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Bway in Spain

Autor

Marta RJ

LA EXTRAORDINARIA, EXTRAORDINARIA PLAYLIST DE ZOEY

No es habitual que os hablemos de series de TV más allá de para enseñaros el “pasado oculto sobre los escenarios” de alguno de sus protagonistas, pero es que pocas veces encontramos una serie musical que nos apasiones a los theaternerds de esta manera. Ocurrió con Glee, ocurrió con Smash (breve pero intensa) y ha ocurrido con LA EXTRAORDINARIA PLAYLIST DE ZOEY.

La serie producida por Lionsgate y emitida en USA por NBC está disponible en España gracias a HBO. Se trata de una tragicomedia musical que consta de dos temporadas (desde aquí cruzamos los dedos para el anuncio de una tercera) pero hoy solo os hablaré de la primera.

Os presento a Zoey (Jane Levy), una joven programadora de una gran empresa tecnológica de San Francisco, brillante, apasionada por su trabajo, con habilidades sociales regulinchis… y con un padre en un estadio terminal de una enfermedad neurodegenerativa llamada Parálisis Supranuclear Progresiva. Para quienes no la conozcáis (la mayoría, por suerte), la PSP es una enfermedad rara similar al Parkinson o la ELA, que afecta a las células del cerebro que controlan el movimiento del cuerpo produciendo desde alteraciones del equilibrio, problemas en la marcha hasta dificultad para hablar o tragar. Pues bien, ante el miedo de Zoey de verse afectada por algo similar a su padre, decide hacerse una resonancia magnética pero durante la prueba hay un terremoto que, cual picadura de araña mutante, transformará su vida. Desde ese momento Zoey empieza a poder oír los pensamientos de los que la rodean… pero no tipo Edward Cullen en Crepúsculo sino en forma de grandes números musicales, con cuerpo de baile y grandes coreografías incluidas.

Esta habilidad trastocará la forma que tiene Zoey de relacionarse con todo su entorno, desde su familia (interpretados magistralmente por Peter Gallagher, Mary Steenburgen, Andrew Leeds y Alice Lee), su casero Mo (Alex Newell), su mejor amigo Max (Skylar Astin), sus compañeros de trabajo (John Clarence Steward, Thomas Michael Grant, Kapil Talwalkar) y hasta su propia jefa (Lauren Graham)… y recordemos que se trataba de alguien con unas habilidades sociales más que mejorables, con lo que las situaciones incómodas están aseguradas.

De verdad, no solo esta gente es talentosa a nivel interpretativo (Gallagher está soberbio en un papel que, personalmente, me parece dificilísimo defender con credibilidad), sino que no podemos dejar de destacar el poderío vocal de Alex Newell, la limpieza y técnica de Skylar Astin o la elegancia sexy que desprende John Clarence Steward bailando. Dejo para la última a la propia Jane Levy, que carga con todo el peso de la serie en esta temporada, participando activa o pasivamente de todos los números musicales, sacándonos por igual una lágrima o una sonrisa y defendiendo el papel de empollona adorable.

Durante esta primera temporada acompañaremos a Zoey mientras intenta asimilar la enfermedad de su padre, progresar a nivel laboral y lidiar con sus sentimientos tanto con su crush del trabajo Simon (Steward) como con su mejor amigo Max (Astin). Por suerte, no estará sola sino que contará con la ayuda de su polifacético y melómano casero Mo (Newell).

Sin embargo, no son solamente sus números musicales lo que nos ha ganado y convierte esta serie en algo tan especial; es el buen gusto y la elegancia con la que trata temas durísimos, sin caer en el morbo gratuito pero sin obviar tampoco ninguno de los malos tragos por los que tiene que pasar una familia lidiando con este tipo de situación: desde las esperanzas hasta momentos como tener que tomar la decisión de contratar una ayuda externa porque no puedes hacerte cargo solo de tu ser querido o ir a contratar los servicios funerarios. Todo mostrado con clase, intentando buscar el lado más humano de la situación y en ocasiones rozando el humor negro.

