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Bway in Spain

CRUZ DE NAVAJAS EN LA CÚPULA DE LAS ARENAS

El pasado martes nos fuimos de estreno por partida doble. El espectáculo Cruz de Navajas ha aterrizado en Barcelona y el nuevo y espectacular espacio de la cúpula de las Arenas, convertido en teatro, se ha inaugurado. Se habla mucho de la increible temporada teatral de Madrid, pero Barcelona también tiene una oferta de espectáculos y musicales considerable que hay que aprovechar. A los teatros clásicos de la ciudad (muchos de ellos con musicales en cartel) se une este nuevo (y gran) espacio para las artes escénicas que esperamos que se llene durante mucho tiempo y nos traiga grandes espectáculos.

Inaugurar esta cúpula con Cruz de Navajas es todo un acierto. Este concierto escenificado es un tributo a Mecano y hará las delicias de todos los fans del emblemático grupo de música pop de la movida madrileña. No faltan los grandes éxitos de la banda e incluso hay alguna sorpresilla más (solo os diremos que el la gente se levantó de sus butacas para darlo todo en varias ocasiones). El espectáculo invita al público a bailar, cantar y emocionarse sin límites durante toda la función. Aunque no es un musical y carece de hilo conductor, Cruz de Navajas tiene que vivirse y es toda una experiencia.

Voces espectaculares (destacando a Laura Alcoba y Mikel Herzog, cuyos numerazos nos quitaron el hipo), artistas invitados (Joan Liaño y Scorpio del Talent Show Eufòria), bailarines y coreografías sorprendentes, música en directo, proyecciones visual y técnicamente espectaculares y hasta acrobacias… Cruz de Navajas tiene de todo y no hay ni un segundo de tregua o aburrimiento.

Hay números para todos los gustos. A nosotras nos encantaron «Hijo de la Luna» o «Aire«, de una sensibilidad exquisita, la elegante «No hay marcha en Nueva York» y los medleys del musical «Hoy no me puedo levantar«, que son nuestra debilidad. No faltaron himnos como «Mujer contra Mujer«, «La fuerza del destino» o «Un año más«, pero también tuvieron su espacio canciones de Mecano «menos conocidas» como «Heroes de la Antártida» o «El Blues del Esclavo«.

El elenco lo completan Lieta Molinet, Mireia Orrit, Lucía Bentabol, Tania Simón, Aser León y Sofía Rangone (os reiteramos que todas las voces son realmente impresionantes) y el cuerpo de baile lo componen Sergio Melantuche, Sara Garijo, Carlos Vela, Cristina Burgos, Ender Bonilla, Cristian Giraldo, Alba Rubira y Vicky Gómez (como swing). El espectáculo cuenta con nueve músicos en directo (dirigidos por Dani HDZ) y tenemos que reconocer que el solo de saxo nos puso le piel de gallina…

Gonzalo Pérez Pastor, productor y director del espectáculo, ha puesto toda la carne en el asador para crear este SHOW con mayúsculas. Si te gusta Mecano, ¡no puedes perdértelo!

Paola Marín

TODOS SOMOS UN POCO REBELDES EN MATILDA, EL MUSICAL

Cuando hablamos de esos musicales que se ganan un huequito en nuestros corazones y en nuestras playlists, aquellos que por mucho que pase el tiempo no podemos dejar de escuchar, de tararear o de cantar todas las voces de la canción, en seguida nos vienen a la mente grandes nombres como Les Misérables. Pero, en ocasiones, llega ese musical que nos sorprende, que nos enamora y que aún no hemos salido del teatro y ya estamos deseando repetir. Matilda fue uno de esos musicales para mi. Cuando lo vi por primera vez en el Cambridge Theatre de Londres, allá por 2015, ya iba sobre aviso, tenía unas críticas espectaculares y ya se había trasladado también a Broadway, así que no fue ninguna sorpresa, conocía las canciones de Tim Minchin y estaba totalmente predispuesta a dejarme conquistar.

Por todo esto, quienes me conocéis imaginaréis la aprensión con la que entraba al Nuevo Teatro Alcalá de Madrid hace unas semanas. Matilda, por fin en España después de años de rumores y de preparación, de la mano de SOM Produce, traducido por primera vez al castellano. Emoción y terror a partes iguales. Y es que Matilda probablemente sea de los musicales más complicados de traer a nuestros escenarios. Por un lado, necesitas una caterva de niños que canten, bailen y actúen, no de fondo sino con solvencia como para llevar el hilo de un musical (¡¡esta producción tiene nada menos que 58 chiquillos!!). Por el otro, quien haya escuchado el álbum se habrá dado cuenta de la maestría de las letras de Tim Minchin, llenas de juegos de palabras y tesoros escondidos… sencillito de adaptar a un nuevo idioma…

Pues bien, Matilda aprobó con nota mi muy exigente examen. La adaptación de las canciones por Alejandro y David Serrano superó mis expectativas y sólo acabé echando de menos aquel abecedario escondido de The School Song (que reconozco es prácticamente intraducible literalmente). En cuanto a los niños, parece que lleven toda la vida sobre las tablas, se nota calidad de su formación.

