor.

El último espectáculo que vimos antes de este fatídico giro de guion que estamos viviendo fue A Chorus Line, que nos dejó con la sensación de que el teatro de nuestro país estaba más cerca que nunca de Broadway. Ahora, tras más de seis meses –que nos han parecido una eternidad- sin ir al teatro, la reposición de Pegados, en el Teatre Goya, es el primer musical que se cuela en la cartelera teatral de la ciudad Condal para recordarnos lo terapéutico que es reírse y evadirse del mundo durante un ratito. En su 10º aniversario, Pegados ha sido uno de los espectáculos elegidos por El Terrat (la companía liderada por Andreu Buenafuente), que también están de celebración por su 30 aniversario.

Dirigido por la propia Alicia Serrat y por Enric Cambray y protagonizado esta vez por Iñaki Mur, Júlia Bonjoch, Gemma Martínez y Raúl Patiño, Pegados es la historia de un chico y una chica que se conocen en una discoteca y terminan liándose en un lavabo. Hasta aquí, todo muy normal. Sin embargo, mientras están teniendo sexo se quedan pegados (literalmente) y no les queda más remedio que acabar en Urgencias a la espera de que alguien les ayude a solucionar el enredo en el que se han metido…

Durante las horas de espera en ese particular hospital, no les quedará más remedio que aguantarse el uno al otro y conocerse y descubrirán que, pese a que al principio parecen polos opuestos y solo quieren perderse de vista, ambos son mucho más compatibles y tienen mucho más que ofrecer de lo que parece a simple vista.

Con canciones pegadizas y de lo más gamberras y divertidas, el musical pasa de hacerte morir de risa (los momentazos de la enfermera a la que interpreta Gemma Martínez se llevan la palma) a que te deshagas de ternura con la química que va naciendo entre los dos protagonistas (Iñaki Mur y Julia Bonjoch ya han trabajado juntos en varias ocasiones, y se nota).

Un musical que se ríe de los musicales y a la vez les rinde homenaje. Que rompe constantemente la 4ª pared para hacer cómplice al público. Buen rollo en estado puro, muy necesario en estos tiempos… A mí nunca me había emocionado tanto ver a la gente reír en un teatro.

Pd: en todo momento todo el mundo respetó las medidas de seguridad. La cultura es segura y está en alerta roja… ¡id al Teatro!

Paola Marín

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