Esta temporada en Barcelona está siendo una de las más fructíferas en cuanto a musicales se refiere. Al auge de este género se ha querido sumar una de las compañías insignia catalanas: La Cubana.

fotos-espectacle-c-david-ruano-10Gente Bien está basado en un sainete de Santiago Rusiñol, el pintor y escritor catalán, de principios del siglo XX, en el que se burla de los nuevos ricos de la burguesía catalana. En este musical llevan esa burla un paso más allá, mostrando como por mucho que pasen los años, seguimos comportándonos igual. Porque nuevos ricos han habido siempre, intentando disimular sus orígenes, intentando fingir que ese dinero les venía de cuna. Igualmente, siempre han fracasado estrepitosamente en su empeño… da igual que fuera forzando el castellano cuando su lengua materna era indicativo de orígenes humildes o colgándose un colgante de Tous del tamaño de portarretratos para que todo el mundo vea de lejos cómo siguen la moda (por nombrar un ejemplo). Diría más, seguro que a todos nosotros nos viene a la cabeza una persona de nuestro entorno -más o menos inmediato- que se ajuste a dicha descripción. De esta forma, el musical sigue la historia de una familia de orígenes humildes, que hizo su fortuna con empresas de productos cárnicos hasta conseguir comprar un título nobiliario. Así, seguimos los tejemanejes de esta familia a primeros del siglo XX, de nuevo en plenos años 50, los años 80 y la actualidad, sin que los cambios de época afecten a su forma de comportarse.

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Uno de los puntos fuertes del musical es el libreto, que de forma muy inteligente integra las frases y expresiones tanto catalanas como castellanas, que evolucionan en cada periodo y que consiguen arrancar más de una carcajada a los asistentes. Todo esto acompañado de las canciones de Joan Vives, que recuerdan a las antiguas operetas y no hacen sino redondear todo el producto.

Otro de los puntos fuertes es, como siempre cuando toca hablar de esta compañía, el elenco. Porque La Cubana lleva los suficientes años en este mundillo como para que todos sepamos que ese nombre es sinónimo de calidad. El elenco, formado por Mercè Comes, Mont Plans, Jaume Baucis, Toni Torres, Meritxell Duró, Núria Benet, Alexandra Gonzàlez, Babeth Ripoll, Bernat Cot, Montse Amat, Oriol Burés, Toni Sans, Berta Adell, Laia Piró y Jordi Milán, es una mezcla entre gente joven y nombres de toda la vida de la compañía.

Quizás, lo que menos a la altura queda de la calidad que derrocha el resto de la producción sería la escenografía. Formada en gran parte por proyecciones de mapping sobre estructuras formadas por recortes de anteriores obras de La Cubana. No es que se trate de una mala idea, sino que, a diferencia de otras producciones que hemos visto con escenografía a base de mapping (como My Fair Lady), en esta la calidad de imagen era bastante baja y se veía un poco pixelado.

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En conjunto se trata de un gran musical, del que no queremos desvelar más que lo indispensable porque, los que ya conocéis La Cubana, sabéis que una de sus costumbres es la de romper la cuarta pared y este musical no iba a ser la excepción… Jugando, en mi opinión quizás demasiado, con la obra dentro de la obra se acercan al público hasta hacerlo sentir un miembro más de la compañía. Así que, si sois de los vergonzosos, sólo os diremos que no os cojáis asientos de pasillo, por lo que pueda suceder.

Resumiendo, una gran obra que os hará pasar un rato muy divertido y quizás reíros un poco de vosotros mismos, algo muy sano y que todos hacemos de forma insuficiente.

M.

PD. No, después no se van al Tívoli.  😉

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