No voy a entrar en detalle en la historia, ya que es de sobra conocida, basada en el clásico de Roald Dahl y llevado al cine en 1996, cuenta la historia de Matilda Wormwood una niña excepcional que desarrolla poderes telequinéticos que le ayudan a lidiar con su «especial» familia y la malvada directora de su colegio.

Si bien es cierto que con canciones tan pegadizas, una historia tan dulce y una escenografía tan lograda (firmada por Ricardo Sánchez-cuerda) tenían gran parte ganado, acaba de redondear el espectáculo un elenco soberbio. Absolutamente todos los niños están brillantes, incluida nuestra Matilda, que llevó la función con una solvencia que ya querrían muchos adultos. Pero no voy a nombrar específicamente a ninguno de ellos ya que estoy convencida de que todos los diferentes elencos infantiles tienen la misma calidad. En cuanto a los adultos sí merecen mención especial Allende Blanco como la dulcísima Miss Honey y Mary Capel como la exuberante Mrs. Wormwood. No obstante, nuestro corazón se lo llevó Oriol Burés desde su primer segundo en escena como la malvadísima Trunchbull. No sólo es un actorazo de una calidad vocal sobresaliente, sino que se nota cuánto disfruta su papel de diva malvada (porque hay que reconocer que la señorita Trunchbull es toda una diva a su manera) y con cada «¡gusanos!» nos conquistaba un poquito más hasta convertir al público en los fans nº1 de la campeona de lanzamiento de martillo de 1969 ;).

Matilda es un musical para toda la familia, lo disfrutarán los niños que conozcan por primera vez la historia y los no tan niños que redescubran de nuevo una de las películas más icónicas de nuestra infancia. Un must en el Nuevo Teatro Alcalá de Madrid, que bien merece una excursión a la capital.

Porque, de vez en cuando todos necesitamos que nos recuerden que «cada día empieza con el tic del reloj, todas las fugas empiezan con el click del cerrojo. Si estás atascado en tu historia y quieres escapar, no debes llorar, no debes gritar. Porque incluso si eres pequeño puedes hacer cosas grandes. Si te quedas plantado y dejas que se te suban a la chepa, no cambiarás nada«*.

M.

*Every day starts with the tick of a clock.
All escapes start with the click of a lock.
If you’re stuck in your story and want to get out,
You don’t have to cry; you don’t have to shout.

‘Cause even if you’re little, you can do a lot, you
Mustn’t let a little thing like ‘little’ stop you.
If you sit around and let them get on top, you
Won’t change a thing.

– Naughty (Matilda, The Musical)

VIAJA A FANTASIA DE LA MANO DE LA HISTORIA INTERMINABLE, EL MUSICAL.

El reino de Fantasia está en peligro, la nada está haciendo desaparecer a sus personajes y solo Atreyu, el joven enviado por la Emperatriz Infantil podrá hallar la solución… os suena, ¿verdad?

El famoso libro de Michael Ende, publicado por primera vez en alemán en 1979 y desde entonces traducido a más de 36 idiomas y adaptado posteriormente al cine (Wolfgang Petersen, 1984), se ha trasladado a los escenarios de la mano de BeOn Entertainment.

Como os adelantaba al principio de la entrada, el musical nos cuenta la historia de Bastian, un niño que, huyendo de unos matones del cole, se encuentra un libro que cuenta como está desapareciendo el reino de Fantasia y un joven llamado Atreyu debe encontrar la solución. No obstante, todo se complica cuando Bastian descubre que él puede tener un papel muy importante en esa salvación.

Con música de Iván Macías, libreto de Félix Amador y dirección de Federico Barrios, este musical nos trae un espectáculo de primerísima calidad tanto técnica como artística que no desentonaría en un escenario londinense o en el mismísimo Broadway. Nombres de sobra conocidos de los escenarios españoles como Josean Moreno (Fúyur), Álex Forriols (Gmork) o Teresa Ferrer (Xayide) están impecables una vez más, pero debemos destacar a nuestro Atreyu de la noche, Pablo Castiñeira, que en su juventud supo llevar la función con unas tablas que ya les gustarían a muchos.

No obstante, el punto fuerte del espectáculo (y que nos dejó boquiabiertas en más de una ocasión) es la animatrónica. Con la firma de Fito Dellidarla y Alejandra Varela (Kreat FX), personajes como Fúyur, el Comerrocas o la Vetusta Morla cobran vida de la forma más creíble posible. Otro de los personajes más impresionantes es el caballo Artax, que te hace mirar dos veces para asegurarte que no es un caballo real cuando sale a escena y se acerca mucho al nivel de maestría que pudimos disfrutar cuando vimos War Horse en UK.