Esta forma de plantear el argumento de la serie se entiende mucho mejor cuando descubres que Austin Winsberg, el creador de la serie pasó por ese mismo trance al perder a su padre afecto de PSP.

Una serie aparentemente ligera, con coloridos episodios de 40 minutos, pero que te hace reflexionar sobre las fachadas que presentamos al mundo, la importancia de quienes realmente están ahí para nosotros y, sobretodo, de no olvidarnos de disfrutar cada momento sea cual sea la situación.

Si tuviera que sacarle alguna pega sería el “típico tópico” de la ingenua que, obviamente conquista a todos los hombres que se cruza a su paso se lo proponga o no… pero como este tema se profundiza más y mejor en la segunda temporada, lo dejaré ahí.

Por último, en cuanto a números musicales se refiere, me parece soberbio “American Pie” rodada en forma de plano-secuencia con hasta el más mínimo detalle cuidado al milímetro. Pero no os contaré más, prefiero que lo comprobéis por vosotros mismos y me contéis vuestras opiniones a @bwayinspain.

M.

¡VALENCIA, SIENTE LA LLAMADA!

“Mira, mira, ¡pelos como escarpias!” que diría ha hermana Bernarda.

La semana pasada vivimos una experiencia religiosa y es que en mitad de una semana reguleras se nos apareció Dios con un traje de lentejuelas y se puso a cantarnos canciones de Whitney Houston. Vale, me habéis pillado, no se nos apareció “a nosotras” sino al personaje de María en el musical La Llamada… pero oye chica, como dicen los ingleses: “close enough” (casi).

Quienes no sepáis de qué estoy hablando voy a dar por hecho que:
a) Acabáis de salir de una cueva en mitad del desierto cual asceta de retiro espiritual (menuda fiesta cuando os cuenten de que va eso llamado covid).
b) En realidad estabais buscando los resultados de los partidos del fin de semana del campeonato español de curling y habéis aterrizado en nuestra web.

Para todos vosotros os haré un pequeño resumen: Allá por 2013, dos desconocidos Javier Calvo y Javier Ambrossi (a.k.a. Los Javis) decidieron montar un musical de pequeño formato en el hall del Teatro Lara de Madrid. Tras solo un puñado de funciones, el éxito del musical hizo que se trasladaran al escenario principal de ese mismo teatro, donde siguen llenando funciones hasta la fecha. Inicialmente protagonizado por Macarena García, Andrea Ros, Belen Cuesta, Llum Barrera y Richard Collins-Moore, tuvo tanto éxito que en 2017 se estrenó una adaptación al cine con los mismos actores (salvo Anna Castillo en lugar de Ros).

El musical cuenta la historia de Maria y Susana, dos adolescentes en un campamento religioso en pleno monte segoviano. Tras una escapada para salir de fiesta, se quedan castigadas al cuidado de la hermana Milagros, una novicia con un corazón enorme, y la madre Bernarda, una monja tan seria como frikifan del Papa. Hasta ahí se trata de un argumento bastante manido a lo largo de los años, pero el giro viene cuando, por las noches, a María se le empieza a aparecer Dios cantándole canciones de Whitney Houston. Reconozco que contado así el argumento es poco convincente, pero es de esas cosas que ganan con el directo… incluso reconozco que la película a mí me dejó un poco fría (pese a ser totalmente fiel a la obra). No sé cómo explicarlo pero hay piezas que están hechas para ser disfrutadas en directo y no funcionan igual en otros formatos.

En nuestro caso pudimos disfrutar de Nerea Rodriguez (ex-OT), Lucía Gil (Disney Channel, Tu Cara Me Suena), Erika Bleda (Hair, Aladín), Mar Abascal (Burundanga) y Richard Collins-Moore (parte del reparto original). Además de 4 músicos en directo, que en estos tiempos de música enlatada para abaratar costes suenan a gloria. Tanto a nivel interpretativo como a nivel vocal estuvieron todas tan bien que me cuesta destacar a nadie por encima de las demás… pero de ser el caso, no puedo dejar de mencionar a Erika Bleda, que se ganó a la platea entera con ese acento malagueño y esa dulzura tan suya… además de su poderío vocal. Y es que no alcanzamos a comprender como Erika no es ya un nombre propio, de esos que escribes en mayusculas, en el teatro musical español porque desde luego talento para ello no le falta.

