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CANCIONES ENTRE COSTURAS: EL TIEMPO ENTRE COSTURAS, EL MUSICAL

Hace ya 10 años que nos encontramos por primera vez a Sira Quiroga entre las páginas de un libro, 8 desde que le pusimos cara y voz gracias a la serie de televisión.. y, por fin, ha llegado el momento de oírla cantar.

Los que nos seguís ya sabéis la aversión que me generan las adaptaciones de mis libros favoritos. Esa lucha entre las ganas de llenar el vacío que te dejó el final del libro frente al temor de no reconocer en la pantalla o el escenario a esos personajes que, durante unas semanas, se convirtieron en alguien más de la familia. Pues bien, El Tiempo Entre Costuras de María Dueñas es uno de mis libros favoritos. No obstante, este musical partía con una ventaja en dicha lucha: ya se había adaptado una vez en una de las mejores adaptaciones a televisión que he visto. La serie me enamoró, apenas se distanció de mi recuerdo del libro, y algo me decía que en el caso del musical sucedería lo mismo. Quizás María Dueñas es de esas autoras que se involucran en los proyectos para salvaguardar su esencia… si es así, gracias.

Volviendo al tema que nos centra, el miércoles pudimos disfrutar del estreno en Valencia de El Tiempo Entre Costuras, El Musical. En una época como la que nos ha tocado vivir, con producciones suspendiendo funciones debido a los contagios y otras echando el cierre directamente, el hecho de que podamos vivir el estreno de una producción original es todo un regalo.

El musical cuenta la historia de Sira, una aprendiz de costurera de la Madrid republicana, a quien el amor hace que acabe en Tetuan debiendo reinventarse a si misma una y otra vez para sobrevivir en una época convulsa. Pero el destino guardará más que patrones en la vida de Sira y acabará involucrándose en un mundo de espías, en el que nadie es lo que parece, donde tendrá que echar mano de valor, ingenio y amigos para sobrevivir.

De la mano de BeOn Entertainment y con la propia autora del libro entre el equipo creativo, son Iván Macías (compositor) y Félix Amador (escritor), los encargados de darle forma nuevamente a esta historia. Bajo la dirección de Federico Barrios (quien también coreografía el espectáculo) vuelven a cobrar vida personajes como Sira, Dolores, Candelaria la Matutera o Marcus sin perder un ápice de autenticidad.

Laura Enrech es la encargada de dar vida a Sira, una enorme responsabilidad teniendo en cuenta lo grabada a fuego que nos dejó su personaje Adriana Ugarte. Sin embargo, Laura aprueba con nota, presentándonos a una Sira inocente a la vez que valiente y con una voz maravillosa (que ya hemos alabado en esta web en más de una ocasión). Noemí Mazoy da vida a Remedios, serena y templada, Ricardo Soler al seductor Manuel Da Silva, uno de nuestros favoritos de la noche y con una de las canciones que más disfrutamos. Otro de los favoritos del público fue Nil Carbonell interpretando a Félix con ese toque de humor canalla que recordaba tantísimo al personaje de Carlos Santos que solo podemos quitarnos el sombrero. El personaje de Rosalinda Fox lo interpreta Silvia Álvarez, estupendamente glamurosa pero a quien nos costaba un poco entender cuando cantaba (y no solo por la mezcla de idiomas del personaje que defendía a la perfección). Me estoy dejando dos personajes para el final y es que, gajes de los tiempos que corren, no pudimos ver a dos de los titulares: Joselu López y María Gago. Sus personajes, Marcus y Candelaria, los interpretaron Alberto Scarlatta y Amparo Saizar. He de reconocer que no soy demasiado fan de los acentos andaluces demasiado forzados, esos que suavizan todas las «c» y exageran las «s», sonándome demasiado impostados y por eso quizás me defraudó un poco el personaje de Candelaria, no obstante, tiene la canción que más nos gustó del primer acto y que Amparo defendió con soltura. Respecto a la interpretación de Alberto del personaje de Marcus, sólo puedo decir que nos volvimos a enamorar de aquel periodista inglés hasta las trancas. No sólo tiene Alberto un timbre de voz hablando que nos recordaba muchísimo al de Peter Vives (ya hemos analizado aquí nuestro crush muchas veces) sino que cantando sacaba una potencia vocal y un color de voz que nos dejó fascinadas.