El punto más flojo del musical lo encontramos en la narración en sí, que ocasionalmente te lleva a preguntarte quién está en escena, cómo se ha llegado allí o por qué está sucediendo qué cosa si no eres muy fan de la historia o tienes reciente la película o el libro. Un sentimiento que queda reflejado a la perfección cuando Bastian le cuenta a su padre: «y cantamos la canción favorita de mamá… en inglés«. Porque efectivamente, ese momento en el que se canta «The Neverending Story», la canción compuesta para la película de 1984, en inglés tiene poco sentido en un musical repleto de canciones originales en español.

Con todo, La Historia Interminable, el musical, es un nuevo #MUST de la temporada teatral madrileña que no os podéis perder en el Teatro Calderón de Madrid.

M.

Golfus de Roma ya está en Barcelona

Después de una exitosa temporada en Madrid, estábamos deseosos de tener este musical en Barcelona y este miércoles, por fin, pudimos disfrutar del estreno oficial de esta joya en el Teatre Condal.

Se podría decir que Golfus de Roma (cuyo título original es ‘A funny thing happened on the way to the Forum‘) es ya un clásico de la comedia musical. Con canciones de Stephen Sondheim y libreto de Burt Shevelove y Larry Gelbart, su estreno en Broadway en 1962 fue una revolución (adaptándose incluso al cine en 1966) y desde entonces se han hecho reposiciones por todo el mundo. Aquí no lo habíamos vuelto a ver desde la versión dirigida por Mario Gas en 1993 y Daniel Anglés se ha encargado de devolverle la vida de una forma distinta y renovada, asegurando las risas de siempre.

Golfus de Roma no pretende ser más que puro divertimento. Quiere hacer feliz al público y lo consigue. Con el elenco más versátil y dinámico que hemos visto en mucho tiempo (algunos cantan, actúan, bailan, hacen acrobacias, hacen de pallasos e incluso son miembros de la banda tocando instrumentos…) consiguen meterse al público en el bolsillo e integrarlo en un mundo de pura diversión. Incluso los técnicos del teatro parecían entregados a la causa…

Pese a transcurrir en la antigua Roma, esta versión está llena de guiños de rabiosa actualidad y goza de una escenografía y vestuario (de Montse Amenós) llenos de color y originalidad. Y qué vamos a decir de la música del Maestro Sondheim… Escucharla en directo (con dirección musical de Xavier Mestres) es un placer, sobre todo cuando los músicos muestran un compromiso tan fuerte con la obra, siendo algunos de ellos elenco de baile (las coreografías son de Oscar Reyes) e incluso protagonistas. Al salir del teatro oímos a varias personas, tararear o silbar el «Comedy Tonight» de camino al metro, prueba del poder que tienen los musicales de hacer feliz al público.

La mencionada versatilidad de los actores, músicos y bailarines hace que el musical tenga un elenco de lujo de nada más y nada menos que 24 artistas polifacéticos, capitaneados por Jordi Bosch como Pseudolus, el esclavo que ansía su libertad y narrador de la historia. Interpretando a los personajes principales, le acompañan grandes nombres del panorama teatral como Roger Julià, Mercè Martínez, Eloi Gómez, Frank Capdet, Meritxell Duró, Ana San Martín o Víctor Arbelo, algunos de ellos demostrando una vis cómica que no conocíamos y que nos ha encantado. Hace falta tener mucho sentido del humor y poco sentido del ridículo para dar vida a algunas de las situaciones tan absurdas como desternillantes que suceden en este musical y cada uno de ellos se entrega al máximo al personaje.

No podemos dejar de mencionar la adaptación al catalán, que nos pareció acertadísima, y corre a cargo del ya consolidado tandem formado por Marc Gómez y el propio Daniel Anglés.

Este Golfus de Roma es una fiesta en la que las carcajadas y la buena música (y hasta un poco de magia) están aseguradas. ¿Te lo vas a perder?

Paola Marín

El Médico llega a Valencia

Llega a valencia un viento de oriente cargado de buena música y grandes interpretaciones. Y es que, desde el 21 de septiembre, se puede disfrutar en el Teatro Olympia de Valencia de El Médico, el musical basado en la célebre novela de Noah Gordon

El Médico se reinventa y vuelve a los escenarios esta vez de la mano de Beon.Entertainment. Una nueva producción con la misma esencia, pero con nuevas caras y aires diferentes. Repite la música de Iván Macias, el texto de Félix Amador y el vestuario de Lorenzo Caprile. Ignasi Vidal toma las riendas como director artístico. Esta vez, el elenco está encabezado por Guido Balzaretti, Cristina Picos, Sergi Albert y Paco Arrojo.

Rob, un chico huérfano inglés se convierte en aprendiz de Barber, un barbero-cirujano que ayuda a la gente a la par que le saca el dinero. Rob aprenderá el oficio hasta que un día ve a un médico judío que opera algo que para él era imposible. Será entonces cuando decide cruzar medio mundo para ir a aprender medicina a la ciudad de Isfahán. Emprenderá un camino en el cual conocerá el amor y luchará por hacerse un hueco en la ciudad persa a pesar del conflicto de religiones y costumbres.

