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Bway in Spain

Cantando Bajo la Lluvia

La semana pasada tuvimos la oportunidad de ver, por fin, uno de los espectáculos más esperados de la temporada. Cantando bajo la Lluvia, el nuevo musical del tándem Àngel Llàcer-Manu Guix, nos ha traído a Barcelona, a la vez, el Hollywood dorado y el Broadway más auténtico para subir el ánimo del público cuando más se necesita.

No es tarea fácil adaptar una de las mejores películas musicales (para muchos incluso la mejor) de la historia, ganadora de 7 premios Oscar. Romántica, divertida, elegante y de una calidad de las que ya no se ven hoy en día… y con una emblemática escena que todos tenemos gravada en nuestra retina. ¿Quién no se ha colgado de una farola mientras llovía y ha cantado eso de “I’m singing in the rain”? Cuenta la historia de Don Lockwood, un actor de cine mudo con mucho éxito que suele compartir pantalla con la actriz Lina Lamont. Un día conoce a Kathy Seldon, una chica que sueña con ser actriz y cantante y se queda prendado de ella. El paso y del cine mudo al cine sonoro y la incapacidad de su partenaire, Lina Lamont, de adaptarse a los nuevos tiempos cinematográficos, cambiarán la vida de los dos protagonistas.

Llàcer y Guix han creado un gran montaje que visualmente transporta al espectador a los escenarios de la película y que impresiona muchísimo a nivel técnico (para ser Barcelona). La escenografía, las luces, el agua… son una maravilla.

Además, han querido contar con un equipo de confianza y entre los protagonistas encontramos varios de los actores y actrices con los que ya han trabajado (Ivan Labanda, Diana Roig, Ricky Mata…).

La tarea más difícil la tiene Iván Labanda al dar vida a Don Lockwood. No es bailarín y tiene que interpretar un personaje al que dio vida uno de los mejores bailarines de todos los tiempos. Aun así, sus dotes interpretativas son excelentes y su voz al cantar, enamora. Bailando, lógicamente, no es Gene Kelly, pero hay que reconocer el increíble esfuerzo que debe haber hecho para estar a la altura de esas preciosas coreografías, que acaba realizando de forma muy digna. Tiene estudiadísimos los movimientos de Gene Kelly y su elegancia al moverse, y ha sabido plasmarlo. En ‘Singing in the Rain’ le acompaña el maravilloso elenco de bailarines y hay que reconocer que el número es espectacular.

Diana Roig resulta tan encantadora como siempre como Kathy Selden. Su voz es de las más bonitas del panorama musical catalán y siempre es una delicia escucharla. Bailando, como Iván, se defiende de una forma muy elegante y cuando están juntos, la dulzura con la que se miran es una clara prueba del cariño que se tienen y llega, sin duda, al espectador.

El elenco de bailarines y bailarinas es maravilloso y hace que las coreografías de Myriam Benedited brillen en su máximo esplendor. Tenemos que destacar a Diana Girbau, encargada de dar vida con una clase increíble (al menos en la función que vimos nosotras) a la bailarina que en la película interpretó memorablemente Cyd Charisse (y su icónico vestido verde). Ojalá bailar así…

Nuestro personaje favorito fue sin duda el Cosmo Brown de Ricky Mata. En la Jaula de las Locas ya descubrimos que Ricky es el rey de la comedia, pero con Cosmo se consagra como uno de los actores más versátiles y entregados al personaje que hemos visto. Somos fans absolutas y no olvidaremos su “Haz Reír”.

No pudimos ver a Mireia Portas, pero su cover, la maravillosa Clara Altarriba, estuvo a la altura del que para muchos es el mejor personaje de la obra y, sin duda, el más divertido, la histriónica Lina Lamont y su peculiar voz. En cualquier caso, ¡ya tenemos excusa para volver!

El elenco lo completan nombres como Sylvia Parejo, Julia Bonjoch, Bittor Fernández, Bernat Cot, Oriol Burés o José Luís Mosquera y el espectáculo cuenta con una banda en directo de 9 músicos con mucho swing (oírles tocar la obertura y el interludio ya es un placer).

En definitiva, está producción grita que los grandes musicales vuelven a estar aquí y vienen para quedarse. Si queréis sentiros cerca de Broadway sin moveros de la Ciudad Condal, no lo dudéis y acercaros al Teatre Tívoli. Os aseguramos que saldréis más felices de lo que entrasteis.

