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Bway in Spain

Autor

Marta RJ

Conociendo a Ricky Merino, Sam en GHOST.

El musical GHOST se despide hoy de Valencia tras cosechar un mes de éxitos y ya calientan motores para retomar la gira. No obstante, nosotras tenemos una sorpresa más, y es que hace unos días pudimos pararnos a charlar con el cantante y actor Ricky Merino, que interpreta el papel de Sam. Muchos seguiríais sus comienzos en Operación Triunfo, pero… ¿sabéis realmente quién es Ricky Merino?

BIS: Empezando por los comienzos… ¿cuándo decidiste ser actor?

RM: Decidí que lo tenía claro al acabar la ESO. Yo en 4° de ESO tuve una asignatura de arte dramático y en las notas de final de evaluación la profesora puso que tenía mucha sensibilidad para las artes escénicas, y que ella recomendaba que estudiara teatro artístico, y me acuerdo de eso me gustó y me animó. Le comenté a mi padre de estudiar arte dramático, lo cual él se negó, y me licencié en comunicación audiovisual. Fue más tarde que estudié yo formación privada junto a mi carrera. Pero en ese momento, me acuerdo que lo tuve como muy claro.

BiS: Ya vimos cómo interpretaste la canción One Song Glory, del musical Rent durante tu paso por la Academia. ¿Qué le aporta a Ricky Merino el teatro musical?

RM: Realmente a mi me ha aportado todo. Mi mayor formación fue a raíz de RENT que fue el primer proyecto de teatro musical en el que me metí. A raíz de RENT conocí a todo mi entorno de amigos que me ha dado el teatro musical y luego aparte mi formación más especializada. Porque a partir de ahí fue cuando empecé a Mallorca a tomar conciencia de la necesidad de formarme, y empecé a tomar muchas clases con muchos profesionales de musical. Y me ha aportado mucha satisfacción personal. Luego he hecho muchas cosas en mi vida, he tenido la suerte de trabajar en la televisión, con mi proyecto discográfico, pero en el teatro musical es donde más satisfecho me he sentido. Entonces te diría que es donde más valorado me siento.

BiS: Has participado en otros musicales de diferentes formatos, ¿qué tiene Ghost que no tiene los otros que has hecho hasta la fecha?

RM: Bueno, Ghost realmente es mi primer musical de gran formato en la Gran Vía de Madrid. Entonces ha supuesto el cumplir un sueño. Yo hacía teatro musical y trabajaba solo en provincias, que no es por desmerecer el teatro en provincias, hay muy buen teatro aquí. Hacía muchos castings de Madrid, muchos, muchos, muchos y soñaba con estar en algún momento en Gran Vía, en un gran formato. Todavía a día de hoy me cuesta creerlo, que mi cara estaba ahí en una fachada de la Gran Vía… yo recuerdo que pasaba hace años por ahí y miraba los carteles de Mamma Mia, Los Miserables… verme ahí ha sido un sueño. 

BiS: ¿Habías visto ya el musical antes de participar en el proyecto?

RM: El formato de Madrid no. Me gustaba el musical, es uno de mis musicales favoritos, porque había escuchado mucho el musical del West End. 

BiS: ¿Llegaste a verlo en Londres?

RM: La vi pirata en Youtube… (risas)

BiS: Eso lo hemos hecho todos (risas).

RM: Así que sí, lo he visto, pero de esa manera que no es lo mismo. Y me encantó, se ha convertido en uno de mis musicales favoritos. Cuando vi las audiciones de Ghost en España me hizo mucha ilusión.

BiS: ¿Cuál es tu canción favorita del musical?

RM: Pues yo creo que es Unchained Melody/The Love Inside al final, es muy cortito y lo cantamos Molly y yo, Cristina Llorente y yo. Y es muy íntimo porque lo hacemos a dos voces. Dura muy poquito, es el reencuentro de los dos personajes… es muy emotivo. 

BiS: Últimamente, algunas películas de los 90 que han resucitado en forma de musical parecen que no han envejecido bien. Incluso ha habido ahora mucha crítica con La Señora Doubtfire en Broadway, ¿por qué crees que Ghost sí ha envejecido bien? ¿Qué es lo que tiene que hace que no pierda su encanto?

RM: Que es una historia de amor universal, yo creo que eso no envejece. Una historia de amor clásico. En cualquier novela encontramos ese viaje del héroe, que es este personaje que tenía que luchar y pasar por muchas fases para conseguir el propósito de, digamos, encontrar el amor de su vida. Al final toda historia del amor es muy reconocible y el público se siente muy identificado y yo creo que por eso Ghost no ha envejecido mal. Evidentemente todo está ambientado en los años 90, y a mí por ejemplo me choca que por ejemplo el personaje que estoy interpretando está dentro de mi rango de edad, pero tiene un matiz muy adulto. Sam es un ejecutivo de la banca de Wall Street, y en los 90 mi padre cuando tenía mi edad, ya parecía un señor. Eso me choca, nosotros me da la sensación de que maduramos un poco más tarde, pero por lo demás la historia es una historia de amor de esas que todo el mundo se siente identificado. 