La historia tiene de todo. No deja de ser una historia de superación y un poco de amor, pero la narración es diferente, incluso a veces un poco cruda. Hay belleza, pero no es un cuento de hadas. Se sitúa en época medieval, donde la muerte y el conflicto entre cristianos, judíos y árabes eran muy reales. Es una obra que mezcla estos momentos dramáticos e históricos con comedia y humor, formando un cóctel perfecto, de los que nos gustan en Bway in Spain.

Además, se acompaña de una música maravillosa. Las canciones son pegadizas y necesarias. Ya sabemos que muchas veces se peca de poner canciones “para hacer bonito”. Pero no es el caso. Cada canción te narra una parte de la historia y te hace entender a cada uno de los personajes (que no son pocos la verdad). También cabe destacar que las canciones a muchas voces me pierden, y este es un musical con ese tipo de canciones. De las que te erizan la piel.

Después tenemos un elenco completamente nuevo y totalmente acertado. Una mezcla de caras conocidas y desconocidas que transmiten una pasión brutal del musical y del teatro. Así que, aunque voy a hablar solo de los protagonistas, os puedo hacer un pequeño spoiler y mandar mi enhorabuena a todo el elenco. A los veinte actores y actrices. Bueno, y ya que estamos también al resto de la compañía, pues para hacer posible este musical viajan más de cincuenta profesionales.

He de confesar que tenía dudas sobre el protagonista. Las comparaciones no son buenas, lo sé, pero el personaje de Rob había sido interpretado anteriormente (prepandemia) por Daniel Diges y Gerónimo Rauch, dos de nuestros favoritos de la casa. Guido Balzaretti tenía una gran responsabilidad, ¿y sabéis qué? Superó todas mis expectativas. El joven e inocente Marius (Los Miserables) no está por ningún lado. Hace una interpretación bestial y desde aquí queremos darle la enhorabuena. Guido, eres como el vino, mejoras con los años.

Por otro lado, la interpretación y la voz de Cristina Picos como Mary, una joven escocesa que, durante el viaje de negocios de su padre a Persia, conoce a Rob y se enamora de él (¿y quién no?), también es magistral. Sergi Albert, que interpreta a Barber, demuestra su gran talento musical y nos regala un Barber canalla pero que en el fondo tiene su corazoncito. Por último, Paco Arrojo también nos sorprende para bien. Su personaje, Sha, es digamos el malo de la película, más o menos, porque es un hombre cegado por el poder pero que a través de las canciones llegas a entender, incluso a empatizar con él. Y eso Paco Arrojo lo consigue con creces.

También es muy necesario hablar del vestuario, el cual, tuvimos la suerte de verlo de cerca, pues nos abrieron las puertas de los camerinos para enseñarnos con detenimiento los cientos de trajes que utilizan los personajes. Está realizado con telas de infarto, y cuidado con un esmero y cariño especial. Nos explicaron que se lava con una máquina especial de ozono, incluso, algunas piezas, las envían a especialistas, como la gran capa de guerra que colocan al Sha. Además, es un vestuario que refuerza la historia. La obra transcurre entre Inglaterra y Persia, y solo con la ropa ya se puede entender quienes son los personajes, incluso a qué religión pertenecen. Y eso sin duda es de agradecer.

A mi, personalmente, me encantan los detalles, que todo me haga entrar en la historia. Y es aquí donde, quizá, salí más descontenta. Pero para que no me malinterpretéis, os pongo en situación. Lo he dejado entrever antes, y es que yo ya conocía el montaje anterior, el que estuvo en Madrid. Esta nueva producción no le tiene nada que envidiar, excepto, a mi parecer, en cuanto a la escenografía. ¿Y qué pasa con la escenografía? Que no tiene nada que ver. En Madrid había grandes estructuras, había dunas, había un palacio… (y hasta aquí puedo leer). En este montaje hay escenografía, pero menos, reforzadas con pantallas.

Pudimos hablar un poco al respecto con Ignasi Vidal, el director, y nos comentó que a él le suelen gustar las producciones cuanto más sencillas en la escenografía mejor. Y es que tiene razón que muchas veces algunos objetos no son “necesarios” pues con la interpretación de los actores ya entras en el juego. Es la magia del teatro.

Pero quizá el problema resida en que este musical fue ideado en su momento como un musical de gran formato, con su gran historia, su gran música, su gran elenco, su gran vestuario y su gran escenografía. Sin embargo, en el Teatro Olympia, ese musical de gran formato se queda un poco pequeño, con los veinte actores un poco apretados y sin la majestuosidad de la anterior escenografía.

Aunque vuelvo a lo que he dicho antes, las comparaciones son odiosas, pero es que necesitaba decirlo. Para aquellos que no lo llegaron a ver en Madrid, la nueva propuesta funciona perfectamente. Y ojo, que quiero dejar claro que no seré yo quien desprecie el esfuerzo de esta nueva producción. Porque, además, mi yo ilustradora, apreció los paisajes que mostraban las pantallas, y mi yo utillera y técnica, la complejidad de los diferentes escenarios que se sucedían y complementaban, consiguiendo siempre una profundidad y un mensaje claro de dónde se encontraban los personajes.