Paola Marín

Las Chicas del Coro vuelven a revolucionar Barcelona

Queridos Theatre Nerds: sabemos que tenemos la web un poco abandonada, pero la temporada teatral viene fuerte y tenemos intención de no perdernos nada de nada.

Antes de ponernos con los grandes estrenos Barceloneses no podíamos perdernos el estreno de una pequeña (aunque grande en espíritu) joya que imperdonablemente se nos escapó en su estreno la temporada pasada. Las Chicas del Coro lo petaron muy fuerte antes de verano en el Almería Teatre hasta el punto de haberse llevado ya algún premio al mejor musical de pequeño formato y, ahora, su purpurina va a estar brillando en el Teatre Aquitania, de momento, hasta el 30 de octubre.

LAS CHICAS DEL CORO es un musical de Ferran Gonzàlez (Pegados) y Las Fernandas (Javier Prados y Joan López Santos) con dirección de Rubén Yuste (El Despertar de la Primavera, Sugar, Grease…) que nos cuenta la historia de CristalDina y Leo, tres drag queens con ganas de comerse el mundo que participan en un Talent Show para cumplir su sueño de triunfar en el mundo del espectáculo. A partir de ahí, al ver que el éxito no es tan fácil como se pensaban, deciden aceptar la propuesta de convertirse en las coristas de una diva ochentera, Blanca Tonegra, en su pequeña gira por los pueblos menos glamourosos de nuestra geografía. Lógicamente, la aventura no es tan divina como esperaban (sobre todo para la ambiciosa Cristal) y enseguida empezarán a surgir conflictos entre ellas, -alentados por su Manager chanchullero, el Sr. Martín-, a raíz de sus diferentes maneras de interpretar lo que es el triunfo.

En la función del sábado pudimos disfrutar de los maravillosos Javi Prados, David Bonilla y Miguel Ángel Sánchez como Cristal, Dina y Leo, que nos robaron el corazón con su descaro y su ternura. No obstante, la causante de la mayoría de nuestras carcajadas fue Esther Peñas. La actriz interpreta a varios personajes como un auténtica maestra de la comedia, sin cortarse al hacer alarde de su chorro de voz, y en los pocos momentos en que sale de escena, estás deseando que vuelva a entrar. Destaca incluso cuando está en segundo plano y su química con sus compañeros es innegable.

El elenco lo completan en la actualidad Juli Bellot, desternillate, también, interpretando a varios personajes (nos encantó su “momento taquilla”); Benjamí Conesa como el Sr. Martín, el parodiado y a la vez realista Manager sin escrúpulos; y nuestro querido Xavi Duch, que alterna en el papel de Dina (ya tenemos excusa para repetir).

Como no podía ser de otra manera, hay música en directo a cargo de la pianista Caterina Clos, que no necesita más que su teclado para regalarnos el sonido de una orquesta.

Pese a que tenemos que reconocer que durante la primera mitad nos costó un poco meternos en la historia, a partir de un momento que no sabemos definir todo fue cuesta arriba y ya no paramos de reír. Se nos contagiaron las ganas de ponernos unas lentejuelas, una peluca y unos tacones y darlo todo al ritmo de las coreografías de Javi Prados y Joan López Santos e incluso de ponernos un chándal a lo “boyband” de los 90′; nos encantaron las canciones de Ferrán González (como siempre), sobre todo la balada y el temazo final “típico de un musical”; nos llegó el mensaje sobre la importancia de ser fiel a uno mismo y ser y desear a quien se quiera… En definitiva, salimos del teatro con una sonrisa de oreja a oreja preguntándonos cómo habíamos podido aguantar todo el verano sin nuestra dosis de Teatro Musical.

​No os perdáis esta mezcla entre Dreamgirls y Priscila con mucho humor y brilli brilli y ¡que vivan los musicales originales de creación! Con el talento que tenemos aquí, no siempre lo que viene de fuera tiene que ser mejor.

Paola Marín

LA EXTRAORDINARIA, EXTRAORDINARIA PLAYLIST DE ZOEY

No es habitual que os hablemos de series de TV más allá de para enseñaros el “pasado oculto sobre los escenarios” de alguno de sus protagonistas, pero es que pocas veces encontramos una serie musical que nos apasiones a los theaternerds de esta manera. Ocurrió con Glee, ocurrió con Smash (breve pero intensa) y ha ocurrido con LA EXTRAORDINARIA PLAYLIST DE ZOEY.