En conclusión, aún tenéis posibilidad de correr al teatro Olympia de Valencia a coger una de las poquísimas entradas que quedan disponibles para alegraros la tarde, la semana y el mes con esta mezcla tan peculiar que es LA LLAMADA.


Porque ya sabéis, la cultura es necesaria y, sobretodo, SEGURA.

LA OBRA DE ANTOINE.

En estos tiempos convulsos, con una pandemia que condiciona nuestro día a día y medidas que varían entre diferentes autonomías, es de agradecer cualquier compañía que tenga la valentía de sacar una producción en gira. Dicho esto, como el arte no es como las croquetas que te gustan lleven lo que lleven dentro, os he de reconocer que Antoine no me gustó.

El musical firmado y dirigido por Ignasi Vidal (a quien conoceréis por haber interpretado a Javert en la producción española de Les Mis o Bestia en la última producción de La Bella y La Bestia) sigue la fascinante vida de Antoine de Saint-Exupéry, el autor de El Principito. La música la firma el grupo Elefantes, siendo su cantante Shuarma el encargado de dar vida al Principito. El elenco lo cierran Javier Navares como Saint-Exupéry, Beatriz Ros (Consuelo), Alberto Vázquez, Marta Emes, Paula Moncada y Víctor Massán, entre otros. Todos ellos correctos a nivel vocal e interpretativo. Otros puntos a favor cabe destacar la originalidad de la idea, el vestuario y la escenografía.

Os estaréis preguntando entonces cuál fue el problema. Pues bien, por un lado no puedo negar que llegaba al teatro totalmente condicionada por haber visto antes el musical El Petit Príncep, firmado por Àngel Llàcer y Manu Guix, que año tras año revienta las taquillas catalanas (y que nos dejó enamoradas como podéis leer aquí). Mientras que EPP es un musical infantil que pueden disfrutar por igual los adultos, nos dio la impresión que Antoine no acaba de encontrar su hueco ni su público diana.

Por otro lado, aunque el concepto es muy interesante, nos falló quizás la ejecución al realizar los paralelismos entre los acontecimientos de la vida de Saint-Exupéry y las escenas del Principito pecando (en nuestra opinión) de ser demasiado obvios, reforzando los mensajes importantes que debe llevarse el espectador proyectándolos sobre la escenografía, cual presentación de Powerpoint con su diapositiva de conclusiones. Quienes nos sigáis desde hace tiempo ya me habréis leído críticas similares en otras ocasiones y es que esa actitud paternalista de dictarle al espectador cuáles son los mensajes importantes de la obra siempre me ha parecido que menosprecia la capacidad intelectual del espectador para sacar sus propias conclusiones. No obstante, como digo, esto son manías personales de cada uno.

Finalmente, pese a que la música es pegadiza, es un poco repetitiva y sales con la sensación de haber escuchado solamente cuatro canciones que se han repetido a lo largo de dos horas y, sin embargo, instantáneamente olvidables. De nuevo, es la comparación con El Petit Príncep que nos tuvo con las canciones en la cabeza toda la semana la causante de que la música me dejara tirando a fría.

Con todo esto no se trata de un mal musical, es una apuesta valiente que puede ganarse el corazón de otros espectadores (especialmente los fans de la música de Elefantes) pero que nos recuerda que crear un musical original de la nada no es tan fácil como parece y que ir a la estela de otro musical no siempre es sinónimo de éxito.

M.

