Como ya os contamos, el año pasado fue el centenario del nacimiento de Leonard Bernstein, compositor, entre otras muchas piezas, de la música de uno de los musicales clásicos de Broadway y del cine por excelencia, West Side Story (que además contó con la colaboración de un joven Sondheim para las letras). Gracias a ello, el año pasado pudimos disfrutar de la película con la banda sonora tocada en directo por la OBC en el y del concierto de navidad dedicado a Bernstein, ambos en el Auditori.

West Side Story se estrenó en Broadway en 1957 y desde entonces se ha representado por todo el mundo en innumerables ocasiones. Llevado al cine en 1961, para muchos es el mejor musical de la historia, y no les faltan razones. Su música, -mezcla de música clásica, jazz y ritmos latinos-, marcó un antes y un después en la historia del musical americano y la banda sonora de la película es la grabación que más semanas ha permanecido en el número 1 de la lista Billboard, superando incluso a Michael Jackson. Sus inolvidables melodías forman ya parte de la banda sonora de la vida de varias generaciones.

En cuanto a la danza, no se queda atrás, y resultó un musical increíblemente innovador. Por primera vez, los bailes forman parte del desarrollo de la acción dramática. Las características coreografías que todos tenemos en la retina sentaron las bases de la danza Jazz moderna, que empezaba a alejarse de los típicos bailes a lo Fred Astaire y Ginger Rogers de los musicales clásicos.

El poder de la historia es otro de sus puntos fuertes, pese a que puede parecer típica, por estar basada ni más ni menos que en Romeo y Julieta (chico conoce a chica, por circunstancias ajenas a ellos no pueden estar juntos y todo termina de forma dramática). La diferencia, además de la forma artística de contarla, es que esta vez Capuletos y Montescos son dos bandas callejeras de un barrio: los Jets (jóvenes nacidos en EEUU con familiares de origen europeo) y los Sharks (jóvenes inmigrantes de Puerto Rico recién llegados a EEUU), que representan las tensiones raciales que aun a día de hoy, por desgracia, generan tantos conflictos. Una historia que nos recuerda las gravísimas consecuencias que puede conllevar la falta de tolerancia.

Pues bien, desde octubre del año pasado, se puede disfrutar de la versión original de Broadway, con el texto de Arthur Laurens, las coreografías de Jerome Robbins y, por supuestísimo, las canciones de Bernstein y Sondheim en Madrid, en el Teatro Calderón, producida por SOM Produce. Estábamos deseando poder escaparnos a la capital para ver con nuestros propios ojos, y por primera vez en teatro, esta maravilla y por fin lo hemos conseguido.

Dirigida por Federico Barrios, esta producción ha sabido recrear este clásico respetando su esencia y podemos afirmar que está a la altura y que hará las delicias de los fans del musical y de aquellos que lo descubran por primera vez.

En la función a la que asistimos, pudimos disfrutar de los alternantes en los papeles protagonistas, Jan Forrellat como Tony (tenemos que reconocer que teníamos muchas ganas de ver a Jan en este papel, ya que en Barcelona ya hemos podido disfrutar de su talento en muchas ocasiones) y Ana San Martín como María. ¡La voces de estos chicos son pura miel y suenan increíble cantando los clásicos de Bernstein!

Los titulares en los papeles protagonistas son Javier Ariano y Talía del Val (ya tenemos excusa para volver a ver el musical) y el elenco lo completan Silvia Álvarez, Víctor González, Oriol Anglada, Teresa Abarca, Armando Pita, Enrique R. del Portal, Diego Molero, Carlos Seguí, Javier Santos, Miguel Angel Collado, Ernesto Pigueiras, Nil Carbonell, Axel Amores, Ana Escrivá, Kristina Alonso, Beatriz Mur, Julia Pérez, Joana Quesada, Fran Moreno, Jose Antonio Torres, Daniel Cobacho, Miguel Ángel Belotto, Adrián García, Luciana de Nicola, Angie Alcazar, Lucía Ambrosini, Ana Acosta y Belinda Henríquez (+ Briel González, Pablo Badillo, Zoe Buccolini y Tamara Suárez de Swings). Todos cantan y bailan a un nivel altísimo pero, pese a que podríamos pasarnos un buen rato alabando a cada uno de ellos, hay una persona que nos robó el corazón.

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Ella es Silvia Álvarez  (Cats, Cantando Bajo la Lluvia, Los Productores, La Bella y la Bestia, Chicago, Más de 100 Mentiras, Grease…) y ha tenido la suerte de interpretar el papel de Anita (o Anita ha tenido la suerte de que la interprete Silvia), la novia puertoriqueña de Bernardo, el hermano de María. Mujer con carácter, fuerte y segura de si misma pero vulnerable a la vez, juega un papel crucial para el desenlace de la historia. Está claro que este personaje es el caramelo del musical, el que más luce y el que siempre ha dado más premios a las actrices que lo han interpretado (entre las que encontramos nombres como Chita Rivera o Rita Moreno), pero no cualquiera se atrevería con el reto y se necesita lo que en Broadway llaman “triple threat” (actrices que cantan y bailan y son capaces de hacerlo todo a la vez). A nivel interpretativo tiene una de las escenas más duras, en el enfrentamiento con los Jets en el Bar; a nivel vocal, aunque sus canciones no son tan líricas como las de María, lleva el peso de temas como “América” o “Un chico así”, que exigen una gran técnica y el dominio del belting; a nivel coreográfico tiene que lucir por encima del resto del cuerpo de baile y ejerce como primera bailarina en varias escenas (El Baile del Gimnasio, America…) ¡Pues Silvia supera el desafío y con matrícula de honor! Por si todo eso no fuese suficiente, la química que tiene con Oriol Anglada (Bernardo) es brutal y cuando bailan juntos no se puede mirar a otra parte.

Los músicos están dirigidos por Gaby Goldman (o Josep Ferré) y no hay una, sino dos bandas de música en directo. Dicen que West Side Story tiene una de las partituras más complejas y difíciles de tocar y que no cualquier músico puede hacerlo, pero han encontrado 18 que lo hacen estupendamente.

Si tenéis la película en la cabeza, debemos avisaros de que el texto es algo más crudo y dramático que la versión cinematográfica, que endulzaron ligeramente (como siempre pasa en Hollywood), y de que el vestuario tiene muchos guiños a la película que  seguro reconoceréis y apreciaréis.

Seguramente sí tendréis la película en la cabeza… porque últimamente se está hablando mucho de la nueva versión cinematográfica del musical que está preparando el mismísimo Steven Spielberg. Desde octubre sabemos que Ansel Elgort será Tony y el mes pasado saltó la bomba de que una “desconocida” de tan solo 17 años, Rachel Zegler, pasó el casting de 30.000 personas para dar vida a Maria (os recomendamos que la sigáis en redes sociales porque es una auténtica theatre nerd, ¡esta chica salida de la nada promete llegar muy alto!). Ariana de Bose (Hamilton) será Anita y David Álvarez (Billy Elliot) Bernardo. Parece que se tratará de una versión actualizada y que habrá cameos del cast original, pero poco más se sabe…

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En resumen, West Side Story vuelve a estar en boca de todos y ¿¿qué mejor que pasarse por el Teatro Calderón para ver este lujo de espectáculo, que tenemos la suerte de poder disfrutar aquí casi de forma idéntica al original que se vio en Broadway, mientras vamos haciendo boca para la película…?? Nosotras lo recomendamos muchísimo.

Paola Marín