La serie producida por Lionsgate y emitida en USA por NBC está disponible en España gracias a HBO. Se trata de una tragicomedia musical que consta de dos temporadas (desde aquí cruzamos los dedos para el anuncio de una tercera) pero hoy solo os hablaré de la primera.

Os presento a Zoey (Jane Levy), una joven programadora de una gran empresa tecnológica de San Francisco, brillante, apasionada por su trabajo, con habilidades sociales regulinchis… y con un padre en un estadio terminal de una enfermedad neurodegenerativa llamada Parálisis Supranuclear Progresiva. Para quienes no la conozcáis (la mayoría, por suerte), la PSP es una enfermedad rara similar al Parkinson o la ELA, que afecta a las células del cerebro que controlan el movimiento del cuerpo produciendo desde alteraciones del equilibrio, problemas en la marcha hasta dificultad para hablar o tragar. Pues bien, ante el miedo de Zoey de verse afectada por algo similar a su padre, decide hacerse una resonancia magnética pero durante la prueba hay un terremoto que, cual picadura de araña mutante, transformará su vida. Desde ese momento Zoey empieza a poder oír los pensamientos de los que la rodean… pero no tipo Edward Cullen en Crepúsculo sino en forma de grandes números musicales, con cuerpo de baile y grandes coreografías incluidas.

Esta habilidad trastocará la forma que tiene Zoey de relacionarse con todo su entorno, desde su familia (interpretados magistralmente por Peter Gallagher, Mary Steenburgen, Andrew Leeds y Alice Lee), su casero Mo (Alex Newell), su mejor amigo Max (Skylar Astin), sus compañeros de trabajo (John Clarence Steward, Thomas Michael Grant, Kapil Talwalkar) y hasta su propia jefa (Lauren Graham)… y recordemos que se trataba de alguien con unas habilidades sociales más que mejorables, con lo que las situaciones incómodas están aseguradas.

De verdad, no solo esta gente es talentosa a nivel interpretativo (Gallagher está soberbio en un papel que, personalmente, me parece dificilísimo defender con credibilidad), sino que no podemos dejar de destacar el poderío vocal de Alex Newell, la limpieza y técnica de Skylar Astin o la elegancia sexy que desprende John Clarence Steward bailando. Dejo para la última a la propia Jane Levy, que carga con todo el peso de la serie en esta temporada, participando activa o pasivamente de todos los números musicales, sacándonos por igual una lágrima o una sonrisa y defendiendo el papel de empollona adorable.

Durante esta primera temporada acompañaremos a Zoey mientras intenta asimilar la enfermedad de su padre, progresar a nivel laboral y lidiar con sus sentimientos tanto con su crush del trabajo Simon (Steward) como con su mejor amigo Max (Astin). Por suerte, no estará sola sino que contará con la ayuda de su polifacético y melómano casero Mo (Newell).

Sin embargo, no son solamente sus números musicales lo que nos ha ganado y convierte esta serie en algo tan especial; es el buen gusto y la elegancia con la que trata temas durísimos, sin caer en el morbo gratuito pero sin obviar tampoco ninguno de los malos tragos por los que tiene que pasar una familia lidiando con este tipo de situación: desde las esperanzas hasta momentos como tener que tomar la decisión de contratar una ayuda externa porque no puedes hacerte cargo solo de tu ser querido o ir a contratar los servicios funerarios. Todo mostrado con clase, intentando buscar el lado más humano de la situación y en ocasiones rozando el humor negro.

Esta forma de plantear el argumento de la serie se entiende mucho mejor cuando descubres que Austin Winsberg, el creador de la serie pasó por ese mismo trance al perder a su padre afecto de PSP.

Una serie aparentemente ligera, con coloridos episodios de 40 minutos, pero que te hace reflexionar sobre las fachadas que presentamos al mundo, la importancia de quienes realmente están ahí para nosotros y, sobretodo, de no olvidarnos de disfrutar cada momento sea cual sea la situación.

Si tuviera que sacarle alguna pega sería el “típico tópico” de la ingenua que, obviamente conquista a todos los hombres que se cruza a su paso se lo proponga o no… pero como este tema se profundiza más y mejor en la segunda temporada, lo dejaré ahí.

Por último, en cuanto a números musicales se refiere, me parece soberbio “American Pie” rodada en forma de plano-secuencia con hasta el más mínimo detalle cuidado al milímetro. Pero no os contaré más, prefiero que lo comprobéis por vosotros mismos y me contéis vuestras opiniones a @bwayinspain.