NO ES UNA ENTREVISTA CUALQUIERA CON ORIOL BURÉS Y LAURA ENRECH

Como sabéis, el pasado domingo estuvimos disfrutando de Un día cualquiera en el Teatro Flumen de València. Lo que no os había contado todavía es que antes de la función varios de sus protagonistas nos dedicaron unos minutos de su tiempo. Os dejo qué nos contaron Oriol Burés (Warren) y Laura Enrech (Deb).

BiS: ¿Cómo describiríais Un Día Cualquiera en vuestras propias palabras?

Oriol Burés: Es un musical que cuenta la historia de 4 personas que viven en NY y que a través de su rutina diaria nos muestran las cosas extraordinarias de lo cotidiano, la belleza de las cosas simples.
Laura Enrech: Sobre cómo, de repente, se entrecruzan historias que pensabas que nunca se juntarían y cómo acciones pequeñas pueden tener repercusiones muy grandes.

BiS: Laura, tú has estado viviendo en NY. ¿Cuánto se acerca este musical a la realidad de lo que es vivir en NY?

LE: Pues la verdad es que bastante. NY es una ciudad en la que, de repente, suceden cosas que no suceden en otros sitios. Es el epicentro de tantísimas historias, se han generado tantas cosas allí que los neoyorquinos tienen una predisposición distinta hacia la vida y las cosas simplemente suceden, esto es muy cierto.

BiS: ¿Cómo es venir de gira en mitad de una pandemia? Porque sois unos valientes…

LE: Bueno, eso la productora, La Coja.

OB: ¡Son unos VALIENTES en mayúsculas y en neón!

LE: Es muy, muy surrealista, la verdad. 

OB: Y a la vez se agradece mucho que tanto la gente del teatro Flumen como La Coja se embarquen en esta aventura. Para todos los actores del sector, cuando vemos productoras valientes asomando la cabeza y que tiran adelante porque apuestan por la cultura… Somos un sector que desde que llegó la pandemia nos estamos reinventando, desde el minuto 1 estamos luchando no tanto para salir de la situación sino para poder estar ahí mientras dure la situación.

LE: Claro, para poder estar ahí y reivindicar que nuestro modo de vida es válido también en pandemia, que creo que nos sentimos anulados a muchos niveles.

OB: Es extraño y maravilloso a la vez. También estamos muy acostumbrados ya, porque sabemos que nuestra situación es incierta y por mucho que tengas un planning sabes que puede variar hasta el último momento, porque son factores que no dependen ni de la productora ni del teatro, están por encima. 

BiS: En las producciones a las que hemos podido asistir desde que se desencadenó la pandemia hemos podido presenciar cómo existe una vibración diferente en la platea, ¿Cómo os llega a vosotros, que además ahora apenas podéis ver media cara del público?

LE: Depende mucho de la sala, de cuan cerca o cuan lejos estés, pero sí que he notado que después de la pandemia la gente que viene al teatro viene muy beligerante y muy reivindicativa, casi como una declaración de intenciones: esto es lo que queremos hacer. Y entonces aplauden y viven las obras de una manera distinta, se respira otra cosa.

OB: Es verdad también que nosotros veníamos de estar en una sala en la que teníamos al público muy, muy cerca y este ha sido nuestro primer contacto con un teatro a la italiana, donde el público está lejos. Inicialmente no sabíamos si el público estaba enganchado con la función o no, porque es una cosa que tú vas regulando como actor, pero al final cuando vimos que sí lo estaban y que estaban viviéndola súper bien. Fue lo que dice Laura: la reivindicación de somos gente que hemos venido al teatro porque queremos ver teatro… se agradece un montón y es súper emotivo. Que la gente se levanta a aplaudir primero porque les ha gustado lo que han visto pero también dándonos las gracias por haber hecho esto y por haber generado teatro en estas épocas. Yo creo que la gente lo necesita también.

BiS: ¿Con qué os sentís más identificados -tanto de vuestros personajes como de cualquier otro personaje del musical?