Antes de acabar, no puedo dejar de mencionar otro de los elementos que más nos impresionaron, que fue la calidad y el volumen de la producción. Estamos acostumbrados a que las producciones en gira sean versiones reducidas de aquellas que hacen temporada en Madrid y Barcelona, pero no es así en este caso. Es impresionante la escenografía, el detalle del vestuario y el tamaño de la compañía: ¡más de 20 actores componen este elenco!

Así que, no lo dudéis, corred a La Rambleta a por vuestra entrada porque sólo están hasta el día 28 de diciembre y os arrepentiréis si os quedáis sin verlo. Un regalo perfecto de Papá Noel para cualquier fan del libro.

M.

NO ES UNA ENTREVISTA CUALQUIERA CON ORIOL BURÉS Y LAURA ENRECH

Como sabéis, el pasado domingo estuvimos disfrutando de Un día cualquiera en el Teatro Flumen de València. Lo que no os había contado todavía es que antes de la función varios de sus protagonistas nos dedicaron unos minutos de su tiempo. Os dejo qué nos contaron Oriol Burés (Warren) y Laura Enrech (Deb).

BiS: ¿Cómo describiríais Un Día Cualquiera en vuestras propias palabras?

Oriol Burés: Es un musical que cuenta la historia de 4 personas que viven en NY y que a través de su rutina diaria nos muestran las cosas extraordinarias de lo cotidiano, la belleza de las cosas simples.
Laura Enrech: Sobre cómo, de repente, se entrecruzan historias que pensabas que nunca se juntarían y cómo acciones pequeñas pueden tener repercusiones muy grandes.

BiS: Laura, tú has estado viviendo en NY. ¿Cuánto se acerca este musical a la realidad de lo que es vivir en NY?

LE: Pues la verdad es que bastante. NY es una ciudad en la que, de repente, suceden cosas que no suceden en otros sitios. Es el epicentro de tantísimas historias, se han generado tantas cosas allí que los neoyorquinos tienen una predisposición distinta hacia la vida y las cosas simplemente suceden, esto es muy cierto.

BiS: ¿Cómo es venir de gira en mitad de una pandemia? Porque sois unos valientes…

LE: Bueno, eso la productora, La Coja.

OB: ¡Son unos VALIENTES en mayúsculas y en neón!

LE: Es muy, muy surrealista, la verdad. 

OB: Y a la vez se agradece mucho que tanto la gente del teatro Flumen como La Coja se embarquen en esta aventura. Para todos los actores del sector, cuando vemos productoras valientes asomando la cabeza y que tiran adelante porque apuestan por la cultura… Somos un sector que desde que llegó la pandemia nos estamos reinventando, desde el minuto 1 estamos luchando no tanto para salir de la situación sino para poder estar ahí mientras dure la situación.

LE: Claro, para poder estar ahí y reivindicar que nuestro modo de vida es válido también en pandemia, que creo que nos sentimos anulados a muchos niveles.

OB: Es extraño y maravilloso a la vez. También estamos muy acostumbrados ya, porque sabemos que nuestra situación es incierta y por mucho que tengas un planning sabes que puede variar hasta el último momento, porque son factores que no dependen ni de la productora ni del teatro, están por encima. 

BiS: En las producciones a las que hemos podido asistir desde que se desencadenó la pandemia hemos podido presenciar cómo existe una vibración diferente en la platea, ¿Cómo os llega a vosotros, que además ahora apenas podéis ver media cara del público?