BiS: ¿Da reparo, da respeto meterse en los zapatos metafóricos de Patrick Swayze?

RM: Sí. Sí que da respeto porque la gente quiere ver a Patrick Swayze y a Demi Moore. La gente que viene quiere ver la película. Lo bueno de la función que hacemos es que es muy fiel. Yo vi la película antes de empezar los ensayos, para fijarme en la propuesta de Patrick Swayze, para que me surgiera lo que hacía él. Dejé de hacerlo porque me gusta aportar al personaje algo más visceral y más natural, desde mí, y aun así lo he conseguido porque hay gente que me escribe y me dice he visto que han visto a Patrick Swayze y a Demi Moore. Igual no es el objetivo porque no busco ser un calco de él, pero sí que se siente la presión. 

BiS: A mi me pasó, después de verlo en Londres, como los diálogos eran tan parecidos, me parecía que a la película le faltaban las canciones…

RM: Nosotros hacemos el montaje que se hizo en Italia y creo que en Australia y es un montaje aún más teatral, que se parece todavía más a la peli. 

BiS: Desde el punto de vista del actor, ¿son muy difíciles los trucos de ilusionismo que hacéis? 

RM: No son difíciles, es más coreográfico, es difícil la coreografía. Por ejemplo, hay una escena que ocurre en el metro, que todo es muy coreográfico, es decir no pueden fallar lo que son las piezas del puzle, yo me muevo aquí, yo hago esto… todos llevamos un ritmo. Incluso en la parte de Oda Mae en el que atraviesa su cuerpo el fantasma de Orlando, es más mecánico de coreografía, pero el truco en sí no es complicado. Pero lo que es complicado, que todo, todo, ocurra bien, es decir, que el black out y las luces en ese momento ocurran bien, que los movimientos ocurran bien… eso es lo complicado. Los elementos que conforman el truco. Pero el truco en sí, no.

BiS: ¿Habéis tenido alguna liada de estas de en alguna función de estas cosas que siempre pasan, que falla X cosa y os quedáis todos ahí un poco “tierra trágame”?

RM: Yo tengo que hacer volar algunos periódicos, y a veces no vuelan. Yo hago el movimiento como que los quiero mover y a veces no han volado. Pero bueno, yo le pongo intención y ya está.

BiS: ¿Qué es lo que más te gusta interpretar a Sam?

RM: Es muy diferente a mí. Y me gusta convertirme en otra persona. Eso es un lujo del actor, que sales de tu vida y de tu mundo para convertirte en alguien durante unas horas, y eso mismo me lo permite este musical. Me gusta que sea mucho más adulto que yo, mucho más responsable que yo. Es mucho más romántico. Eso es muy diferente. Me gusta salir de mi zona de confort y Sam me lo permite. 

BiS: ¿Qué tal ha sido el recibimiento en Valencia? 

RM: Pues súper, súper bien. Y eso que Valencia, considero que, ha sido el teatro donde más hemos tenido que adaptar el montaje.

BiS: Es que el Olympia es muy pequeño y tiene el espacio entre cajas minúsculo. 

RM: Es súper pequeño. El equipo técnico ha hecho un trabajo bestial para poderlo adaptar. Llevaban toda la semana haciéndolo, nosotros llegamos el viernes, y estuvimos todo el día viendo cómo adaptarlo, y era complicado y todo parecía indicar que el sábado iba a ser un desastre. Pero no lo fue. Yo te voy a decir que creo que fue una de mis actuaciones favoritas, me gustó mucho. Me gustó mucho el público, estaba muy entregado y salió muy muy bien.

No os perdáis el musical Ghost cuando pase por vuestra ciudad. Podéis consultar las próximas fechas y ciudades en su web

M.

GHOST, UN MUSICAL DEL MÁS ALLÁ

Llevábamos meses contando los días para la llegada a Valencia de uno de los musicales que más alboroto han generado esta temporada. Y es que no todos los días un cantante tan conocido de nuestro país como David Bustamante decide probar suerte sobre los escenarios.

Como todos conocéis, la película homónima se estrenó en 1990 protagonizado por  Patrick Swayze, Demi Moore y Whoopi Goldberg convirtiéndose en uno de los referentes de la época y haciendo que millones de personas en todo el planeta se apuntaran a clases de alfarería. Cuenta la historia de Sam y Molly, dos jóvenes enamorados que ven su historia truncada en un asalto callejero. Sam, incapaz de cruzar al más allá conoce a Oda Mae, una medium de pacotilla que acaba resultando tener poderes reales para hablar con fantasmas. Juntos conseguirán proteger al amor de su vida y vengar su muerte.

El musical se estrenó en nuestro país poco antes del inicio de la pandemia con nuestro querido Roger Berruezo en el papel de Sam, Ela Ruiz, Cristina Llorente y Christian Sánchez en los papeles de Oda Mae, Molly y Carl. A Valencia a llegado con David Bustamante y Ricky Merino alternando el personaje de Sam.