LE: Deb es muy controladora y es algo con lo que yo me identifico mucho porque yo intento buscar siempre la tranquilidad en sentir que tengo las cosas bajo control. Realmente el proceso que tiene Deb en la obra es rendirse ante la evidencia de que no tiene n.p.i. de qué está haciendo ni qué va a hacer y simplemente obligarse a vivir en presente. Eso es algo con lo que yo me topo una y otra vez en la vida… y con una pandemia por medio incluso más, así que imagínate, es un viaje bastante fuerte para mí.

OB: Pues yo con Warren me identifico mucho con su ilusión y con el dejarse fluir, que sí que tiene unos objetivos en la vida pero tampoco tiene un plan de vida. Él sabe que empezará el día aquí pero no sabe dónde lo va a terminar y creo que eso Oriol lo hace bastante (Laura: ¡pues a mi eso no me sale!). Yo tengo un punto que las cosas espontáneas y la improvisación me gustan bastante, hay muchas veces que me permito ser espontáneo en mi día a día y eso creo que lo comparto mucho con Warren.

BiS: De todo el musical, ¿cuál es la canción que más os llega independientemente de si es vuestra o la canta otro compañero?

OB: No es porque sea de Laura y mía, pero a mi el encuentro en el tejado me llega mucho. Podría decirte que hay 3 canciones que me mueven del musical: la jaula de edificios, estoy aquí y el dueto del tejado.

LE: El dueto del tejado. La primera vez que realmente me puse a escuchar el musical, ya sabiendo que iba a hacerlo y estaba en modo estudio, cuando llegué a la parte del dueto en el tejado tuve que parar porque me emocionó muchísimo. No te puedo decir de otro personaje porque tengo la suerte de que mi fragmento favorito del musical lo cantamos nosotros.

BiS: Por último, ¿cuál es el mensaje que se lleva la gente a casa de este musical?

OB: Yo creo que una cosa buena que tiene este musical es que cada uno saca su lectura.

LE: No tiene una moraleja ni tiene una pretensión de que todo el mundo salga pensando “x”. Lo guay es que como son dos historias muy distintas y personajes hiperdistintos entre sí, creo que cada uno va a coger aquello para lo que esté preparado o lo que necesite recoger en ese momento. Yo a lo mejor veo esta obra ahora y recojo una cosa, pero la veo dentro de unos años y resuena otra.

OB: Lo que recoges son cachitos de lo que ves, te puedes quedar con un fragmento de una historia y otro de la otra y es tu conclusión del espectáculo. Depende mucho del viaje que hagas tú como espectador y de tu momento vital.

Con esto sólo me queda recordaros que podréis ver Un Día Cualquiera únicamente el sábado 13 y domingo 14 en el Teatro Flumen de València. Luego no digáis que no os he advertido.  

CAPERUCITA ROJA, MÁS MUSICAL QUE NUNCA

Aunque no solemos visitar mucho el género infantil, ocasionalmente nos encontramos algún musical que llama lo suficiente nuestra atención como para invitarnos a redescubrirlo. Este fue el caso de Caperucita Roja, El Musical, que pudimos disfrutar el pasado domingo y aún tenéis oportunidad de ver el próximo fin de semana en el Teatro Flumen de Valencia. Como ya digo que no soy una experta en el género, decidí llevarme a mi sobrina de 9 años para complementar mi visión.

Cuando pensamos en Caperucita Roja todos damos por hecho que conocemos el cuento a la perfección pero… ¿es así? El origen de Caperucita lo encontramos en la cultura popular europea del siglo XVII, siendo las versiones de los hermanos Grimm y Charles Perrault las más conocidas y quienes ayudaron a convertirlo en el clásico que es hoy en día. Precisamente, con este detalle juega el musical, rompiendo constantemente la cuarta pared para interpelar al espectador y hacerle ver que no existe una versión universal de esta historia ya que incluso los personajes podrían tener su propia versión de los hechos si les dejáramos contárnosla.