LE: Depende mucho de la sala, de cuan cerca o cuan lejos estés, pero sí que he notado que después de la pandemia la gente que viene al teatro viene muy beligerante y muy reivindicativa, casi como una declaración de intenciones: esto es lo que queremos hacer. Y entonces aplauden y viven las obras de una manera distinta, se respira otra cosa.

OB: Es verdad también que nosotros veníamos de estar en una sala en la que teníamos al público muy, muy cerca y este ha sido nuestro primer contacto con un teatro a la italiana, donde el público está lejos. Inicialmente no sabíamos si el público estaba enganchado con la función o no, porque es una cosa que tú vas regulando como actor, pero al final cuando vimos que sí lo estaban y que estaban viviéndola súper bien. Fue lo que dice Laura: la reivindicación de somos gente que hemos venido al teatro porque queremos ver teatro… se agradece un montón y es súper emotivo. Que la gente se levanta a aplaudir primero porque les ha gustado lo que han visto pero también dándonos las gracias por haber hecho esto y por haber generado teatro en estas épocas. Yo creo que la gente lo necesita también.

BiS: ¿Con qué os sentís más identificados -tanto de vuestros personajes como de cualquier otro personaje del musical?

LE: Deb es muy controladora y es algo con lo que yo me identifico mucho porque yo intento buscar siempre la tranquilidad en sentir que tengo las cosas bajo control. Realmente el proceso que tiene Deb en la obra es rendirse ante la evidencia de que no tiene n.p.i. de qué está haciendo ni qué va a hacer y simplemente obligarse a vivir en presente. Eso es algo con lo que yo me topo una y otra vez en la vida… y con una pandemia por medio incluso más, así que imagínate, es un viaje bastante fuerte para mí.

OB: Pues yo con Warren me identifico mucho con su ilusión y con el dejarse fluir, que sí que tiene unos objetivos en la vida pero tampoco tiene un plan de vida. Él sabe que empezará el día aquí pero no sabe dónde lo va a terminar y creo que eso Oriol lo hace bastante (Laura: ¡pues a mi eso no me sale!). Yo tengo un punto que las cosas espontáneas y la improvisación me gustan bastante, hay muchas veces que me permito ser espontáneo en mi día a día y eso creo que lo comparto mucho con Warren.

BiS: De todo el musical, ¿cuál es la canción que más os llega independientemente de si es vuestra o la canta otro compañero?

OB: No es porque sea de Laura y mía, pero a mi el encuentro en el tejado me llega mucho. Podría decirte que hay 3 canciones que me mueven del musical: la jaula de edificios, estoy aquí y el dueto del tejado.

LE: El dueto del tejado. La primera vez que realmente me puse a escuchar el musical, ya sabiendo que iba a hacerlo y estaba en modo estudio, cuando llegué a la parte del dueto en el tejado tuve que parar porque me emocionó muchísimo. No te puedo decir de otro personaje porque tengo la suerte de que mi fragmento favorito del musical lo cantamos nosotros.

BiS: Por último, ¿cuál es el mensaje que se lleva la gente a casa de este musical?

OB: Yo creo que una cosa buena que tiene este musical es que cada uno saca su lectura.

LE: No tiene una moraleja ni tiene una pretensión de que todo el mundo salga pensando “x”. Lo guay es que como son dos historias muy distintas y personajes hiperdistintos entre sí, creo que cada uno va a coger aquello para lo que esté preparado o lo que necesite recoger en ese momento. Yo a lo mejor veo esta obra ahora y recojo una cosa, pero la veo dentro de unos años y resuena otra.

OB: Lo que recoges son cachitos de lo que ves, te puedes quedar con un fragmento de una historia y otro de la otra y es tu conclusión del espectáculo. Depende mucho del viaje que hagas tú como espectador y de tu momento vital.