Hemos de reconocer que nos generaba, como a todos, especial curiosidad ver qué tal se defendía Bustamante en el teatro musical, así que asistimos a una de las funciones protagonizadas por él. A nivel vocal no teníamos ninguna duda de su capacidad para defender las canciones con solvencia, pero… ¿y qué tal le iría con la interpretación? Pues, ¡mejor de lo que esperábamos! A ver, se nota que es su primera producción y todavía le queda camino como a la hora de proyectar la voz hablada o en la fluidez para alternar el texto y las canciones… pero le da una frescura y una ternura al personaje muy divertida y, sobretodo, muy real.

En cuanto al resto de actores, son Cristina Llorente y Ela Ruiz quienes brillan con más luz, impecables a nivel vocal e interpretativo. Ambas son una firme muestra de que el teatro musical de nuestro país no tiene nada que envidiarle a Broadway. Del resto del elenco tenemos que destacar a Sergio Escribano como cover de Carl, un desconocido que para nosotras no lo es tanto. Nosotras ya lo habíamos visto interpretando a Robin Hood en 2016, y es que Sergio «juega en casa» aquí en el Olympia. Nos encantó como Carl y nos alegra muchísimo ver a actores de la torreta triunfando más allá del cap i casal.

Esta producción es tan fiel a la película que viéndola después del musical te da la sensación de que le faltan canciones a la película. Además, los efectos visuales te dejarán intentando adivinar dónde está el truco en esta magia.

No podéis perder la oportunidad de ver este musical que no visitará hasta el próximo 12 de junio. Podéis consultar qué funciones realiza Ricky Merino y cuáles David Bustamante en la web del teatro Olympia, pero no os encantéis ¡que las entradas vuelan!

M.

THE HOLE X, SIEMPRE ES UN PLACER VOLVER AL AGUJERO.

Esta semana ha iniciado funciones en Valencia el cabaret más irreverente, que además está de aniversario. Y es que… el tiempo pasa y The Hole cumple ya 10 años!!

Para celebrar semejante hito nos presentan este espectáculo que homenajea sus inicios, rescatando la esencia del original con los números más impresionantes y los personajes más icónicos de las tres ediciones, se dan cita las mejores y más sorprendentes actuaciones de artistas nacionales e internacionales, sugerentes stripteases, números circenses del mejor nivel realizados por artistas invitados de exitosa trayectoria e incluso, una gran historia de amor aderezada con un toque más sensual que nunca.

Para aquellos que habéis estado estos últimos 10 años viviendo en un agujero (de los que no molan) y no sepáis qué es The Hole, el espectáculo llegó en 2011 con Paco León como maestro de ceremonias invitándonos a conocer su mansión y hablándonos de su amor imposible con María del Mar. Dicho así parece poca cosa, ¿no?, pero… ¿y si os digo que dicha mansión está llena de personajes peculiares y que María del Mar es una rata? The Hole es una celebración de la vida y del amor que intercala números espectaculares con monólogos y canciones proporcionándole al espectador un subidón que dura días tras haber salido del espectáculo. Porque como dicen allí, hay que estar en el agujero para salir del agujero.

The Hole X tendrá varios maestros de ceremonias diferentes durante su estancia en Valencia: Canco Rodríguez (nuestro MC, estará del 27/4 al 2/5), Alex O’Dogherty (a quien vimos en TheHole 2, los días 4-5-11-12/5), Víctor Palmero (6-7-8/5) y Eva Isanta (13, 14 y 15/5).

En cuanto a los demás inquilinos de la mansión de The Hole, el elenco del espectáculo lo completan: Vinila Von Bismark, que interpreta a la Generala, Oscar Kapoya como el Pony Loco y Coral Quiñones y Carolina Rodríguez como las Supernenas; Julio Bellido es Almon; Oleg Tatarinov es el comandante y realiza el número Pole Aéreo.  Edgar LópezArnau LoboOmar Antxundia y Raúl Ortiz son los mayordomos; Donet Collazo es Super Gold, Maru Limeres y Tamar Vela son las X Girls y Dias Brothers son los Icarios.

No os perdáis esta celebración del amor que encontraréis en la carpa de la antigua estación del Grao de Valencia.

M.

UN FULL MONTY POR FALLAS

Valencians… Valencianes… ja estem en Falles! Y bueno, los que no sois de aquí también, que para eso fueron declaradas patrimonio inmaterial de la humanidad.

El caso es que, como siempre, la época de Fallas es un reclamo para la llegada de musicales más conocidos a València, para aprovechar el aluvión de gente que recorre estos días la ciudad. Este año serán dos los musicales que nos acompañarán estos días, The Full Monty y Es Una Lata El Trabajar. Hoy os hablaré del primero de ellos, que pudimos disfrutar hace una semana en el Teatro Olympia.

El musical se basa en la película homónima de 1997 que nos cuenta la historia de cómo un grupo de trabajadores del acero deciden montar, tras quedarse en el paro, un espectáculo de strip-tease para recaudar dinero utilizando como reclamo que realizarán un desnudo integral, en inglés coloquial: un full monty.