El espectáculo es una producción original de La Coja Producciones firmada por Sara Pérez y Felipe Forastiere y está protagonizado por Alice Pertuz (Caperucita), Óscar Bustos (Lobo) y Natan Segado (Todos Los Demás). En cuanto a los actores hacen un gran trabajo coral, pero no puedo evitar destacar a Segado, divertidísimo en los papeles de madre de Caperucita y de Cazador (entre murciano y almeriense).

Desde el punto de vista de mi sobrina, no paró de reírse, le encantaron todas las canciones y especialmente el personaje de la gallina Apolonia y de las mellizas del pueblo. El acertijo del granjero con lobo, la cabra y la col se lo tuve que explicar con calma en el coche pero aún suena la cancioncilla en mi cabeza dos días después. Tampoco tuvo problemas en comprender la dualidad con la que acaba el musical, aunque se le escaparan las referencias a los Grimm o a Perrault (probablemente más destinadas a los padres).

Para los más amantes de los musicales, se puede intuir en la música influencias que recuerdan a otro musical que también habla de Caperucita: Into The Woods, firmado por Steven Sondheim y cuya adaptación cinematográfica más reciente llegó en 2014 con actrices de la talla de Meryl Streep o Emily Blunt.

Caperucita Roja es de esos musicales infantiles que también pueden disfrutar los padres (o las tías molonas). La única matización que me gustaría hacer es una recomendación: no os dejéis llevar por el título pensando que es un espectáculo para preescolares, ya que la función es ágil y trata temas complejos (incluido un final abierto), de forma que quizás quienes más lo puedan disfrutar sean los niños y niñas en torno a los 7-10 años. Un plan cultural para toda la familia que todavía podréis disfrutar los próximos 13 y 14 de marzo en el Teatro Flumen de Valencia.

Porque la cultura no tiene por qué ser aburrida y, sobretodo, porque la cultura es SEGURA.

Todas las fotos son de Laura Enrech, cortesía de La Coja Producciones

UN DÍA CUALQUIERA NO ES UN MUSICAL CUALQUIERA

Ayer tuvimos la suerte de poder asistir a la función de “Un Día Cualquiera, El Musical“; y digo suerte porque placer nos lo aporta muchas de las producciones que podemos ver sobre los escenarios pero son contadas las veces que sentadas en una platea tenemos esa sensación de sentirnos completamente afortunadas por presenciar algo mágico. Suerte de que en plena pandemia del Covid-19 una productora pequeña (La Coja Producciones) haya decidido apostar por sacar en gira un musical de pequeño formato que llevaba en nuestro radar desde que oímos que se estrenaría en Madrid. Suerte porque cuatro actores de primer nivel en nuestro país decidieran regalarnos un poco de su talento también en petit comité.

(¡Madre mía Marta, sí que te ha dado fuerte hoy!¡Vaya subidón de azúcar! -diréis)

Pues sí, qué queréis que os diga, me habéis pillado con el día sensible pero no por ello tengo menos razón y os diré por qué. Ya en 2015 pudimos asistir a la producción que se representó en Barcelona llamada entonces Dies Normals en catalán y nos llevamos una gran sorpresa al dejarnos llevar por las vidas de estos cuatro neoyorquinos. Porque Un Día Cualquiera es la adaptación al castellano del musical Ordinary Days, de Adam Gwon. Un musical contemporáneo que sigue las vidas de cuatro jóvenes en NYC, con sus problemas de la vida diaria, sus miedos y sus ambiciones. Problemas en los que cada uno de los espectadores puede sentirse totalmente identificado: decidir mudarse con tu pareja, dudar de si has elegido bien tu carrera o pensar si estás haciendo lo que realmente imaginaste que harías cuando fueras mayor.

Hay un fragmento de una novela de Elisabet Benavent que resuena especialmente con esto último: “Es inevitable hacerse preguntas. Es inevitable establecer un dialogo interior con la niña que fuiste y consultarle si está decepcionada, si cree que hiciste todo lo posible para cumplir sus sueños. La respuesta no suele ser positiva, ¿sabéis? (…) Pero en ese diálogo interior hay un momento mágico. Te abres y a pecho descubierto le dices la verdad: que lo hiciste lo mejor que pudiste y que harías lo mismo si volvieras atrás. La retas, la miras a los ojos y con una sonrisa le propones que lo haga mejor, si puede.”