M.

LA VIDA EN PEDAZOS

Suerte en mi Vida Producciones, que ya nos derritió el corazón la temporada pasada con su musical original Barcelona 24H, sigue demostrando que no hay pandemia que les frene y acaban de estrenar un nuevo musical en el Teatre Gaudí: La Vida en Pedazos. Se trata de otro musical de pequeño formato pero muy distinto al anterior… más oscuro y profundo.

Nos cuenta la historia de Carolina (Marta Ribera), una mujer que vive encerrada en sí misma desde que su marido le pidió el divorcio. Sus dos hijos (Marc Flynn y Clara Altarriba) han intentado ayudarla a superar la depresión, pero ella se resiste. Sin embargo, mientras su hija aprende a coger un poco de distancia y crear su propia vida, su hijo mayor descubrirá un secreto familiar que puede cambiar sus vidas. ¿Vale la pena sacar a la luz la dolorosa verdad? ¿Es lícito esconder un secreto si con ello evitas hacer daño a tus seres queridos? Os aseguramos que la trama no deja indiferente, genera debate y permite al público sacar sus propias conclusiones.

El musical está escrito por Sergio Toyos, dirigido por Xènia Reguant y las maravillosas canciones (nos quedamos prendadas del tema final) son de Dídac Flores, que, además, es quien pone la música en directo al espectáculo e interpreta al entrañable profesor de piano (nos encanta como este equipo siempre introduce al pianista como personaje en la acción).

Siempre es un placer ver a Marta Ribera encima de un escenario y si encima es a un metro de distancia, interpretando a un personaje tan complejo como este y cantando canciones de gran exigencia vocal, la experiencia es una auténtica masterclass. Marc Flynn y Clara Altarriba no se quedan cortos y demuestran estar a la altura, con una madurez interpretativa que sin duda refleja la experiencia que ambos tienen. Se nota que se llevan bien fuera del escenario y la relación entre hermanos pone el toque de sentido del humor perfecto para rebajar las tensiones del drama en los momentos necesarios.

En definitiva, pese a que es una propuesta diferente a lo que este joven equipo de talentos nos había ofrecido hasta ahora -más seria y dramática-, vale la pena dejarse llevar por la intensidad de esta historia y las melodías que la acompañan. ¡No lo dudéis y corred al Teatre Gaudí!

Paola Marín

¡VALENCIA, SIENTE LA LLAMADA!

“Mira, mira, ¡pelos como escarpias!” que diría ha hermana Bernarda.

La semana pasada vivimos una experiencia religiosa y es que en mitad de una semana reguleras se nos apareció Dios con un traje de lentejuelas y se puso a cantarnos canciones de Whitney Houston. Vale, me habéis pillado, no se nos apareció “a nosotras” sino al personaje de María en el musical La Llamada… pero oye chica, como dicen los ingleses: “close enough” (casi).

Quienes no sepáis de qué estoy hablando voy a dar por hecho que:
a) Acabáis de salir de una cueva en mitad del desierto cual asceta de retiro espiritual (menuda fiesta cuando os cuenten de que va eso llamado covid).
b) En realidad estabais buscando los resultados de los partidos del fin de semana del campeonato español de curling y habéis aterrizado en nuestra web.

Para todos vosotros os haré un pequeño resumen: Allá por 2013, dos desconocidos Javier Calvo y Javier Ambrossi (a.k.a. Los Javis) decidieron montar un musical de pequeño formato en el hall del Teatro Lara de Madrid. Tras solo un puñado de funciones, el éxito del musical hizo que se trasladaran al escenario principal de ese mismo teatro, donde siguen llenando funciones hasta la fecha. Inicialmente protagonizado por Macarena García, Andrea Ros, Belen Cuesta, Llum Barrera y Richard Collins-Moore, tuvo tanto éxito que en 2017 se estrenó una adaptación al cine con los mismos actores (salvo Anna Castillo en lugar de Ros).