El musical se estrenó en UK en el 2000 a la estela del gran éxito de la película, adaptándose posteriormente como obra de teatro (de la que ya os hablamos una vez debido a un fallo técnico de lo más llamativo). Esta gira nos llega bajo la dirección de David Ottone (Yllana) y Silvia Villaú, y de la mano de las productoras Theatre Properties y Planeta Fama Producciones. Protagonizado por Sam Gómez, Falco Cabo, José Navar, Gustavo Rodríguez, Carlos Salgado, Piñaki Gómez, Marta Malone, Noelia Pardo, Marta Arteta y Begoña Álvarez entre otros. Siendo un reparto tan coral nos cuesta destacar uno por encima de los demás, aunque fueron los personajes de Potro (P.Gómez) y Álex (Salgado) los que arrancaron un mayor número de carcajadas al público. Lástima que las mujeres en el espectáculo tienen un papel que más que secundario parece casi anecdótico

Finalmente, tengo que confesaros que con este musical he tenido un dilema (y de ahí que me haya costado casi una semana publicar esta crítica). Hacía tiempo que no veía la película original y me ha parecido que no ha envejecido bien. Las películas, los libros… son víctimas de la época en la que se crearon y puede que cosas que en su momento no te llamaban la atención o incluso te hacían gracia, ahora mismo te chirríen. Me costó empatizar con el protagonista, por no decir que me cayó bastante mal, con sus aires de «machito» y mucho decir que haría cualquier cosa por recuperar a su hijo pero rechazando los trabajos que le ofrecen porque ninguno le parece lo suficientemente bueno. Tampoco me parece que se redima demasiado al final del musical, pero eso dejaré que opinéis vosotros cuando lo veáis. Con otros personajes sí puedes si no empatizar, al menos simpatizar.

Con todo esto, no quiero desanimaros, sino invitaros a que vayáis a este musical y analicéis si ha cambiado vuestra opinión desde que visteis la película en los 90s. Lo tenéis en el teatro Olympia de Valencia hasta el 27 de marzo y podéis consultar el resto de fechas aquí.

P.D.: Si queréis saber si aquí también cumplen la promesa del famoso desnudo tendréis que ver el espectáculo.

M.

CANCIONES ENTRE COSTURAS: EL TIEMPO ENTRE COSTURAS, EL MUSICAL

Hace ya 10 años que nos encontramos por primera vez a Sira Quiroga entre las páginas de un libro, 8 desde que le pusimos cara y voz gracias a la serie de televisión.. y, por fin, ha llegado el momento de oírla cantar.

Los que nos seguís ya sabéis la aversión que me generan las adaptaciones de mis libros favoritos. Esa lucha entre las ganas de llenar el vacío que te dejó el final del libro frente al temor de no reconocer en la pantalla o el escenario a esos personajes que, durante unas semanas, se convirtieron en alguien más de la familia. Pues bien, El Tiempo Entre Costuras de María Dueñas es uno de mis libros favoritos. No obstante, este musical partía con una ventaja en dicha lucha: ya se había adaptado una vez en una de las mejores adaptaciones a televisión que he visto. La serie me enamoró, apenas se distanció de mi recuerdo del libro, y algo me decía que en el caso del musical sucedería lo mismo. Quizás María Dueñas es de esas autoras que se involucran en los proyectos para salvaguardar su esencia… si es así, gracias.

Volviendo al tema que nos centra, el miércoles pudimos disfrutar del estreno en Valencia de El Tiempo Entre Costuras, El Musical. En una época como la que nos ha tocado vivir, con producciones suspendiendo funciones debido a los contagios y otras echando el cierre directamente, el hecho de que podamos vivir el estreno de una producción original es todo un regalo.

El musical cuenta la historia de Sira, una aprendiz de costurera de la Madrid republicana, a quien el amor hace que acabe en Tetuan debiendo reinventarse a si misma una y otra vez para sobrevivir en una época convulsa. Pero el destino guardará más que patrones en la vida de Sira y acabará involucrándose en un mundo de espías, en el que nadie es lo que parece, donde tendrá que echar mano de valor, ingenio y amigos para sobrevivir.

De la mano de BeOn Entertainment y con la propia autora del libro entre el equipo creativo, son Iván Macías (compositor) y Félix Amador (escritor), los encargados de darle forma nuevamente a esta historia. Bajo la dirección de Federico Barrios (quien también coreografía el espectáculo) vuelven a cobrar vida personajes como Sira, Dolores, Candelaria la Matutera o Marcus sin perder un ápice de autenticidad.