Esta sensación, esta lucha interior la podemos ver prácticamente en todos los personajes, especialmente en los de Deb y Warren, interpretados magistralmente por Laura Enrech y Oriol Burés, que llevan el peso cómico del espectáculo sin por ello perder ni un ápice de profundidad en su trama, además de clavar cada una de las canciones. Sin embargo son los personajes de Jason y Claire, interpretados por Lydia Fairén y Víctor Gómez los que consiguieron arrancarnos la lagrimilla y ponernos la piel de gallina en la función. Porque qué voy a decir de Lydia que no hayamos dicho ya a estas alturas si con cada musical que hace le dedicamos un panegírico y Victor, si no salís enamoradas (y enamorados) de su personaje al final de la función es que tenéis un corazón más frío que una vacuna de Pfizer.

Con todo esto sólo me queda deciros, si estáis en Valencia no dudéis en visitarlos el próximo sábado 13 a las 19:30 o el domingo 14 a las 18 en el Teatro Flumen, que será vuestra última oportunidad. No es frecuente que este tipo de producciones lleguen a Valencia (y mucho menos con la que tenemos liada) y sería una auténtica pena que dejarais pasar la oportunidad de disfrutarlos en directo. Y si no vivís en Valencia, no temáis, se huelen más fechas en esta gira, así que estad atentos a sus rrss (@Undíacualquier7 y @undiacualquieramusical).

TRIGO SUCIO EN EL TEATRO OLYMPIA

“Es porque estoy gordo, ¿no?”

Pues no, no tiene nada que ver con que esté gordo, Sr. Fein, pero dejaremos que el resto de espectadores tomen sus propias conclusiones… Y es que ha llegado Trigo Sucio al teatro Olympia de Valencia. La comedia firmada por David Mamet se estrenó en el Garrick theatre de Londres en verano 2019 protagonizado por John Malkovich. A Valencia llega de la mano de la productora Pentación y protagonizado por Nancho Novo, Eva Isanta, Candela Serrat y Fernando Ramallo.

La obra nos muestra al director de un estudio cinematográfico, Barney Fein (Novo), el típico magnate sin escrúpulos a quien sólo le interesa el dinero, las mujeres y el poder, sin importar los medios para conseguirlos. Su imperio se tambaleará cuando quien quiere que sea su próxima conquista, la protagonista de su última película (Serrat) se niega a pasar por el aro.

Esta obra trata un argumento que en los últimos años se ha vuelto tristemente relevante con movimientos como el “#MeToo” en Hollywood, tras el cual cientos de actrices han denunciado los abusos de poder a los que han sido sometidas a lo largo de sus carreras y que terminó con el productor Harvey Weinstein no solo caído en desgracia sino directamente cumpliendo condena en prisión por violación y agresión sexual.

Pese a que se trate de una comedia, no os engañéis, la obra no trata de aligerar un tema tan importante como los abusos de poder y las agresiones sexuales sino que mediante una trama ágil y diálogos divertidos consiguen que recapacites sobre la sociedad en la que vivimos.

No os lo perdáis, hasta el 28/2 en el teatro Olympia de Valencia. Porque LA CULTURA ES SEGURA.

M.

BWAYREADS: WEST END STREET

Feliz San Valentín familia!!

En pleno día del amor nosotras queremos hablaros de dos de nuestras pasiones: el teatro musical y la lectura. Como buenas theatrenerds cada vez que se cruza en nuestro camino un libro relacionado con el teatro musical no podemos resistir la tentación de leerlo. Desgraciadamente, pocas veces dichos libros están en castellano como para poder comentarlos entre todos.