En resumen, El Médico es sin duda uno de esos musicales que vale la pena disfrutar en vivo al menos una vez en la vida. Un imprescindible que estará en Valencia hasta el día 9 de octubre. Quedan muy pocas entradas, así que date prisa si quieres disfrutarlo en tierras valencianas.

L. Juanes

Catalunya Aixeca el Teló: 30 años de Teatro Musical Catalán

Hoy nos hemos despertado con resaca emocional. Ayer tuvimos el inmenso placer de asistir a la Gala anual para celebrar el inicio de la temporada teatral catalana en El Liceu y os aseguramos que no la habíamos disfrutado tanto en años. Sabíamos que el Teatro Musical tendría presencia, pero no esperábamos que fuese LA noche del teatro musical catalán.

Por primera vez, y para celebrar a lo grande los 30 años de la ADETCA (Asociación de Empresas de Teatro de Cataluña), la Gala, dirigida por Joan Maria Segura, fue una sucesión de números de distintos musicales que han llenado los teatros de Barcelona, desde los más grandes y emblemáticos, como Mar i Cel, hasta los éxitos de los últimos años, como El Petit Príncep. Vamos, que si nos hubiesen preguntado como queríamos que fuese la Gala, nuestra respuesta hubiese sido muy parecida a lo que vivimos ayer.

Sin un presentador como tal, el hilo conductor fue la historia de la propia ADETCA, personificada a través de tres actrices de distintas generaciones: Mercè Comes, Júlia Bonjonch (que supo encargarse del número reivindicativo dirigido a los políticos que toca hacer cada año con mucho arte y glamour) y Martina Garcia (protagonista del musical infantil ‘Bye Bye Monstre’). Se homenajeó a compañías teatrales catalanas emblemáticas como Dagoll Dagom o la Cubana y no faltaron las actuaciones de grandes figuras de nuestro teatro musical al son de una orquesta de 60 músicos y acompañados del coro del ESMUC. No faltó casi nadie y los que no pudieron estar (como el dúo Ángel Llàcer-Manu Guix) no se quedaron sin mención.

En una Gala que se convirtió en un concierto en toda regla, nos regalaron actuaciones de: Sweeney Todd; Cabaret; Sugar; Flor de Nit; T’estimo, ets perfecte, ja et canviaré; La Jaula de las Locas…, algunas incluso con los ‘casts’ originales, y también pudimos disfrutar de elencos de musicales de la última temporada, como Golfus de Roma (que estrenan en Barcelona en breve) o Fama, con sus vibrantes bailarines. El final apoteósico con el maestro Guinovart al piano y las tres generaciones de Mar i Cel entonando «L’Himne dels Pirates» (y todo el público, nosotras incluidas, acompañándolos) es algo que no olvidaremos fácilmente.

Algunos dirán que se habló o se reivindicó poco en la Gala, otros que sólo se promocionó el Teatro Musical y que se dejaron de lado las demás disciplinas (los musicales gustan, ¡aceptadlo ya!), otros que faltaron gags cómicos… Nosotras, haciendo alarde de nuestra subjetividad, diremos que es nuestra Gala favorita hasta la fecha y que no todas las noches se ven talentos como Marta Ribera, Daniel Anglès, Diana Roig, Xavi Duch, Sylvia Parejo, Rubén Yusté, Elena Gadel, Carlos Gramaje, Àngels Gonyalons, Mario Gas, Vicky Peña, Oriol Buri, Joan Vázquez o la compañía de bailarines de Coco Comín en un mismo escenario (y nada más y nada menos que el del Liceu) interpretando algunos de los mejores temas de la historia del teatro musical catalán.

Gracias, ADETCA, por una noche para el recuerdo. ¡Por muchas más Galas dedicadas al Teatro Musical!

Pd: Os dejamos el link por si queréis disfrutar de la Gala, que se emitió por TV3: https://www.ccma.cat/tv3/catalunya-aixeca-el-telo/

Paola Marín

¡CHAKAPUM! Un musical rumbero

El jueves pasado se estrenó el nuevo musical de El Terrat en el Teatre Tívoli y no podíamos perdérnoslo. Teníamos mucha curiosidad sobre qué se escondía detrás de ese título tan curioso y no leímos mucho para dejarnos sorprender… ¡y qué grata sorpresa!

¡Chakapum! cuenta la historia real de Litus Ruiz, actor, músico y cantante que tras muchos años de dedicarse a la música (con los contratiempos que ello conlleva) fue contratado como cantante para la banda del programa de televisión de Andreu Buenafuente: Late Motiv.