El musical cuenta la historia de Maria y Susana, dos adolescentes en un campamento religioso en pleno monte segoviano. Tras una escapada para salir de fiesta, se quedan castigadas al cuidado de la hermana Milagros, una novicia con un corazón enorme, y la madre Bernarda, una monja tan seria como frikifan del Papa. Hasta ahí se trata de un argumento bastante manido a lo largo de los años, pero el giro viene cuando, por las noches, a María se le empieza a aparecer Dios cantándole canciones de Whitney Houston. Reconozco que contado así el argumento es poco convincente, pero es de esas cosas que ganan con el directo… incluso reconozco que la película a mí me dejó un poco fría (pese a ser totalmente fiel a la obra). No sé cómo explicarlo pero hay piezas que están hechas para ser disfrutadas en directo y no funcionan igual en otros formatos.

En nuestro caso pudimos disfrutar de Nerea Rodriguez (ex-OT), Lucía Gil (Disney Channel, Tu Cara Me Suena), Erika Bleda (Hair, Aladín), Mar Abascal (Burundanga) y Richard Collins-Moore (parte del reparto original). Además de 4 músicos en directo, que en estos tiempos de música enlatada para abaratar costes suenan a gloria. Tanto a nivel interpretativo como a nivel vocal estuvieron todas tan bien que me cuesta destacar a nadie por encima de las demás… pero de ser el caso, no puedo dejar de mencionar a Erika Bleda, que se ganó a la platea entera con ese acento malagueño y esa dulzura tan suya… además de su poderío vocal. Y es que no alcanzamos a comprender como Erika no es ya un nombre propio, de esos que escribes en mayusculas, en el teatro musical español porque desde luego talento para ello no le falta.

En conclusión, aún tenéis posibilidad de correr al teatro Olympia de Valencia a coger una de las poquísimas entradas que quedan disponibles para alegraros la tarde, la semana y el mes con esta mezcla tan peculiar que es LA LLAMADA.


Porque ya sabéis, la cultura es necesaria y, sobretodo, SEGURA.

LA OBRA DE ANTOINE.

En estos tiempos convulsos, con una pandemia que condiciona nuestro día a día y medidas que varían entre diferentes autonomías, es de agradecer cualquier compañía que tenga la valentía de sacar una producción en gira. Dicho esto, como el arte no es como las croquetas que te gustan lleven lo que lleven dentro, os he de reconocer que Antoine no me gustó.

El musical firmado y dirigido por Ignasi Vidal (a quien conoceréis por haber interpretado a Javert en la producción española de Les Mis o Bestia en la última producción de La Bella y La Bestia) sigue la fascinante vida de Antoine de Saint-Exupéry, el autor de El Principito. La música la firma el grupo Elefantes, siendo su cantante Shuarma el encargado de dar vida al Principito. El elenco lo cierran Javier Navares como Saint-Exupéry, Beatriz Ros (Consuelo), Alberto Vázquez, Marta Emes, Paula Moncada y Víctor Massán, entre otros. Todos ellos correctos a nivel vocal e interpretativo. Otros puntos a favor cabe destacar la originalidad de la idea, el vestuario y la escenografía.

Os estaréis preguntando entonces cuál fue el problema. Pues bien, por un lado no puedo negar que llegaba al teatro totalmente condicionada por haber visto antes el musical El Petit Príncep, firmado por Àngel Llàcer y Manu Guix, que año tras año revienta las taquillas catalanas (y que nos dejó enamoradas como podéis leer aquí). Mientras que EPP es un musical infantil que pueden disfrutar por igual los adultos, nos dio la impresión que Antoine no acaba de encontrar su hueco ni su público diana.

Por otro lado, aunque el concepto es muy interesante, nos falló quizás la ejecución al realizar los paralelismos entre los acontecimientos de la vida de Saint-Exupéry y las escenas del Principito pecando (en nuestra opinión) de ser demasiado obvios, reforzando los mensajes importantes que debe llevarse el espectador proyectándolos sobre la escenografía, cual presentación de Powerpoint con su diapositiva de conclusiones. Quienes nos sigáis desde hace tiempo ya me habréis leído críticas similares en otras ocasiones y es que esa actitud paternalista de dictarle al espectador cuáles son los mensajes importantes de la obra siempre me ha parecido que menosprecia la capacidad intelectual del espectador para sacar sus propias conclusiones. No obstante, como digo, esto son manías personales de cada uno.

Finalmente, pese a que la música es pegadiza, es un poco repetitiva y sales con la sensación de haber escuchado solamente cuatro canciones que se han repetido a lo largo de dos horas y, sin embargo, instantáneamente olvidables. De nuevo, es la comparación con El Petit Príncep que nos tuvo con las canciones en la cabeza toda la semana la causante de que la música me dejara tirando a fría.