Laura Enrech es la encargada de dar vida a Sira, una enorme responsabilidad teniendo en cuenta lo grabada a fuego que nos dejó su personaje Adriana Ugarte. Sin embargo, Laura aprueba con nota, presentándonos a una Sira inocente a la vez que valiente y con una voz maravillosa (que ya hemos alabado en esta web en más de una ocasión). Noemí Mazoy da vida a Remedios, serena y templada, Ricardo Soler al seductor Manuel Da Silva, uno de nuestros favoritos de la noche y con una de las canciones que más disfrutamos. Otro de los favoritos del público fue Nil Carbonell interpretando a Félix con ese toque de humor canalla que recordaba tantísimo al personaje de Carlos Santos que solo podemos quitarnos el sombrero. El personaje de Rosalinda Fox lo interpreta Silvia Álvarez, estupendamente glamurosa pero a quien nos costaba un poco entender cuando cantaba (y no solo por la mezcla de idiomas del personaje que defendía a la perfección). Me estoy dejando dos personajes para el final y es que, gajes de los tiempos que corren, no pudimos ver a dos de los titulares: Joselu López y María Gago. Sus personajes, Marcus y Candelaria, los interpretaron Alberto Scarlatta y Amparo Saizar. He de reconocer que no soy demasiado fan de los acentos andaluces demasiado forzados, esos que suavizan todas las «c» y exageran las «s», sonándome demasiado impostados y por eso quizás me defraudó un poco el personaje de Candelaria, no obstante, tiene la canción que más nos gustó del primer acto y que Amparo defendió con soltura. Respecto a la interpretación de Alberto del personaje de Marcus, sólo puedo decir que nos volvimos a enamorar de aquel periodista inglés hasta las trancas. No sólo tiene Alberto un timbre de voz hablando que nos recordaba muchísimo al de Peter Vives (ya hemos analizado aquí nuestro crush muchas veces) sino que cantando sacaba una potencia vocal y un color de voz que nos dejó fascinadas.

Antes de acabar, no puedo dejar de mencionar otro de los elementos que más nos impresionaron, que fue la calidad y el volumen de la producción. Estamos acostumbrados a que las producciones en gira sean versiones reducidas de aquellas que hacen temporada en Madrid y Barcelona, pero no es así en este caso. Es impresionante la escenografía, el detalle del vestuario y el tamaño de la compañía: ¡más de 20 actores componen este elenco!

Así que, no lo dudéis, corred a La Rambleta a por vuestra entrada porque sólo están hasta el día 28 de diciembre y os arrepentiréis si os quedáis sin verlo. Un regalo perfecto de Papá Noel para cualquier fan del libro.

M.

LA EXTRAORDINARIA, EXTRAORDINARIA PLAYLIST DE ZOEY

No es habitual que os hablemos de series de TV más allá de para enseñaros el «pasado oculto sobre los escenarios» de alguno de sus protagonistas, pero es que pocas veces encontramos una serie musical que nos apasiones a los theaternerds de esta manera. Ocurrió con Glee, ocurrió con Smash (breve pero intensa) y ha ocurrido con LA EXTRAORDINARIA PLAYLIST DE ZOEY.

La serie producida por Lionsgate y emitida en USA por NBC está disponible en España gracias a HBO. Se trata de una tragicomedia musical que consta de dos temporadas (desde aquí cruzamos los dedos para el anuncio de una tercera) pero hoy solo os hablaré de la primera.

Os presento a Zoey (Jane Levy), una joven programadora de una gran empresa tecnológica de San Francisco, brillante, apasionada por su trabajo, con habilidades sociales regulinchis… y con un padre en un estadio terminal de una enfermedad neurodegenerativa llamada Parálisis Supranuclear Progresiva. Para quienes no la conozcáis (la mayoría, por suerte), la PSP es una enfermedad rara similar al Parkinson o la ELA, que afecta a las células del cerebro que controlan el movimiento del cuerpo produciendo desde alteraciones del equilibrio, problemas en la marcha hasta dificultad para hablar o tragar. Pues bien, ante el miedo de Zoey de verse afectada por algo similar a su padre, decide hacerse una resonancia magnética pero durante la prueba hay un terremoto que, cual picadura de araña mutante, transformará su vida. Desde ese momento Zoey empieza a poder oír los pensamientos de los que la rodean… pero no tipo Edward Cullen en Crepúsculo sino en forma de grandes números musicales, con cuerpo de baile y grandes coreografías incluidas.

Esta habilidad trastocará la forma que tiene Zoey de relacionarse con todo su entorno, desde su familia (interpretados magistralmente por Peter Gallagher, Mary Steenburgen, Andrew Leeds y Alice Lee), su casero Mo (Alex Newell), su mejor amigo Max (Skylar Astin), sus compañeros de trabajo (John Clarence Steward, Thomas Michael Grant, Kapil Talwalkar) y hasta su propia jefa (Lauren Graham)… y recordemos que se trataba de alguien con unas habilidades sociales más que mejorables, con lo que las situaciones incómodas están aseguradas.

De verdad, no solo esta gente es talentosa a nivel interpretativo (Gallagher está soberbio en un papel que, personalmente, me parece dificilísimo defender con credibilidad), sino que no podemos dejar de destacar el poderío vocal de Alex Newell, la limpieza y técnica de Skylar Astin o la elegancia sexy que desprende John Clarence Steward bailando. Dejo para la última a la propia Jane Levy, que carga con todo el peso de la serie en esta temporada, participando activa o pasivamente de todos los números musicales, sacándonos por igual una lágrima o una sonrisa y defendiendo el papel de empollona adorable.