Litus está algo perdido y a veces se pregunta por qué eligió una profesión tan difícil, con tantos vaivenes, por lo que a través de un recuerdo de su infancia, vuelve a sus raíces y emprende un viaje a través de la historia de la música y de sus ritmos que le llevara desde Tossa de Mar hasta la mismísima Cuba, para volver a conectar con ese «chakapum» de la rumba catalana que le cautivó cuando era solo un niño.

Con una puesta en escena muy dinámica, bajo la dirección musical de Pablo Novoa (y una banda en directo de ensueño) y con apariciones de Rumba 3, los Gypsy Kings, Gato Perez, Peret y hasta los Beatles, el espectador acompaña a Litus en esta clase magistral sobre música y sobre el nacimiento de la rumba catalana en Barcelona llena de humor y diversión.

Xènia Reguant se ocupa de la Dirección y el guión es de Joan Grau (El Terrat). A Litus le acompañan seis artistas que encima cantan y bailan (mención especial para las coreografías de Bea Vergés) como los ángeles: Mariona Castillo, Toni Viñals, Marta Tomasa, Ricard Boyle, Encarni Sánchez y Miguel Ángel Sánchez.

Tenemos que reconocer que al principio nos costó un poco entrar en la manera de contar la historia y en su orden (o desorden), pero, en algún momento, algo hizo ‘click’ y nos fuimos enamorando de Litus, su voz y su carisma, a medida que avanzaba la función, hasta el punto de terminar teniendo ganas de compararnos todos sus discos e ir a todos sus conciertos.

El estreno venía con sorpresa y al final salieron al escenario a cantar y tocar en directo los míticos Rumba 3, de quienes Litus fue guitarrista durante un tiempo. Pusieron a la platea en pie al ritmo de su «No sé» (si, la de «no sé que tienen tus ojitos que me vuelven loco...»), demostrando que el espíritu de la rumba catalana está más vivo que nunca y que el público tiene muchas ganas de pasarlo bien y de que le contagien la «Alegría de Vivir». La gente tenía tantas ganas de más, que la fiesta continuó un buen rato en el Hall del teatro.

Este original espectáculo no dejará indiferente a nadie. Si queréis verlo en Barcelona, tendréis que correr un poquito, porque solo están en el Tívoli hasta el 31 de julio. Después, estarán en Madrid desde el 11 de agosto al 4 de septiembre.

Paola Marín

A Sondheim Night Music

Qué mejor que pasar una de estas calurosas noches de verano en la montaña de Montjuic, al aire libre y en un entorno de ensueño: el Teatre Grec de Barcelona. Como cada verano, el Festival Grec nos trae una oferta de espectáculos variadísima, en la que no podía faltar su apuesta por el teatro musical. Este curso nuestra comunidad ha estado de luto por el fallecimiento, el pasado mes de octubre, del padre del teatro musical moderno, Stephen Sondheim. Por ello, en una temporada en que no han faltado los títulos del autor en los escenarios de nuestro país (Company, Golfus de Roma…), era necesario un tributo a este gran compositor y el Teatre Grec ha sido el lugar ideal para homenajear al maestro como se merece.

Podríamos estar horas y horas hablando sobre Stephen Sondheim… su sello a la hora de componer es inconfundible (pese los numerosos y distintos musicales que compuso) y su personalidad y su influencia en otros compositores (Jonathan Larsson o Lin Manuel Miranda han llegado a afirmar que de no ser por él no se hubiesen dedicado a componer) provocaron un giro de 360º en el mundo del teatro musical. Tras aprender durante años de la mano de grandes maestros como Rodgers & Hammerstein, a los 27 años ya se encargó de poner letra a las canciones de West Side Story, nada más y nada menos. Sin embargo, pese a escribir las letras de otros grandes musicales, como Gypsy, no se encasilló como letrista y en 1962 compuso su primer musical, Golfus de Roma, con el que ganó su primer premio Tony. En los años 70 nacieron varios de sus grandes musicales: Company, Follies, A Little Night Music, Sweeney Todd... Algo más tarde llegaron Sunday in the Park with George, Into the Woods, Assassins… Con una carrera tan prolífera y con títulos llevados incluso al cine, no es de extrañar que algunas de sus canciones sean consideradas clásicos o incluso himnos para los amantes del teatro musical.

En definitiva, no era tarea fácil hacer una buena selección de canciones que combinara los grandes clásicos del autor que no pueden faltar con aquellas pequeñas joyas menos conocidas que invitaran al público a conocer un poco más el repertorio del artista, pero lo consiguieron. Pudimos disfrutar de temas como Not While I’m Around, Being Alive y Losing My Mind (nuestras favoritas), de la archiconocida Send in the Clowns, de un final apoteósico con Sunday (no podía ser de otra manera) y de sorpresas como If Mama was Married, Putting it Together, Take me to the World o Epiphany de Sweeney Todd. Nos hubiese gustado escuchar más versiones originales y menos traducciones (aunque somos conscientes del trabajazo invertido en las traducciones, ya sabéis que somos un poco puristas con este tema y, al fin y al cabo, también se estaba homenajeando a uno de los mejores letristas de la historia), pero las interpretaciones fueron impecables.