Con todo esto no se trata de un mal musical, es una apuesta valiente que puede ganarse el corazón de otros espectadores (especialmente los fans de la música de Elefantes) pero que nos recuerda que crear un musical original de la nada no es tan fácil como parece y que ir a la estela de otro musical no siempre es sinónimo de éxito.

M.

¿Quién mató a Sherlock Holmes? (y el regreso del Teatre Apolo)

Cuando ya dábamos por perdido el Teatre Apolo, uno de los teatros más emblemáticos de la ciudad de Barcelona y en el que atesoramos maravillosos recuerdos, leímos que este mes de marzo volvía a la vida de la mano de del Grupo Smedia y que, además pretendían programar muuuuchos musicales, y nada nos pudo hacer más ilusión. El Teatro ha reabierto por la puerta grande con el musical ¿Quien mató a Sherlock Holmes? y hemos tenido el placer de disfrutarlo en su primera semana.

Se trata de un musical original de Iván Macías y Félix Amador (creadores de El Médico) que reúne a varios personajes de varias historias de Sherlock Holmes (Watson, Irene Adler, Moriarty…) creando un nuevo misterio que, como siempre, solo alguien con la mente privilegiada de Holmes podría resolver. Sin embargo, este caso se le hará especialmente difícil y le afectará de forma muy personal… ¿Se resolverá el misterio de quién mató a Sherlock Holmes? No os desvelaremos el secreto y tendréis que acercaros al Teatre Apolo para saberlo... (¡están hasta el 1 de mayo!)

El reparto lo componen Daniel Diges, que encarna a un Sherlock Holmes con mucho carisma, aunque algo diferente al que estamos acostumbrados a ver en cine y TV; Enrique R. del Portal (un magnífico Dr. Watson), Teresa Ferrer (la sensual Irene Adler), Enrique Ferrer (un Profesor Moriarty con una voz que hipnotiza), Josean Moreno (El Anfitrión) y Julia Moller (Señora Roberts) y qué os vamos a decir de todos ellos… si son de las mejores voces de nuestro país. Las canciones, en su mayoría líricas pero con toques de Jazz, Tango… les permiten lucirse tal y como se merecen, destacando los dos solos femeninos, que nos pusieron la piel de gallina.

El toque de humor y la música en directo los pone el mayordomo/pianista, quien participa en la acción de una manera muy original…

La escenografía y el vestuario de Marina Calvo, te llevan a ese Londres Victoriano que tanto hemos visto en las series y películas de Sherlock Holmes.

En definitiva, aunque el guión se nos quedó un poco flojo en comparación a las tramas de Holmes a las que estamos acostumbradas (nuestra última referencia es la maravillosa serie protagonizada por Benedict Cumberbatch), esta historia es un homenaje al famoso detective hecho con mucho respeto y, encima, en forma de musical (nuestra debilidad), así que no dudéis en acercaros al Apolo si queréis pasar un buen rato.

El Teatre Apolo nos traerá también próximamente el estreno de Antoine, El Musical (basado en la vida del escritor de El Principito) y se rumorea que FAMA el Musical… así que ¡No podemos pedir más!

Pd: El Teatro cumplió a rajatabla todas las medidas y protocolos de seguridad y en todo momento nos sentimos seguras.

Paola Marín

NO ES UNA ENTREVISTA CUALQUIERA CON ORIOL BURÉS Y LAURA ENRECH

Como sabéis, el pasado domingo estuvimos disfrutando de Un día cualquiera en el Teatro Flumen de València. Lo que no os había contado todavía es que antes de la función varios de sus protagonistas nos dedicaron unos minutos de su tiempo. Os dejo qué nos contaron Oriol Burés (Warren) y Laura Enrech (Deb).

BiS: ¿Cómo describiríais Un Día Cualquiera en vuestras propias palabras?

Oriol Burés: Es un musical que cuenta la historia de 4 personas que viven en NY y que a través de su rutina diaria nos muestran las cosas extraordinarias de lo cotidiano, la belleza de las cosas simples.
Laura Enrech: Sobre cómo, de repente, se entrecruzan historias que pensabas que nunca se juntarían y cómo acciones pequeñas pueden tener repercusiones muy grandes.

BiS: Laura, tú has estado viviendo en NY. ¿Cuánto se acerca este musical a la realidad de lo que es vivir en NY?