Durante esta primera temporada acompañaremos a Zoey mientras intenta asimilar la enfermedad de su padre, progresar a nivel laboral y lidiar con sus sentimientos tanto con su crush del trabajo Simon (Steward) como con su mejor amigo Max (Astin). Por suerte, no estará sola sino que contará con la ayuda de su polifacético y melómano casero Mo (Newell).

Sin embargo, no son solamente sus números musicales lo que nos ha ganado y convierte esta serie en algo tan especial; es el buen gusto y la elegancia con la que trata temas durísimos, sin caer en el morbo gratuito pero sin obviar tampoco ninguno de los malos tragos por los que tiene que pasar una familia lidiando con este tipo de situación: desde las esperanzas hasta momentos como tener que tomar la decisión de contratar una ayuda externa porque no puedes hacerte cargo solo de tu ser querido o ir a contratar los servicios funerarios. Todo mostrado con clase, intentando buscar el lado más humano de la situación y en ocasiones rozando el humor negro.

Esta forma de plantear el argumento de la serie se entiende mucho mejor cuando descubres que Austin Winsberg, el creador de la serie pasó por ese mismo trance al perder a su padre afecto de PSP.

Una serie aparentemente ligera, con coloridos episodios de 40 minutos, pero que te hace reflexionar sobre las fachadas que presentamos al mundo, la importancia de quienes realmente están ahí para nosotros y, sobretodo, de no olvidarnos de disfrutar cada momento sea cual sea la situación.

Si tuviera que sacarle alguna pega sería el «típico tópico» de la ingenua que, obviamente conquista a todos los hombres que se cruza a su paso se lo proponga o no… pero como este tema se profundiza más y mejor en la segunda temporada, lo dejaré ahí.

Por último, en cuanto a números musicales se refiere, me parece soberbio «American Pie» rodada en forma de plano-secuencia con hasta el más mínimo detalle cuidado al milímetro. Pero no os contaré más, prefiero que lo comprobéis por vosotros mismos y me contéis vuestras opiniones a @bwayinspain.

M.

¡VALENCIA, SIENTE LA LLAMADA!

«Mira, mira, ¡pelos como escarpias!» que diría ha hermana Bernarda.

La semana pasada vivimos una experiencia religiosa y es que en mitad de una semana reguleras se nos apareció Dios con un traje de lentejuelas y se puso a cantarnos canciones de Whitney Houston. Vale, me habéis pillado, no se nos apareció «a nosotras» sino al personaje de María en el musical La Llamada… pero oye chica, como dicen los ingleses: «close enough» (casi).

Quienes no sepáis de qué estoy hablando voy a dar por hecho que:
a) Acabáis de salir de una cueva en mitad del desierto cual asceta de retiro espiritual (menuda fiesta cuando os cuenten de que va eso llamado covid).
b) En realidad estabais buscando los resultados de los partidos del fin de semana del campeonato español de curling y habéis aterrizado en nuestra web.

Para todos vosotros os haré un pequeño resumen: Allá por 2013, dos desconocidos Javier Calvo y Javier Ambrossi (a.k.a. Los Javis) decidieron montar un musical de pequeño formato en el hall del Teatro Lara de Madrid. Tras solo un puñado de funciones, el éxito del musical hizo que se trasladaran al escenario principal de ese mismo teatro, donde siguen llenando funciones hasta la fecha. Inicialmente protagonizado por Macarena García, Andrea Ros, Belen Cuesta, Llum Barrera y Richard Collins-Moore, tuvo tanto éxito que en 2017 se estrenó una adaptación al cine con los mismos actores (salvo Anna Castillo en lugar de Ros).

El musical cuenta la historia de Maria y Susana, dos adolescentes en un campamento religioso en pleno monte segoviano. Tras una escapada para salir de fiesta, se quedan castigadas al cuidado de la hermana Milagros, una novicia con un corazón enorme, y la madre Bernarda, una monja tan seria como frikifan del Papa. Hasta ahí se trata de un argumento bastante manido a lo largo de los años, pero el giro viene cuando, por las noches, a María se le empieza a aparecer Dios cantándole canciones de Whitney Houston. Reconozco que contado así el argumento es poco convincente, pero es de esas cosas que ganan con el directo… incluso reconozco que la película a mí me dejó un poco fría (pese a ser totalmente fiel a la obra). No sé cómo explicarlo pero hay piezas que están hechas para ser disfrutadas en directo y no funcionan igual en otros formatos.

En nuestro caso pudimos disfrutar de Nerea Rodriguez (ex-OT), Lucía Gil (Disney Channel, Tu Cara Me Suena), Erika Bleda (Hair, Aladín), Mar Abascal (Burundanga) y Richard Collins-Moore (parte del reparto original). Además de 4 músicos en directo, que en estos tiempos de música enlatada para abaratar costes suenan a gloria. Tanto a nivel interpretativo como a nivel vocal estuvieron todas tan bien que me cuesta destacar a nadie por encima de las demás… pero de ser el caso, no puedo dejar de mencionar a Erika Bleda, que se ganó a la platea entera con ese acento malagueño y esa dulzura tan suya… además de su poderío vocal. Y es que no alcanzamos a comprender como Erika no es ya un nombre propio, de esos que escribes en mayusculas, en el teatro musical español porque desde luego talento para ello no le falta.