Junto a la orquesta Pops Symphony, de 40 músicos, dirigida por Xavier Torras, fueron ocho los cantantes que nos deleitaron con sus voces como solistas y a coro: Dulcinea Juárez, Lydia Fairén, Roser Batalla, Xènia Garcia, Frank Capdet, Jan Forrellat, Pitu Manubens (¡por favor, que alguien monte una nueva producción de Sweeney Todd con él de protagonista, ya!) y Toni Viñals, todos ellos con amplia experiencia en teatro musical y en espectáculos de Sondheim, tuvieron momentazos para lucirse a nivel vocal e interpretativamente y nos emocionaron al unir sus voces con temas como Side by Side by Side o el Tonight Quintet de West Side Story.

En fin, un concierto como esos de Broadway que solemos ver en bucle en Youtube, pero que esta vez pudimos disfrutar aquí y en directo. Un homenaje hecho con un gusto exquisito, que reflejó un profundo respeto por la obra de Sondheim y un regalo inolvidable para el público que, como nosotras, le admira profundamente. Qué suerte la nuestra.

Paola Marín

Conociendo a Ricky Merino, Sam en GHOST.

El musical GHOST se despide hoy de Valencia tras cosechar un mes de éxitos y ya calientan motores para retomar la gira. No obstante, nosotras tenemos una sorpresa más, y es que hace unos días pudimos pararnos a charlar con el cantante y actor Ricky Merino, que interpreta el papel de Sam. Muchos seguiríais sus comienzos en Operación Triunfo, pero… ¿sabéis realmente quién es Ricky Merino?

BIS: Empezando por los comienzos… ¿cuándo decidiste ser actor?

RM: Decidí que lo tenía claro al acabar la ESO. Yo en 4° de ESO tuve una asignatura de arte dramático y en las notas de final de evaluación la profesora puso que tenía mucha sensibilidad para las artes escénicas, y que ella recomendaba que estudiara teatro artístico, y me acuerdo de eso me gustó y me animó. Le comenté a mi padre de estudiar arte dramático, lo cual él se negó, y me licencié en comunicación audiovisual. Fue más tarde que estudié yo formación privada junto a mi carrera. Pero en ese momento, me acuerdo que lo tuve como muy claro.

BiS: Ya vimos cómo interpretaste la canción One Song Glory, del musical Rent durante tu paso por la Academia. ¿Qué le aporta a Ricky Merino el teatro musical?

RM: Realmente a mi me ha aportado todo. Mi mayor formación fue a raíz de RENT que fue el primer proyecto de teatro musical en el que me metí. A raíz de RENT conocí a todo mi entorno de amigos que me ha dado el teatro musical y luego aparte mi formación más especializada. Porque a partir de ahí fue cuando empecé a Mallorca a tomar conciencia de la necesidad de formarme, y empecé a tomar muchas clases con muchos profesionales de musical. Y me ha aportado mucha satisfacción personal. Luego he hecho muchas cosas en mi vida, he tenido la suerte de trabajar en la televisión, con mi proyecto discográfico, pero en el teatro musical es donde más satisfecho me he sentido. Entonces te diría que es donde más valorado me siento.

BiS: Has participado en otros musicales de diferentes formatos, ¿qué tiene Ghost que no tiene los otros que has hecho hasta la fecha?

RM: Bueno, Ghost realmente es mi primer musical de gran formato en la Gran Vía de Madrid. Entonces ha supuesto el cumplir un sueño. Yo hacía teatro musical y trabajaba solo en provincias, que no es por desmerecer el teatro en provincias, hay muy buen teatro aquí. Hacía muchos castings de Madrid, muchos, muchos, muchos y soñaba con estar en algún momento en Gran Vía, en un gran formato. Todavía a día de hoy me cuesta creerlo, que mi cara estaba ahí en una fachada de la Gran Vía… yo recuerdo que pasaba hace años por ahí y miraba los carteles de Mamma Mia, Los Miserables… verme ahí ha sido un sueño. 

BiS: ¿Habías visto ya el musical antes de participar en el proyecto?

RM: El formato de Madrid no. Me gustaba el musical, es uno de mis musicales favoritos, porque había escuchado mucho el musical del West End. 

BiS: ¿Llegaste a verlo en Londres?

RM: La vi pirata en Youtube… (risas)

BiS: Eso lo hemos hecho todos (risas).

RM: Así que sí, lo he visto, pero de esa manera que no es lo mismo. Y me encantó, se ha convertido en uno de mis musicales favoritos. Cuando vi las audiciones de Ghost en España me hizo mucha ilusión.

BiS: ¿Cuál es tu canción favorita del musical?

RM: Pues yo creo que es Unchained Melody/The Love Inside al final, es muy cortito y lo cantamos Molly y yo, Cristina Llorente y yo. Y es muy íntimo porque lo hacemos a dos voces. Dura muy poquito, es el reencuentro de los dos personajes… es muy emotivo. 