LE: Pues la verdad es que bastante. NY es una ciudad en la que, de repente, suceden cosas que no suceden en otros sitios. Es el epicentro de tantísimas historias, se han generado tantas cosas allí que los neoyorquinos tienen una predisposición distinta hacia la vida y las cosas simplemente suceden, esto es muy cierto.

BiS: ¿Cómo es venir de gira en mitad de una pandemia? Porque sois unos valientes…

LE: Bueno, eso la productora, La Coja.

OB: ¡Son unos VALIENTES en mayúsculas y en neón!

LE: Es muy, muy surrealista, la verdad. 

OB: Y a la vez se agradece mucho que tanto la gente del teatro Flumen como La Coja se embarquen en esta aventura. Para todos los actores del sector, cuando vemos productoras valientes asomando la cabeza y que tiran adelante porque apuestan por la cultura… Somos un sector que desde que llegó la pandemia nos estamos reinventando, desde el minuto 1 estamos luchando no tanto para salir de la situación sino para poder estar ahí mientras dure la situación.

LE: Claro, para poder estar ahí y reivindicar que nuestro modo de vida es válido también en pandemia, que creo que nos sentimos anulados a muchos niveles.

OB: Es extraño y maravilloso a la vez. También estamos muy acostumbrados ya, porque sabemos que nuestra situación es incierta y por mucho que tengas un planning sabes que puede variar hasta el último momento, porque son factores que no dependen ni de la productora ni del teatro, están por encima. 

BiS: En las producciones a las que hemos podido asistir desde que se desencadenó la pandemia hemos podido presenciar cómo existe una vibración diferente en la platea, ¿Cómo os llega a vosotros, que además ahora apenas podéis ver media cara del público?

LE: Depende mucho de la sala, de cuan cerca o cuan lejos estés, pero sí que he notado que después de la pandemia la gente que viene al teatro viene muy beligerante y muy reivindicativa, casi como una declaración de intenciones: esto es lo que queremos hacer. Y entonces aplauden y viven las obras de una manera distinta, se respira otra cosa.

OB: Es verdad también que nosotros veníamos de estar en una sala en la que teníamos al público muy, muy cerca y este ha sido nuestro primer contacto con un teatro a la italiana, donde el público está lejos. Inicialmente no sabíamos si el público estaba enganchado con la función o no, porque es una cosa que tú vas regulando como actor, pero al final cuando vimos que sí lo estaban y que estaban viviéndola súper bien. Fue lo que dice Laura: la reivindicación de somos gente que hemos venido al teatro porque queremos ver teatro… se agradece un montón y es súper emotivo. Que la gente se levanta a aplaudir primero porque les ha gustado lo que han visto pero también dándonos las gracias por haber hecho esto y por haber generado teatro en estas épocas. Yo creo que la gente lo necesita también.

BiS: ¿Con qué os sentís más identificados -tanto de vuestros personajes como de cualquier otro personaje del musical?

LE: Deb es muy controladora y es algo con lo que yo me identifico mucho porque yo intento buscar siempre la tranquilidad en sentir que tengo las cosas bajo control. Realmente el proceso que tiene Deb en la obra es rendirse ante la evidencia de que no tiene n.p.i. de qué está haciendo ni qué va a hacer y simplemente obligarse a vivir en presente. Eso es algo con lo que yo me topo una y otra vez en la vida… y con una pandemia por medio incluso más, así que imagínate, es un viaje bastante fuerte para mí.

OB: Pues yo con Warren me identifico mucho con su ilusión y con el dejarse fluir, que sí que tiene unos objetivos en la vida pero tampoco tiene un plan de vida. Él sabe que empezará el día aquí pero no sabe dónde lo va a terminar y creo que eso Oriol lo hace bastante (Laura: ¡pues a mi eso no me sale!). Yo tengo un punto que las cosas espontáneas y la improvisación me gustan bastante, hay muchas veces que me permito ser espontáneo en mi día a día y eso creo que lo comparto mucho con Warren.

BiS: De todo el musical, ¿cuál es la canción que más os llega independientemente de si es vuestra o la canta otro compañero?

OB: No es porque sea de Laura y mía, pero a mi el encuentro en el tejado me llega mucho. Podría decirte que hay 3 canciones que me mueven del musical: la jaula de edificios, estoy aquí y el dueto del tejado.