En conclusión, aún tenéis posibilidad de correr al teatro Olympia de Valencia a coger una de las poquísimas entradas que quedan disponibles para alegraros la tarde, la semana y el mes con esta mezcla tan peculiar que es LA LLAMADA.


Porque ya sabéis, la cultura es necesaria y, sobretodo, SEGURA.

LA OBRA DE ANTOINE.

En estos tiempos convulsos, con una pandemia que condiciona nuestro día a día y medidas que varían entre diferentes autonomías, es de agradecer cualquier compañía que tenga la valentía de sacar una producción en gira. Dicho esto, como el arte no es como las croquetas que te gustan lleven lo que lleven dentro, os he de reconocer que Antoine no me gustó.

El musical firmado y dirigido por Ignasi Vidal (a quien conoceréis por haber interpretado a Javert en la producción española de Les Mis o Bestia en la última producción de La Bella y La Bestia) sigue la fascinante vida de Antoine de Saint-Exupéry, el autor de El Principito. La música la firma el grupo Elefantes, siendo su cantante Shuarma el encargado de dar vida al Principito. El elenco lo cierran Javier Navares como Saint-Exupéry, Beatriz Ros (Consuelo), Alberto Vázquez, Marta Emes, Paula Moncada y Víctor Massán, entre otros. Todos ellos correctos a nivel vocal e interpretativo. Otros puntos a favor cabe destacar la originalidad de la idea, el vestuario y la escenografía.

Os estaréis preguntando entonces cuál fue el problema. Pues bien, por un lado no puedo negar que llegaba al teatro totalmente condicionada por haber visto antes el musical El Petit Príncep, firmado por Àngel Llàcer y Manu Guix, que año tras año revienta las taquillas catalanas (y que nos dejó enamoradas como podéis leer aquí). Mientras que EPP es un musical infantil que pueden disfrutar por igual los adultos, nos dio la impresión que Antoine no acaba de encontrar su hueco ni su público diana.

Por otro lado, aunque el concepto es muy interesante, nos falló quizás la ejecución al realizar los paralelismos entre los acontecimientos de la vida de Saint-Exupéry y las escenas del Principito pecando (en nuestra opinión) de ser demasiado obvios, reforzando los mensajes importantes que debe llevarse el espectador proyectándolos sobre la escenografía, cual presentación de Powerpoint con su diapositiva de conclusiones. Quienes nos sigáis desde hace tiempo ya me habréis leído críticas similares en otras ocasiones y es que esa actitud paternalista de dictarle al espectador cuáles son los mensajes importantes de la obra siempre me ha parecido que menosprecia la capacidad intelectual del espectador para sacar sus propias conclusiones. No obstante, como digo, esto son manías personales de cada uno.

Finalmente, pese a que la música es pegadiza, es un poco repetitiva y sales con la sensación de haber escuchado solamente cuatro canciones que se han repetido a lo largo de dos horas y, sin embargo, instantáneamente olvidables. De nuevo, es la comparación con El Petit Príncep que nos tuvo con las canciones en la cabeza toda la semana la causante de que la música me dejara tirando a fría.

Con todo esto no se trata de un mal musical, es una apuesta valiente que puede ganarse el corazón de otros espectadores (especialmente los fans de la música de Elefantes) pero que nos recuerda que crear un musical original de la nada no es tan fácil como parece y que ir a la estela de otro musical no siempre es sinónimo de éxito.

M.

NO ES UNA ENTREVISTA CUALQUIERA CON ORIOL BURÉS Y LAURA ENRECH

Como sabéis, el pasado domingo estuvimos disfrutando de Un día cualquiera en el Teatro Flumen de València. Lo que no os había contado todavía es que antes de la función varios de sus protagonistas nos dedicaron unos minutos de su tiempo. Os dejo qué nos contaron Oriol Burés (Warren) y Laura Enrech (Deb).

BiS: ¿Cómo describiríais Un Día Cualquiera en vuestras propias palabras?

Oriol Burés: Es un musical que cuenta la historia de 4 personas que viven en NY y que a través de su rutina diaria nos muestran las cosas extraordinarias de lo cotidiano, la belleza de las cosas simples.
Laura Enrech: Sobre cómo, de repente, se entrecruzan historias que pensabas que nunca se juntarían y cómo acciones pequeñas pueden tener repercusiones muy grandes.

BiS: Laura, tú has estado viviendo en NY. ¿Cuánto se acerca este musical a la realidad de lo que es vivir en NY?

LE: Pues la verdad es que bastante. NY es una ciudad en la que, de repente, suceden cosas que no suceden en otros sitios. Es el epicentro de tantísimas historias, se han generado tantas cosas allí que los neoyorquinos tienen una predisposición distinta hacia la vida y las cosas simplemente suceden, esto es muy cierto.

BiS: ¿Cómo es venir de gira en mitad de una pandemia? Porque sois unos valientes…

LE: Bueno, eso la productora, La Coja.

OB: ¡Son unos VALIENTES en mayúsculas y en neón!

LE: Es muy, muy surrealista, la verdad. 