BiS: Últimamente, algunas películas de los 90 que han resucitado en forma de musical parecen que no han envejecido bien. Incluso ha habido ahora mucha crítica con La Señora Doubtfire en Broadway, ¿por qué crees que Ghost sí ha envejecido bien? ¿Qué es lo que tiene que hace que no pierda su encanto?

RM: Que es una historia de amor universal, yo creo que eso no envejece. Una historia de amor clásico. En cualquier novela encontramos ese viaje del héroe, que es este personaje que tenía que luchar y pasar por muchas fases para conseguir el propósito de, digamos, encontrar el amor de su vida. Al final toda historia del amor es muy reconocible y el público se siente muy identificado y yo creo que por eso Ghost no ha envejecido mal. Evidentemente todo está ambientado en los años 90, y a mí por ejemplo me choca que por ejemplo el personaje que estoy interpretando está dentro de mi rango de edad, pero tiene un matiz muy adulto. Sam es un ejecutivo de la banca de Wall Street, y en los 90 mi padre cuando tenía mi edad, ya parecía un señor. Eso me choca, nosotros me da la sensación de que maduramos un poco más tarde, pero por lo demás la historia es una historia de amor de esas que todo el mundo se siente identificado. 

BiS: ¿Da reparo, da respeto meterse en los zapatos metafóricos de Patrick Swayze?

RM: Sí. Sí que da respeto porque la gente quiere ver a Patrick Swayze y a Demi Moore. La gente que viene quiere ver la película. Lo bueno de la función que hacemos es que es muy fiel. Yo vi la película antes de empezar los ensayos, para fijarme en la propuesta de Patrick Swayze, para que me surgiera lo que hacía él. Dejé de hacerlo porque me gusta aportar al personaje algo más visceral y más natural, desde mí, y aun así lo he conseguido porque hay gente que me escribe y me dice he visto que han visto a Patrick Swayze y a Demi Moore. Igual no es el objetivo porque no busco ser un calco de él, pero sí que se siente la presión. 

BiS: A mi me pasó, después de verlo en Londres, como los diálogos eran tan parecidos, me parecía que a la película le faltaban las canciones…

RM: Nosotros hacemos el montaje que se hizo en Italia y creo que en Australia y es un montaje aún más teatral, que se parece todavía más a la peli. 

BiS: Desde el punto de vista del actor, ¿son muy difíciles los trucos de ilusionismo que hacéis? 

RM: No son difíciles, es más coreográfico, es difícil la coreografía. Por ejemplo, hay una escena que ocurre en el metro, que todo es muy coreográfico, es decir no pueden fallar lo que son las piezas del puzle, yo me muevo aquí, yo hago esto… todos llevamos un ritmo. Incluso en la parte de Oda Mae en el que atraviesa su cuerpo el fantasma de Orlando, es más mecánico de coreografía, pero el truco en sí no es complicado. Pero lo que es complicado, que todo, todo, ocurra bien, es decir, que el black out y las luces en ese momento ocurran bien, que los movimientos ocurran bien… eso es lo complicado. Los elementos que conforman el truco. Pero el truco en sí, no.

BiS: ¿Habéis tenido alguna liada de estas de en alguna función de estas cosas que siempre pasan, que falla X cosa y os quedáis todos ahí un poco “tierra trágame”?

RM: Yo tengo que hacer volar algunos periódicos, y a veces no vuelan. Yo hago el movimiento como que los quiero mover y a veces no han volado. Pero bueno, yo le pongo intención y ya está.

BiS: ¿Qué es lo que más te gusta interpretar a Sam?

RM: Es muy diferente a mí. Y me gusta convertirme en otra persona. Eso es un lujo del actor, que sales de tu vida y de tu mundo para convertirte en alguien durante unas horas, y eso mismo me lo permite este musical. Me gusta que sea mucho más adulto que yo, mucho más responsable que yo. Es mucho más romántico. Eso es muy diferente. Me gusta salir de mi zona de confort y Sam me lo permite. 

BiS: ¿Qué tal ha sido el recibimiento en Valencia? 

RM: Pues súper, súper bien. Y eso que Valencia, considero que, ha sido el teatro donde más hemos tenido que adaptar el montaje.

BiS: Es que el Olympia es muy pequeño y tiene el espacio entre cajas minúsculo. 

RM: Es súper pequeño. El equipo técnico ha hecho un trabajo bestial para poderlo adaptar. Llevaban toda la semana haciéndolo, nosotros llegamos el viernes, y estuvimos todo el día viendo cómo adaptarlo, y era complicado y todo parecía indicar que el sábado iba a ser un desastre. Pero no lo fue. Yo te voy a decir que creo que fue una de mis actuaciones favoritas, me gustó mucho. Me gustó mucho el público, estaba muy entregado y salió muy muy bien.

No os perdáis el musical Ghost cuando pase por vuestra ciudad. Podéis consultar las próximas fechas y ciudades en su web

M.

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