LE: El dueto del tejado. La primera vez que realmente me puse a escuchar el musical, ya sabiendo que iba a hacerlo y estaba en modo estudio, cuando llegué a la parte del dueto en el tejado tuve que parar porque me emocionó muchísimo. No te puedo decir de otro personaje porque tengo la suerte de que mi fragmento favorito del musical lo cantamos nosotros.

BiS: Por último, ¿cuál es el mensaje que se lleva la gente a casa de este musical?

OB: Yo creo que una cosa buena que tiene este musical es que cada uno saca su lectura.

LE: No tiene una moraleja ni tiene una pretensión de que todo el mundo salga pensando “x”. Lo guay es que como son dos historias muy distintas y personajes hiperdistintos entre sí, creo que cada uno va a coger aquello para lo que esté preparado o lo que necesite recoger en ese momento. Yo a lo mejor veo esta obra ahora y recojo una cosa, pero la veo dentro de unos años y resuena otra.

OB: Lo que recoges son cachitos de lo que ves, te puedes quedar con un fragmento de una historia y otro de la otra y es tu conclusión del espectáculo. Depende mucho del viaje que hagas tú como espectador y de tu momento vital.

Con esto sólo me queda recordaros que podréis ver Un Día Cualquiera únicamente el sábado 13 y domingo 14 en el Teatro Flumen de València. Luego no digáis que no os he advertido.  

CAPERUCITA ROJA, MÁS MUSICAL QUE NUNCA

Aunque no solemos visitar mucho el género infantil, ocasionalmente nos encontramos algún musical que llama lo suficiente nuestra atención como para invitarnos a redescubrirlo. Este fue el caso de Caperucita Roja, El Musical, que pudimos disfrutar el pasado domingo y aún tenéis oportunidad de ver el próximo fin de semana en el Teatro Flumen de Valencia. Como ya digo que no soy una experta en el género, decidí llevarme a mi sobrina de 9 años para complementar mi visión.

Cuando pensamos en Caperucita Roja todos damos por hecho que conocemos el cuento a la perfección pero… ¿es así? El origen de Caperucita lo encontramos en la cultura popular europea del siglo XVII, siendo las versiones de los hermanos Grimm y Charles Perrault las más conocidas y quienes ayudaron a convertirlo en el clásico que es hoy en día. Precisamente, con este detalle juega el musical, rompiendo constantemente la cuarta pared para interpelar al espectador y hacerle ver que no existe una versión universal de esta historia ya que incluso los personajes podrían tener su propia versión de los hechos si les dejáramos contárnosla.

El espectáculo es una producción original de La Coja Producciones firmada por Sara Pérez y Felipe Forastiere y está protagonizado por Alice Pertuz (Caperucita), Óscar Bustos (Lobo) y Natan Segado (Todos Los Demás). En cuanto a los actores hacen un gran trabajo coral, pero no puedo evitar destacar a Segado, divertidísimo en los papeles de madre de Caperucita y de Cazador (entre murciano y almeriense).

Desde el punto de vista de mi sobrina, no paró de reírse, le encantaron todas las canciones y especialmente el personaje de la gallina Apolonia y de las mellizas del pueblo. El acertijo del granjero con lobo, la cabra y la col se lo tuve que explicar con calma en el coche pero aún suena la cancioncilla en mi cabeza dos días después. Tampoco tuvo problemas en comprender la dualidad con la que acaba el musical, aunque se le escaparan las referencias a los Grimm o a Perrault (probablemente más destinadas a los padres).

Para los más amantes de los musicales, se puede intuir en la música influencias que recuerdan a otro musical que también habla de Caperucita: Into The Woods, firmado por Steven Sondheim y cuya adaptación cinematográfica más reciente llegó en 2014 con actrices de la talla de Meryl Streep o Emily Blunt.

Caperucita Roja es de esos musicales infantiles que también pueden disfrutar los padres (o las tías molonas). La única matización que me gustaría hacer es una recomendación: no os dejéis llevar por el título pensando que es un espectáculo para preescolares, ya que la función es ágil y trata temas complejos (incluido un final abierto), de forma que quizás quienes más lo puedan disfrutar sean los niños y niñas en torno a los 7-10 años. Un plan cultural para toda la familia que todavía podréis disfrutar los próximos 13 y 14 de marzo en el Teatro Flumen de Valencia.

Porque la cultura no tiene por qué ser aburrida y, sobretodo, porque la cultura es SEGURA.

Todas las fotos son de Laura Enrech, cortesía de La Coja Producciones

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