Hoy, en cambio, os traigo un libro que podréis encontrar en la estantería de vuestra librería más cercana. Se llama WestEnd Street y lo ha escrito otra theatrenerd, Lorena Toda. Cuenta la historia de Elisabeth, la típica mujer de negocios de la City londinense que, de repente, un día se ve transportada a un mundo mágico donde conviven todos los personajes de los musicales londinenses. No obstante ese mundo se ve amenazado y solamente Elisabeth puede salvarlos.

El libro es ligerito (menos de 200 páginas) y cualquier theatrenerd irá reconociendo los personajes de musicales como El Fantasma de la Ópera, Miss Saigon o Waitress. Si tuviera que sacarle algún fallo, sería que el argumento tiene algunos giros un poco cogidos con alfileres (¿desde cuándo es su sueño protagonizar un musical?) y no acaba de quedar claro si está tratando con el personaje o el actor (reconocemos fácilmente a Alistair Brammer como Chris, pasado en Les Mis incluido, y se menciona también a los swings, que no acaba de cuadrar con que sea los personajes con quienes interactúa).

De cualquier modo, se trata de un concepto interesante y el libro se deja leer. Si os animáis, no dudéis en dejarnos un comentario por aquí para saber qué os ha parecido ¡y para que lo podamos comentar!

M.

BRIDGERTON PARA THEATRE NERDS

Querido lector, si tú también has empezado a tomar té mientras buscas corsés en la web de tu tienda favorita no te preocupes, no estás solo. Esta autora también comparte ese vacío existencial que han dejado las páginas de sociedad de Lady Whistledown. Ah, pero ¿no sabes de qué estoy hablando? Tranquilo, no me he vuelto loca, solo soy una mas de las que han caído en la red de la serie estrella de Netflix, Bridgerton. Y, sinceramente, ¡cómo iba a resistirme a una serie que es el resultado de mezclar Jane Austen y Gossip Girl con una banda sonora a base de versiones en cuerda de canciones actuales!

A estas alturas os estaréis preguntando qué hace hablando de una serie de televisión si esto es un blog de musicales pero no temáis queridos lectores (dicho con acento British), ahora lo descubriréis.

Pese a que gran parte de la atención de los espectadores la ha concentrado EL DUQUE y su mirada que derretiría los mismísimos casquetes polares (interpretado por Regé Jean), el reparto coral de la serie nos deja varias perlas que harán las delicias de los theatre nerds fans de la serie y es que varios de los protagonistas se han prodigado por el West End londinense antes de aparecer en la serie.

Empezaremos con Jonathan Bailey (@jbayleaf). Antes de interpretar a Anthony, el hermano mayor y cabeza de familia de los Bridgerton, Jonathan ya era un nombre de peso en el West End, ganando un premio Olivier en 2019 a mejor actor de reparto por Company o protagonizando junto a Samantha Barks (Éponine en Les Mis) esta producción de The Last Five Years.

Siguiendo el orden de hermanos nos encontramos a Luke Thompson, quien interpreta a Benedict Bridgerton en la serie. Antes de interpretar al artista de la familia (con algunas de las escenas más tórridas de la serie), Luke interpretó varias de nuestras obras favoritas de Shakespeare. Y es que, ¿hay algo más sexy que un actor de teatro clásico? Os dejo su interpretación en A Midsommer Night’s Dream (Sueño de una noche de verano) en el teatro The Globe (click aquí para la obra completa).

Por último os dejo al tercer hermano por orden de edad, Colin Bridgerton, interpretado por Luke Newton (@lukenewtonuk). Si bien Luke no se ha prodigado por los escenarios londinenses, nos vemos obligadas a incluirlo en nuestra lista porque tal y como podemos apreciar en uno de los capítulos… ¡canta! Aquí lo podéis ver versionando Rewrite the Stars de The Greatest Showman.

Con esto, queridos lectores, esta autora se despide a la espera de ver qué nos deparará la próxima temporada de la alta sociedad londinense pero si Lady Whistledown está en lo cierto (y ella siempre lo está), creo que veremos mucho a Jonathan Bailey.

M.

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