Con esto sólo me queda recordaros que podréis ver Un Día Cualquiera únicamente el sábado 13 y domingo 14 en el Teatro Flumen de València. Luego no digáis que no os he advertido.  

UN DÍA CUALQUIERA NO ES UN MUSICAL CUALQUIERA

Ayer tuvimos la suerte de poder asistir a la función de «Un Día Cualquiera, El Musical«; y digo suerte porque placer nos lo aporta muchas de las producciones que podemos ver sobre los escenarios pero son contadas las veces que sentadas en una platea tenemos esa sensación de sentirnos completamente afortunadas por presenciar algo mágico. Suerte de que en plena pandemia del Covid-19 una productora pequeña (La Coja Producciones) haya decidido apostar por sacar en gira un musical de pequeño formato que llevaba en nuestro radar desde que oímos que se estrenaría en Madrid. Suerte porque cuatro actores de primer nivel en nuestro país decidieran regalarnos un poco de su talento también en petit comité.

(¡Madre mía Marta, sí que te ha dado fuerte hoy!¡Vaya subidón de azúcar! -diréis)

Pues sí, qué queréis que os diga, me habéis pillado con el día sensible pero no por ello tengo menos razón y os diré por qué. Ya en 2015 pudimos asistir a la producción que se representó en Barcelona llamada entonces Dies Normals en catalán y nos llevamos una gran sorpresa al dejarnos llevar por las vidas de estos cuatro neoyorquinos. Porque Un Día Cualquiera es la adaptación al castellano del musical Ordinary Days, de Adam Gwon. Un musical contemporáneo que sigue las vidas de cuatro jóvenes en NYC, con sus problemas de la vida diaria, sus miedos y sus ambiciones. Problemas en los que cada uno de los espectadores puede sentirse totalmente identificado: decidir mudarse con tu pareja, dudar de si has elegido bien tu carrera o pensar si estás haciendo lo que realmente imaginaste que harías cuando fueras mayor.

Hay un fragmento de una novela de Elisabet Benavent que resuena especialmente con esto último: «Es inevitable hacerse preguntas. Es inevitable establecer un dialogo interior con la niña que fuiste y consultarle si está decepcionada, si cree que hiciste todo lo posible para cumplir sus sueños. La respuesta no suele ser positiva, ¿sabéis? (…) Pero en ese diálogo interior hay un momento mágico. Te abres y a pecho descubierto le dices la verdad: que lo hiciste lo mejor que pudiste y que harías lo mismo si volvieras atrás. La retas, la miras a los ojos y con una sonrisa le propones que lo haga mejor, si puede.»

Esta sensación, esta lucha interior la podemos ver prácticamente en todos los personajes, especialmente en los de Deb y Warren, interpretados magistralmente por Laura Enrech y Oriol Burés, que llevan el peso cómico del espectáculo sin por ello perder ni un ápice de profundidad en su trama, además de clavar cada una de las canciones. Sin embargo son los personajes de Jason y Claire, interpretados por Lydia Fairén y Víctor Gómez los que consiguieron arrancarnos la lagrimilla y ponernos la piel de gallina en la función. Porque qué voy a decir de Lydia que no hayamos dicho ya a estas alturas si con cada musical que hace le dedicamos un panegírico y Victor, si no salís enamoradas (y enamorados) de su personaje al final de la función es que tenéis un corazón más frío que una vacuna de Pfizer.

Con todo esto sólo me queda deciros, si estáis en Valencia no dudéis en visitarlos el próximo sábado 13 a las 19:30 o el domingo 14 a las 18 en el Teatro Flumen, que será vuestra última oportunidad. No es frecuente que este tipo de producciones lleguen a Valencia (y mucho menos con la que tenemos liada) y sería una auténtica pena que dejarais pasar la oportunidad de disfrutarlos en directo. Y si no vivís en Valencia, no temáis, se huelen más fechas en esta gira, así que estad atentos a sus rrss (@Undíacualquier7 y @undiacualquieramusical).

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