OB: Y a la vez se agradece mucho que tanto la gente del teatro Flumen como La Coja se embarquen en esta aventura. Para todos los actores del sector, cuando vemos productoras valientes asomando la cabeza y que tiran adelante porque apuestan por la cultura… Somos un sector que desde que llegó la pandemia nos estamos reinventando, desde el minuto 1 estamos luchando no tanto para salir de la situación sino para poder estar ahí mientras dure la situación.

LE: Claro, para poder estar ahí y reivindicar que nuestro modo de vida es válido también en pandemia, que creo que nos sentimos anulados a muchos niveles.

OB: Es extraño y maravilloso a la vez. También estamos muy acostumbrados ya, porque sabemos que nuestra situación es incierta y por mucho que tengas un planning sabes que puede variar hasta el último momento, porque son factores que no dependen ni de la productora ni del teatro, están por encima. 

BiS: En las producciones a las que hemos podido asistir desde que se desencadenó la pandemia hemos podido presenciar cómo existe una vibración diferente en la platea, ¿Cómo os llega a vosotros, que además ahora apenas podéis ver media cara del público?

LE: Depende mucho de la sala, de cuan cerca o cuan lejos estés, pero sí que he notado que después de la pandemia la gente que viene al teatro viene muy beligerante y muy reivindicativa, casi como una declaración de intenciones: esto es lo que queremos hacer. Y entonces aplauden y viven las obras de una manera distinta, se respira otra cosa.

OB: Es verdad también que nosotros veníamos de estar en una sala en la que teníamos al público muy, muy cerca y este ha sido nuestro primer contacto con un teatro a la italiana, donde el público está lejos. Inicialmente no sabíamos si el público estaba enganchado con la función o no, porque es una cosa que tú vas regulando como actor, pero al final cuando vimos que sí lo estaban y que estaban viviéndola súper bien. Fue lo que dice Laura: la reivindicación de somos gente que hemos venido al teatro porque queremos ver teatro… se agradece un montón y es súper emotivo. Que la gente se levanta a aplaudir primero porque les ha gustado lo que han visto pero también dándonos las gracias por haber hecho esto y por haber generado teatro en estas épocas. Yo creo que la gente lo necesita también.

BiS: ¿Con qué os sentís más identificados -tanto de vuestros personajes como de cualquier otro personaje del musical?

LE: Deb es muy controladora y es algo con lo que yo me identifico mucho porque yo intento buscar siempre la tranquilidad en sentir que tengo las cosas bajo control. Realmente el proceso que tiene Deb en la obra es rendirse ante la evidencia de que no tiene n.p.i. de qué está haciendo ni qué va a hacer y simplemente obligarse a vivir en presente. Eso es algo con lo que yo me topo una y otra vez en la vida… y con una pandemia por medio incluso más, así que imagínate, es un viaje bastante fuerte para mí.

OB: Pues yo con Warren me identifico mucho con su ilusión y con el dejarse fluir, que sí que tiene unos objetivos en la vida pero tampoco tiene un plan de vida. Él sabe que empezará el día aquí pero no sabe dónde lo va a terminar y creo que eso Oriol lo hace bastante (Laura: ¡pues a mi eso no me sale!). Yo tengo un punto que las cosas espontáneas y la improvisación me gustan bastante, hay muchas veces que me permito ser espontáneo en mi día a día y eso creo que lo comparto mucho con Warren.

BiS: De todo el musical, ¿cuál es la canción que más os llega independientemente de si es vuestra o la canta otro compañero?

OB: No es porque sea de Laura y mía, pero a mi el encuentro en el tejado me llega mucho. Podría decirte que hay 3 canciones que me mueven del musical: la jaula de edificios, estoy aquí y el dueto del tejado.

LE: El dueto del tejado. La primera vez que realmente me puse a escuchar el musical, ya sabiendo que iba a hacerlo y estaba en modo estudio, cuando llegué a la parte del dueto en el tejado tuve que parar porque me emocionó muchísimo. No te puedo decir de otro personaje porque tengo la suerte de que mi fragmento favorito del musical lo cantamos nosotros.

BiS: Por último, ¿cuál es el mensaje que se lleva la gente a casa de este musical?

OB: Yo creo que una cosa buena que tiene este musical es que cada uno saca su lectura.

LE: No tiene una moraleja ni tiene una pretensión de que todo el mundo salga pensando “x”. Lo guay es que como son dos historias muy distintas y personajes hiperdistintos entre sí, creo que cada uno va a coger aquello para lo que esté preparado o lo que necesite recoger en ese momento. Yo a lo mejor veo esta obra ahora y recojo una cosa, pero la veo dentro de unos años y resuena otra.

OB: Lo que recoges son cachitos de lo que ves, te puedes quedar con un fragmento de una historia y otro de la otra y es tu conclusión del espectáculo. Depende mucho del viaje que hagas tú como espectador y de tu momento vital.

Con esto sólo me queda recordaros que podréis ver Un Día Cualquiera únicamente el sábado 13 y domingo 14 en el Teatro Flumen de València. Luego no digáis que no os he advertido.  

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